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LA ESCENA DE CANTERBURY 5 (Caravan 2)

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 Es muy probable que la pieza musical que más veces he escuchado en mi vida sean esos 22 mtos de “Nine Feet Underground” del teclista Dave Sinclair. A la par irían “The Cinema Show” de Genesis, “Song Of Scheherezade” de Renaissance o la suite de “Tarkus” de ELP. Hay muchísimas más claro y más concretamente en la clásica porque no puedo imaginarme un mundo sin “The Lark Ascending” de Vaughan Williams o “El Jardín Mágico” de Maurice Ravel, en definitiva, hay músicas que se pegan a ti de tal manera que ya resultan indivisibles de uno mismo. Todo aquello que nos hace individualmente mejores y nos recarga las pilas para continuar “a salvo” en un mundo adaptado a la “medida” de uno menos contaminado y más lúcido. Que además no nos deprima y estrese más de lo normal y a ser posible que esté completamente aislado del exterior y de la opinión ajena. Casi nada. Hay muchas otras músicas que son un camino estrecho, angosto, pesado y agresivo lleno de gente apretujada. Eso pasa con la mayoría d...

DAVID + DAVID - Boomtown (1986, A&M Records)

 David + David es uno de esos duetos que puede recuerde algún norteamericano nostálgico y con morriña ochentas dado al rock maduro –que no necesariamente al adult oriented rock–; a esa vertiente que, como bien ejemplificó Tom Petty, no debe hacer ascos al pop elegante y correctamente tratado. Los hoy olvidados David Baerwald y David Ricketts, reputados mercenarios de Los Ángeles, quisieron dejar su impronta sin tener que figurar tras alguna estrellita en ciernes. Así se comprende un alumbramiento cual Boomtown, LP que siente las pulsaciones, los latidos de ese hogar del estadounidense medio. No son hijos de la fábrica y el barrio obrero a lo Springsteen, lo suyo es más delicado aunque no por ello menos sincero.


Su sapiencia en cuanto a estudios de grabación y nuevas tecnologías se refiere les lleva a tantear arreglos de electrónica o algo de programación, mientras sus miras están entre el John Mellencamp de bar nocturno y un Bob Seger sin la incorruptible crudeza de los grandes estadios. “Welcome To Boomtown” apareció coronado como sencillo estrella cuando la funk-pop “Swimming In The Ocean” la superaba en originalidad de largo, con bases que cualquier acólito de King Crimson reconocería como herederas de esos progresivos que se tendían ante la comercialidad creciente con un vinilo titulado Beat (1982).


“Swallowed By The Cracks” y “Ain’t So Easy” hacen el resto, aunque un fugaz imperio no les dio para reinar ni en los coletazos de su década. Incomprensible. A día de hoy son referenciados por aparecer en los créditos del Tuesday Night Music Club de Sheryl Crow, en lugar de buscar en los estantes de las añejas tiendas de discos y gastarse unos dólares –euros en nuestro caso– para revivir un pedacito de 1986.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com




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