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Roy Buchanan – Roy Buchanan (1972)

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 Después de negarse a participar en los Stones para suplantar a Brian Jones, el mejor guitarrista desconocido del mundo entró a Polydor para registrar, su álbum debut del que tanto se le venía privando. Sin adornos y abundante sencillez Roy Buchanan refleja un disco excelso de principio a fin en donde el blues y el country van acoplados de una manera casi desgarradora, producto de esos supremos destellos emanados de su Telecaster.  Nacido en Arkansas en el 39, durante su juventud ya dictaba clases y su estilo impactó a la leyenda del rockabilly Dale Hawkins, quien lo invitó a formar filas en su banda. De una personalidad introvertida y con una fuerte adicción al alcohol y las drogas, infinitas veces tuvo que soportar la presión de su discográfica, que le imponía reglas a su creatividad; una exigencia que lo mantendría alejado de los estudios de grabación por muchos años. Volviendo a su masterpiece del 72, encontramos en ella dos gemas instrumentales como "Sweet Dreams" y ...

HOUSE OF LORDS - Precious Metal (2014, Frontiers Records)

 A medio camino entre la épica hard y las batientes alas del rock melódico, House Of Lords seguían en 2014 su camino y continuaban bajo el auspicio de Frontiers Records, como parecía natural atendiendo a sus últimos elepés. Precious Metal alarga ese empeño en dar unas cucharas de uno y otras tantas del otro, a veces en pos del rock duro artístico y casi, casi, casi progresivo, para en el siguiente corte asentarse en un AOR con músculo.

 


Así ya con los dos primeros temas de este disco se descubre con presteza la citada dualidad, pues “Battle” está cargada de cambios en el tempo, de aires que ponen el olor de las progresiones en el ambiente, mientras “I’m Breaking Free” podría haberla grabado el propio James Christian en su elepé Rude Awakening –cierto, sé que suelo citar este álbum al referirme a James, pero es que es una obra obligada, de las de sí o sí–. Y así se pasa de lo más sobrecargado a lo más conciso, incluyendo hasta medios tiempos memorables (“Live Every Day (Like It's the Last)”).

 


Robin Beck, como es norma en esa amantísima pareja que forma con su esposo Christian, está ahí, haciendo segundas voces, coros, lo que haga falta para dar mayor color a las líneas vocales. Es este Precious Metal, a fin de cuentas, un álbum bien hecho pero cuyas piezas no calan todas por igual –algo que, por otro lado, suele pasar con el noventa por ciento de los lanzamientos actuales en larga duración–; eso sí, cuando dan con el gancho idóneo en algunas de ellas, House Of Lords lo clavan.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 








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