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Laurie Holloway – Cumulus (1979 / Hobo)

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 Cuesta entender el artefacto que hoy traemos. El pianista británico Laurie Holloway comenzó su carrera en los años 50. Su primer álbum,  "Jazz Box Jazz",  fue de 1957. Se movió por los glamurosos terrenos del cabaret, el jazz nocturno más elegante, (Stephane Grappelli), y la televisión. Fue director musical de Engelbert Humperdinck. Y colaboró con rutilantes estrellas del vodevil, como Liza Minnelli, Sammy Davis JR, Tom Jones o Judy Garland.    Entonces, qué pinta este músico en Rockliquias?.....  Con su octavo álbum de 1979, "Cumulus", mucho. Un álbum olvidado que ahora se rescata felizmente en cd/lp por el sello Morgan Blue Town. Y más vale. Porque un original no baja de los 200 pavos. "Cumulus" acoge la temática sobre distintos tipos de viento. Les faltó el cierzo zaragozano, pero no es un disco de death metal. Piensa más en un delicioso ejercicio cercano al Canterbury. Y apuesto a que no se hizo adrede. Los músicos involucrados son primera división. D...

DAVID + DAVID - Boomtown (1986, A&M Records)

 David + David es uno de esos duetos que puede recuerde algún norteamericano nostálgico y con morriña ochentas dado al rock maduro –que no necesariamente al adult oriented rock–; a esa vertiente que, como bien ejemplificó Tom Petty, no debe hacer ascos al pop elegante y correctamente tratado. Los hoy olvidados David Baerwald y David Ricketts, reputados mercenarios de Los Ángeles, quisieron dejar su impronta sin tener que figurar tras alguna estrellita en ciernes. Así se comprende un alumbramiento cual Boomtown, LP que siente las pulsaciones, los latidos de ese hogar del estadounidense medio. No son hijos de la fábrica y el barrio obrero a lo Springsteen, lo suyo es más delicado aunque no por ello menos sincero.


Su sapiencia en cuanto a estudios de grabación y nuevas tecnologías se refiere les lleva a tantear arreglos de electrónica o algo de programación, mientras sus miras están entre el John Mellencamp de bar nocturno y un Bob Seger sin la incorruptible crudeza de los grandes estadios. “Welcome To Boomtown” apareció coronado como sencillo estrella cuando la funk-pop “Swimming In The Ocean” la superaba en originalidad de largo, con bases que cualquier acólito de King Crimson reconocería como herederas de esos progresivos que se tendían ante la comercialidad creciente con un vinilo titulado Beat (1982).


“Swallowed By The Cracks” y “Ain’t So Easy” hacen el resto, aunque un fugaz imperio no les dio para reinar ni en los coletazos de su década. Incomprensible. A día de hoy son referenciados por aparecer en los créditos del Tuesday Night Music Club de Sheryl Crow, en lugar de buscar en los estantes de las añejas tiendas de discos y gastarse unos dólares –euros en nuestro caso– para revivir un pedacito de 1986.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com




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