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Hookfoot – Communication (1972-73 / DJM)

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 Puede que el llamado pub rock, corriente musical británica algo ambigua y cul de sac, orientada mayormente al rock USA, no fuera una rama pura del árbol genealógico progresivo. Si juzgamos sus posteriores resultados. O sí.  Teniendo en cuenta su directo pasado, en donde casi todos sus músicos provenían del prog rock. Por lo que mi hipótesis incomodará a mucho punk y new waver, al chocar de frente con sus (infantiles) ideologías. Ajo y agua. Suele decirse. La historia está ahí, para ser descubierta tal como fue.  Hookfoot fueron una banda en nómina sesionera para el sello DJM. Implicados muy de cerca en aquello del pub rock. En los primeros discos de Elton John aparecía ya el grupo. Otra respuesta a su fuerte influencia Laurel Canyon, en aquellas grabaciones. También estuvieron con gente tan injustamente olvidada como John Kongos. Por citar algunos. Desde luego, ni Bob Kulick (?!), Mick Grabham o Peter Ross tuvieron nada que ver con la banda. Algo que han filtrado en bio...

HOUSE OF LORDS - Precious Metal (2014, Frontiers Records)

 A medio camino entre la épica hard y las batientes alas del rock melódico, House Of Lords seguían en 2014 su camino y continuaban bajo el auspicio de Frontiers Records, como parecía natural atendiendo a sus últimos elepés. Precious Metal alarga ese empeño en dar unas cucharas de uno y otras tantas del otro, a veces en pos del rock duro artístico y casi, casi, casi progresivo, para en el siguiente corte asentarse en un AOR con músculo.

 


Así ya con los dos primeros temas de este disco se descubre con presteza la citada dualidad, pues “Battle” está cargada de cambios en el tempo, de aires que ponen el olor de las progresiones en el ambiente, mientras “I’m Breaking Free” podría haberla grabado el propio James Christian en su elepé Rude Awakening –cierto, sé que suelo citar este álbum al referirme a James, pero es que es una obra obligada, de las de sí o sí–. Y así se pasa de lo más sobrecargado a lo más conciso, incluyendo hasta medios tiempos memorables (“Live Every Day (Like It's the Last)”).

 


Robin Beck, como es norma en esa amantísima pareja que forma con su esposo Christian, está ahí, haciendo segundas voces, coros, lo que haga falta para dar mayor color a las líneas vocales. Es este Precious Metal, a fin de cuentas, un álbum bien hecho pero cuyas piezas no calan todas por igual –algo que, por otro lado, suele pasar con el noventa por ciento de los lanzamientos actuales en larga duración–; eso sí, cuando dan con el gancho idóneo en algunas de ellas, House Of Lords lo clavan.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 








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