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LA ESCENA DE CANTERBURY 14: Gong 2-Steve Hillage

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 Han pasado nada menos que 50 años desde 1976. Medio siglo que siendo exagerado casi denominaría de estancamiento creativo que ya no remontaría el estilo progresivo, sino que se dedicaría a repetir fórmulas para contentar al comprador. Naturalmente aún se hicieron buenos discos y hubo momentos y revivals interesantes. Se llegó lejos en los primeros cinco años de la década de los 70´s. Casi por espejismo y como un sueño incomprensible, la música de esa época consiguió un estatus cultural de calidad. Nunca la música “rock” como generalización global estuvo tan cerca de la “gran música”. Las bandas clásicas progresivas consiguieron incluso cierto estatus de respeto en una pequeña parte del mundo académico (la más aperturista de mente) y eso sí que es realmente “una rareza”. A día de hoy esa connivencia y esa complicidad ya no existe.  Como por arte de magia la espiritualidad cósmica de los pitufos pixies azules se desvanece y la banda reemplazante del planeta Gong, se queda en ti...

SAMMY HAGAR - Sammy Hagar & Friends (2013, Frontiers Records)

 Esto de los discos pergeñados con amigos puede ser un aliciente, un acicate para el comprador, o un auténtico fiasco, un anzuelo sin carnaza en su punta. Sammy, que no para por casa –que diría alguno–, podría intentar meternos un gol con unas sesiones realizadas casi a vuelapluma tras una fiesta alcohólica en Cabo Wabo. Pero ni hablar del peluquín, no señor; el vocalista ha montado en Sammy Hagar & Friends un disco muy competente, facturado con rigurosa preparación –hecho que no quita para que tenga su chispa y espontaneidad–.

 


Aquí hay tanto piezas compuestas por el propio Hagar como canciones escritas por otros para este álbum; también hallamos sitio para una tercera opción en el listado de cortes: las versiones. Ya sea el “Personal Jesus” de Depeche Mode, el “Ramblin’ Gamblin’ Man” de Bob Seger o el “Margaritaville” original de Jimmy Buffett, en todas Sammy sale del aprieto con elegancia y un gusto incuestionable. Bajo la frase «¡Todo lo que necesitamos es una isla!», casi lema del álbum –y una de las creaciones que lo conforman–, este californiano nos invita al relajo y disfrute de fin de semana por medio de un álbum sin complejos. 



En cuanto a los invitados, a esos amigos que titulan esta obra musical, qué decir; hay aquí reunido todo un “dream team” –aunque cada nombre se tenga que alinear con unos u otros según la canción a ejecutar–: Taj Mahal, Denny Carmassi, Bill Church, Michael Anthony, Neal Schon, Chad Smith, Kid Rock, Joe Satriani, Mickey Hart, Nancy Wilson y sigue, y sigue, y sigue... Vamos, que se nota que el bueno del “red rocker” tiene perfectamente actualizada su agenda de contactos.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 







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