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Tommy McCoy – Live Blues In Britain (2009)

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 Nuestro protagonista de hoy, Tommy McCoy, fue amigo personal del gran Stevie Ray Vaughan desde 1980. Años más tarde llegó a grabar varios temas en Austin con la sección rítmica de Double Trouble (Chris Layton y Tommy Shannon). Tommy McCoy nació en 1954 en Howland, Ohio. Fue su hermano mayor, Gail, quien lo introdujo en el blues y el rock and roll. Con ocho años comenzó a tocar la guitarra y en quinto grado ya tenía su propia banda. A mediados de los 70 se trasladó a Florida, donde montó una tienda de discos y se dedicó a actuar en los clubes nocturnos de la zona. En 1977 formó Backdoor Blues Band, que posteriormente se transformaría en Screamin' Bluejays, contando en su formación con músicos como el bajista británico Barry Dean (de Brian Auger's Oblivion Express) y el baterista Denny Best (de Big Twist). En esa época fue cuando fraguó su amistad con SRV. Su debut discográfico llegó con Tropical Depression (1986), junto al armonicista de blues Mark Hummel.  A lo largo de su ca...

THE WATCH - The Art of Bleeding (2021/ Pickup)

 Formados en 1997, los italianos The Night Watch  (luego acortaron nombre), son el ejemplo lúcido de la actual realeza progresiva italiana. Alternando su decena de álbumes propios con la esencia admiradora de su pasión por Genesis. The Watch son sin duda, grandes del RPI de nuevo siglo. 



De su formación original sólo queda su cantante solista, Simone Rossetti (también al mellotron, sintes y flauta). Siendo el resto Giorgio Gabriel (guitarras), Marco Fabbri (batería), Mattia Rossetti (bajo, pedal bass, guitarras, voz) y Valerio De Vittorio (teclados, Hammond L122, Mellotron y sintes). Conceptual planteamiento para "The Art of Bleeding", donde siguen investigando límites emocionales indefinidos entre el legado genesiano y el barroquismo italo - prog. 

"An Intro" (3'06) consigue llevarnos a un universo paralelo, donde "The Lamb" no fue el último álbum de Genesis con Gabriel. Y juegan con nosotros a vivir ésa fantasía utópica a cada nuevo lanzamiento de The Watch. Como mandan los santos cánones conceptuales, existe enlace con "Red" (6'17). Dibujo de atmósferas grises y angustiantes, con el habitual dramatismo, pero que en su forma de composición se resuelve  redonda. Sin fisuras. Un placer seguir cada trazo pintado por las notas de cada instrumento. Detallistas y abigarrados, para nada cargantes. Dominan la explosión emocional como sus maestros, u otros ilustres alumnos de cursos pasados, como IQ. En un día como hoy, oscuro y lluvioso, entra magnífico éste álbum,  con cosas como "Abendlicht" (7'38), que transpira fuerza esperanzadora para seguir la lucha diaria. Al modo de unos primeros Marillion. El generoso uso de mellotron,  crea el vetusto efecto necesario para que una obra prog de éstas características tome seriedad bien asimilada.  En un "Wind & Wuthering" estaría tan ricamente, acomodada entre la nostalgia otoñal y una poética instrumentación.  



Algo extensible a la acústica "The Fisherman" (5'55), de reminiscencias "Trespass", gracias a ésa prodigiosa garganta de Rossetti. Si alguna vez le falla Nad Sylvan a Hackett, que mire  hacia éste lado. Hammond y teclados muy Banks , acústicas casi de Anthony Phillips.....Todo aquí huele a magia victoriana maravillosa, de ésa que yo creía hace años que sería irrepetible. Algo de bueno nos tenía que traer el futuro, aunque solo fueran unos pellizcos robados al pasado. 

Más Crimson se presenta "Hatred of Wisdom" (5'28), oscura y opresiva, con el añadido del tenebrismo mellotrónico. Y un Hammond salvador que descongestiona la angustia, en otro himno de esperanza. El gran Nick Magnus (conexión Hackett), compone "Howl The Stars Down" (3'37), otra maravilla que huele a "Nursery Crime", a delicada fantasía del universo Carrolliano de Gabriel. Emocionante delicatessen.

"Black is Deep"  (3'56) con intro de piano eléctrico,  tiene mas de "The Lamb", con perfecta aportación creativa de The Watch.  Los cuales no se conforman con igualar atmósferas ya visitadas. Aquí hay un trabajo de equipo, a reconocer.  Pequeña alhaja instrumental. Finalizan con "Red is Deep"  (9'30), subrayando su valía como intérpretes de alto riesgo emocional. 



The Watch no necesita ser una tribute band para soltar el aplauso incontenido del respetable. Quiero pensar que a ellos mismos les encanta tocar ése material ajeno. Al que se acercan con el suyo en muchos momentos. Gente agradecida a sus fuentes inspiradoras.

J.J. IGLESIAS


P.D. - Existe una edición con un segundo disco, conteniendo 7 temas en diferentes versiones de la propia discografía de The Watch.











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