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Tatsu Akiba – Akiba Tatsu (2026 / AT)

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 Que los japoneses lo copian todo es un tópico que en música,  ya no funciona. Hoy tenemos grupos que hacen Canterbury (y muy bien, y con Richard Sinclair!), hasta en Galicia. Amoeba Split es un orgullo.  Pero sí que en Japón saben clonar estilos como nadie. Recuérdese por ejemplo, el caso de Ain Soph , Asturias o más recientes, De Lorians. Akiba Tatsu o "Tatsu Akiba", como titula su tercer disco, que tanto da, también se dedica en cuerpo y alma a la suprema religión de Canterbury. Secta peligrosa  para los sentimientos, si se es lo suficientemente sensible para saber de qué va esa vaina. Que hay mucho mastuerzo suelto. Y aquí, un poquico sabemos de qué va. El tipo se encarga de prácticamente todo, (guitarras, teclados, bajo, voz, contrabajo, violín o percusiones). Aunque lleva invitados al saxo, flauta, sintetizadores o varios excelentes baterías. Que solo no está el hombre. Hay amigos que entienden su enfermedad. Yo también. Me hago cargo. Capta y transmite la sen...

ANDY PICKFORD - Dystopia (1995 / Centaur)

 La síntesis británica también tiene su historia. Quizá no haya sido tan relevante como la alemana, pero posee su propio peso específico.  Andy Pickford comenzó en esto de enredar con sintetizadores allá por 1979. En los 80 tuvo su trabajado rodaje. Y en los 90 demostró que era un nombre a tener en cuenta, en éste a veces (y sin "a veces"), hermético mundo. Una considerable discografía lo avala, así como numerosas colaboraciones. 



He elegido este "Dystopia" de 1995, porque era la época,  son grabaciones inéditas y corresponden a distintas etapas del músico.  Un entrante ideal para conocer su mundo. Es material que no llegó a entrar en álbumes como "Maelstrom", "Terraformer" o "Replicant", todos de los 90. También rescata algo de arqueología 80s. 

"Cephaloastral" (8'05) demostraba que Pickford es un guardián de la prog-electrónica,  Pero que le gusta innovar y buscar salidas para todo. Con jugosos entramados rítmicos secuenciales pone en marcha un "viaje de cercanías" , que igual absorbe de la Berlín School, que de Giorgio Moroder o Alan Parsons. Similar planteamiento, muy progresivo, encontramos en "Dreifarbig Bomber" (534), en donde tampoco reniega de una sana comercialidad que expone incluso con momentos cantados. Y supera cualquier critica adversa. Muy cinemática se presenta "Angstrom" (6'28), de nuevo con recuerdos del Alan Parsons Project más escénico.  La prog-trónica británica tiene ése fuerte elemento melódico - progresivo en su adn, y Pickford lo sabe y lo pone en práctica con total facilidad.

"The Girl from Planet X" (5'02) lleva un bonito planteamiento orquestal. En "Overlander" (5'14) se expresa con sencillez e ingenio, a la hora de escribir algo tan bueno, y que se amplía a cualquier público. De 1985 procede "May" (3'49), en sinfonismo solista y planeador con trayectoria 70s. También "Sayonara '83" (4'29) pertenece a ése tiempo. Una pintura naif oriental de trazos sencillos pero elocuentes. Con más rodaje se advierte "The Furnace (Anvil Remix)" (7'31), donde se experimenta con ritmos y sincronicidades computerizadas, creando un proceso hipnótico,  descriptivo y magistral. "Sundance" (6'00) es otro astuto exponente de electrónica en clave sinfo de connotaciones Oldfield etapa "Platinum". También de Synergy o Ashra. 



Todo nos lleva a la conclusión  de que Andy Pickford es un sintetista que cuida mucho melodía,  ejecución,  composición y un constante abrir frentes no sólo en círculos elitistas. Me sorprende que el mainstream no lo haya acogido con un gran abrazo. Se lo merecería,  de todas formas.

J.J. IGLESIAS

 









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