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BATERISTAS EN LA SOMBRA XXXX: Bradford Reed

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 Nacido el catorce de Abril del año 1969 en New York, este notable compositor, intérprete y productor afincado en Brooklyn, reincide en la lucha y doma las peculiaridades de su invento más destacado: la Pencilina, un instrumento original de su propio diseño y construcción que Reed construyó en la década de los ochenta.  Se trata de un artefacto que combina diez cuerdas con el dulcimer de martillos, la guitarra slide, el koto y el bajo sin trastes. Este instrumento cuenta con seis pastillas de distintos tipos. Se toca con baquetas, punteado y arco, lo que le proporciona una paleta sonora increíblemente amplia, que recientemente ha ampliado con el uso de un sintetizador modular analógico. Muchos han disfrutado de las frecuentes actuaciones callejeras y conciertos de Reed en clubes de todo el mundo, presenciando a éste notable y poliédrico músico ejecutar la batería y la Penicilina simultáneamente. No estamos hablando de Alexander Fleming y su P E N I C I L I N A, sino de un bate...

Trettioåriga Kriget – Krigssång (1975, CBS)

 Natural de Saltsjöbaden, Estocolmo, este conjunto, cuyo nombre no es otro que La Guerra De Los Treinta Años, definió su hard progresivo desde los primeros LPs. Tan es así que, escuchando Krigssång, el oyente puede visualizar la línea de su posterior carrera. El cuarteto maneja con soltura las atmósferas, aunque tiende a exaltar los cambios en el tempo imperante buscando la respuesta del oído más que el enrevesado camino de un laberinto. 



Se producen encontronazos entre la voz de Robert Zima y la guitarra acústica de Christer Åkerberg, tanto buscando el enfrentamiento que dote a la composición de contrasentidos estudiados como emparejándose en pos de la ternura sónica claramente melancólica, el caso de “Jag Och Jag Och ‘Jag’”. “Mitt Mirakel” sepulta esquejes de jazz por los que nutrirse y crecer en un hard rock experimental puntero. Si la escena pide ser carne de jam session, algo queda en Krigssång (“Murar”); y para las odas inagotables en minutos que regresan beodas al hogar con opuestas puntas de lanza influenciables, “Krigssång II” transita del progresivo italiano a la crudeza germana. Como quinto componente tenían al letrista Olle Thörnvall, una pieza fundamental para inyectar un peso sustancial en cada texto que acompañase a los retos instrumentales de Trettioåriga Kriget. 



Un año después de grabar este “canto de guerra”, y tras actuar para media Suecia, los cuatro artistas saltan a Inglaterra para una extensa gira. Su valor como músicos queda reflejado en la publicación fundamental Melody Maker, espacio en el que se les expone cual una de las bandas más prometedoras que pisarán 1977. Los años 80 no fue la década esperada, y poco lograron rascar. Aun así, cuando se le daba finiquito a los 90 su estrella brilla nuevamente, inaugurando ya en 2008, en nuestro país y como cabezas de cartel el evento progresivo Madrid Art Music Fest.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 
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