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BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 54: Harald Grosskopf: el baterista que hizo respirar a la Escuela de Berlín

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 Dentro de la inmensa historia del rock progresivo europeo existen músicos cuya influencia resulta desproporcionadamente mayor que su popularidad. Son artistas que no ocuparon portadas de revistas, no llenaron estadios ni se convirtieron en iconos mediáticos, pero cuya aportación cambió silenciosamente la forma de entender la música contemporánea. Uno de esos nombres es Harald Grosskopf. Para muchos aficionados al rock progresivo, su nombre está inevitablemente asociado a la escena berlinesa de los años setenta, a Ash Ra Tempel y a sus colaboraciones con Klaus Schulze. Sin embargo, reducir su carrera a esos proyectos sería simplificar enormemente la trayectoria de uno de los bateristas más personales surgidos en Europa. Harald Grosskopf nació el 23 de octubre de 1949 en Hildesheim, Baja Sajonia (Alemania). Creció en una Alemania todavía marcada por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, en un contexto social que favorecía la aparición de una nueva generación de artistas de...

Trettioåriga Kriget – Krigssång (1975, CBS)

 Natural de Saltsjöbaden, Estocolmo, este conjunto, cuyo nombre no es otro que La Guerra De Los Treinta Años, definió su hard progresivo desde los primeros LPs. Tan es así que, escuchando Krigssång, el oyente puede visualizar la línea de su posterior carrera. El cuarteto maneja con soltura las atmósferas, aunque tiende a exaltar los cambios en el tempo imperante buscando la respuesta del oído más que el enrevesado camino de un laberinto. 



Se producen encontronazos entre la voz de Robert Zima y la guitarra acústica de Christer Åkerberg, tanto buscando el enfrentamiento que dote a la composición de contrasentidos estudiados como emparejándose en pos de la ternura sónica claramente melancólica, el caso de “Jag Och Jag Och ‘Jag’”. “Mitt Mirakel” sepulta esquejes de jazz por los que nutrirse y crecer en un hard rock experimental puntero. Si la escena pide ser carne de jam session, algo queda en Krigssång (“Murar”); y para las odas inagotables en minutos que regresan beodas al hogar con opuestas puntas de lanza influenciables, “Krigssång II” transita del progresivo italiano a la crudeza germana. Como quinto componente tenían al letrista Olle Thörnvall, una pieza fundamental para inyectar un peso sustancial en cada texto que acompañase a los retos instrumentales de Trettioåriga Kriget. 



Un año después de grabar este “canto de guerra”, y tras actuar para media Suecia, los cuatro artistas saltan a Inglaterra para una extensa gira. Su valor como músicos queda reflejado en la publicación fundamental Melody Maker, espacio en el que se les expone cual una de las bandas más prometedoras que pisarán 1977. Los años 80 no fue la década esperada, y poco lograron rascar. Aun así, cuando se le daba finiquito a los 90 su estrella brilla nuevamente, inaugurando ya en 2008, en nuestro país y como cabezas de cartel el evento progresivo Madrid Art Music Fest.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 
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