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David Gilmour - Luck and Strange (2024)

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 Reconocido merecidamente como un verdadero maestro de la melodía, David Gilmour puede considerarse una paradoja en sí mismo, un virtuoso que transita con maestría entre lo sutil y lo grandioso. El guitarrista es ampliamente aclamado por un estilo que lo convierte en un auténtico arquitecto de las catedrales sonoras más bellas, que existen en una dualidad donde lo simple se vuelve grandioso y lo grandioso se disuelve en la simplicidad.  A sus 78 años, David Gilmour sigue demostrando que su genialidad no reside necesariamente en el virtuosismo técnico, sino en su capacidad para crear composiciones que conmueven profundamente a quienes las escuchan. Cada nota y acorde se eligen con esmero para crear una experiencia intensa e inmersiva, donde cada detalle, por pequeño que sea, contribuye a una atmósfera capaz de transportar al oyente a un espacio de introspección y conexión emocional. Luck and Strange, el quinto álbum de estudio de Gilmour, con una musicalidad delicada y caracter...

DAVID + DAVID - Boomtown (1986, A&M Records)

 David + David es uno de esos duetos que puede recuerde algún norteamericano nostálgico y con morriña ochentas dado al rock maduro –que no necesariamente al adult oriented rock–; a esa vertiente que, como bien ejemplificó Tom Petty, no debe hacer ascos al pop elegante y correctamente tratado. Los hoy olvidados David Baerwald y David Ricketts, reputados mercenarios de Los Ángeles, quisieron dejar su impronta sin tener que figurar tras alguna estrellita en ciernes. Así se comprende un alumbramiento cual Boomtown, LP que siente las pulsaciones, los latidos de ese hogar del estadounidense medio. No son hijos de la fábrica y el barrio obrero a lo Springsteen, lo suyo es más delicado aunque no por ello menos sincero.


Su sapiencia en cuanto a estudios de grabación y nuevas tecnologías se refiere les lleva a tantear arreglos de electrónica o algo de programación, mientras sus miras están entre el John Mellencamp de bar nocturno y un Bob Seger sin la incorruptible crudeza de los grandes estadios. “Welcome To Boomtown” apareció coronado como sencillo estrella cuando la funk-pop “Swimming In The Ocean” la superaba en originalidad de largo, con bases que cualquier acólito de King Crimson reconocería como herederas de esos progresivos que se tendían ante la comercialidad creciente con un vinilo titulado Beat (1982).


“Swallowed By The Cracks” y “Ain’t So Easy” hacen el resto, aunque un fugaz imperio no les dio para reinar ni en los coletazos de su década. Incomprensible. A día de hoy son referenciados por aparecer en los créditos del Tuesday Night Music Club de Sheryl Crow, en lugar de buscar en los estantes de las añejas tiendas de discos y gastarse unos dólares –euros en nuestro caso– para revivir un pedacito de 1986.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com




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