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LA ESCENA DE CANTERBURY 12: Henry Cow

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 No todo en la llamada escena de Canterbury es simpático, agradable, melódico, interesante o entretenido porque en las músicas que quieren ser “diferentes, arriesgadas y únicas” siempre hay aspectos que yo denomino “hacerlo raro es inmune a la crítica” para atrapar al snob y conseguir una especie de “élite intelectual superior avanzada en el tiempo”. Dejad que me explique o al menos lo intente.  No habéis oído alguna vez eso de “no sé si es una mierda o una obra maestra”. Pues todo arte de los últimos cien años se puede denominar así. Lo voy a poner más sencillo. Cuando en los años de la primera mitad del siglo XX se llegó a la conclusión de que los conservatorios y los estudios académicos determinasen la “libertad de formas” y que había que profundizar en el estudio de la música atonal, serial y aleatoria y sus caprichos electrónicos ya fuesen orgánicos o artificiales, de alguna forma hicimos algo bastante habitual en los humanos: complicar innecesariamente el orden natural d...

Trettioåriga Kriget – Krigssång (1975, CBS)

 Natural de Saltsjöbaden, Estocolmo, este conjunto, cuyo nombre no es otro que La Guerra De Los Treinta Años, definió su hard progresivo desde los primeros LPs. Tan es así que, escuchando Krigssång, el oyente puede visualizar la línea de su posterior carrera. El cuarteto maneja con soltura las atmósferas, aunque tiende a exaltar los cambios en el tempo imperante buscando la respuesta del oído más que el enrevesado camino de un laberinto. 



Se producen encontronazos entre la voz de Robert Zima y la guitarra acústica de Christer Åkerberg, tanto buscando el enfrentamiento que dote a la composición de contrasentidos estudiados como emparejándose en pos de la ternura sónica claramente melancólica, el caso de “Jag Och Jag Och ‘Jag’”. “Mitt Mirakel” sepulta esquejes de jazz por los que nutrirse y crecer en un hard rock experimental puntero. Si la escena pide ser carne de jam session, algo queda en Krigssång (“Murar”); y para las odas inagotables en minutos que regresan beodas al hogar con opuestas puntas de lanza influenciables, “Krigssång II” transita del progresivo italiano a la crudeza germana. Como quinto componente tenían al letrista Olle Thörnvall, una pieza fundamental para inyectar un peso sustancial en cada texto que acompañase a los retos instrumentales de Trettioåriga Kriget. 



Un año después de grabar este “canto de guerra”, y tras actuar para media Suecia, los cuatro artistas saltan a Inglaterra para una extensa gira. Su valor como músicos queda reflejado en la publicación fundamental Melody Maker, espacio en el que se les expone cual una de las bandas más prometedoras que pisarán 1977. Los años 80 no fue la década esperada, y poco lograron rascar. Aun así, cuando se le daba finiquito a los 90 su estrella brilla nuevamente, inaugurando ya en 2008, en nuestro país y como cabezas de cartel el evento progresivo Madrid Art Music Fest.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 
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