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BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 54: Harald Grosskopf: el baterista que hizo respirar a la Escuela de Berlín

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 Dentro de la inmensa historia del rock progresivo europeo existen músicos cuya influencia resulta desproporcionadamente mayor que su popularidad. Son artistas que no ocuparon portadas de revistas, no llenaron estadios ni se convirtieron en iconos mediáticos, pero cuya aportación cambió silenciosamente la forma de entender la música contemporánea. Uno de esos nombres es Harald Grosskopf. Para muchos aficionados al rock progresivo, su nombre está inevitablemente asociado a la escena berlinesa de los años setenta, a Ash Ra Tempel y a sus colaboraciones con Klaus Schulze. Sin embargo, reducir su carrera a esos proyectos sería simplificar enormemente la trayectoria de uno de los bateristas más personales surgidos en Europa. Harald Grosskopf nació el 23 de octubre de 1949 en Hildesheim, Baja Sajonia (Alemania). Creció en una Alemania todavía marcada por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, en un contexto social que favorecía la aparición de una nueva generación de artistas de...

ANDY PICKFORD - Dystopia (1995 / Centaur)

 La síntesis británica también tiene su historia. Quizá no haya sido tan relevante como la alemana, pero posee su propio peso específico.  Andy Pickford comenzó en esto de enredar con sintetizadores allá por 1979. En los 80 tuvo su trabajado rodaje. Y en los 90 demostró que era un nombre a tener en cuenta, en éste a veces (y sin "a veces"), hermético mundo. Una considerable discografía lo avala, así como numerosas colaboraciones. 



He elegido este "Dystopia" de 1995, porque era la época,  son grabaciones inéditas y corresponden a distintas etapas del músico.  Un entrante ideal para conocer su mundo. Es material que no llegó a entrar en álbumes como "Maelstrom", "Terraformer" o "Replicant", todos de los 90. También rescata algo de arqueología 80s. 

"Cephaloastral" (8'05) demostraba que Pickford es un guardián de la prog-electrónica,  Pero que le gusta innovar y buscar salidas para todo. Con jugosos entramados rítmicos secuenciales pone en marcha un "viaje de cercanías" , que igual absorbe de la Berlín School, que de Giorgio Moroder o Alan Parsons. Similar planteamiento, muy progresivo, encontramos en "Dreifarbig Bomber" (534), en donde tampoco reniega de una sana comercialidad que expone incluso con momentos cantados. Y supera cualquier critica adversa. Muy cinemática se presenta "Angstrom" (6'28), de nuevo con recuerdos del Alan Parsons Project más escénico.  La prog-trónica británica tiene ése fuerte elemento melódico - progresivo en su adn, y Pickford lo sabe y lo pone en práctica con total facilidad.

"The Girl from Planet X" (5'02) lleva un bonito planteamiento orquestal. En "Overlander" (5'14) se expresa con sencillez e ingenio, a la hora de escribir algo tan bueno, y que se amplía a cualquier público. De 1985 procede "May" (3'49), en sinfonismo solista y planeador con trayectoria 70s. También "Sayonara '83" (4'29) pertenece a ése tiempo. Una pintura naif oriental de trazos sencillos pero elocuentes. Con más rodaje se advierte "The Furnace (Anvil Remix)" (7'31), donde se experimenta con ritmos y sincronicidades computerizadas, creando un proceso hipnótico,  descriptivo y magistral. "Sundance" (6'00) es otro astuto exponente de electrónica en clave sinfo de connotaciones Oldfield etapa "Platinum". También de Synergy o Ashra. 



Todo nos lleva a la conclusión  de que Andy Pickford es un sintetista que cuida mucho melodía,  ejecución,  composición y un constante abrir frentes no sólo en círculos elitistas. Me sorprende que el mainstream no lo haya acogido con un gran abrazo. Se lo merecería,  de todas formas.

J.J. IGLESIAS

 









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