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LA ESCENA DE CANTERBURY 11: National Health 2 - Bruford

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 Cuando en 1979 se le preguntó a Pip Pype si National Health era la última banda de Canterbury nos dijo que ellos no eran una banda de Canterbury y que solamente las raíces estaban allí. Evidentemente la pregunta iba hacia el estilo y no la procedencia cosa que no debió entender o no quiso. Ellos no encasillaban su música como escena de Canterbury, es más, solo Caravan entendían esta denominación, el resto de bandas asociadas al estilo nunca etiquetaron su música. Esto siempre ha sido confuso y delirante: éramos más “Canterbury” los críticos y comentaristas de música que ellos mismos. A la mayoría no les gustaban las clasificaciones. Incluso observé cierto desdén a esa catalogación. Los “movimientos” denominaciones y términos siempre las inventa la prensa musical. Al final lo gracioso es que de tanto hablar de prog, los mismos músicos y bandas terminan por aceptar el término por “complacer” al “periodista”. Los que llevamos muchos años, toda la vida diría en esto, comprenderán lo q...

HOUSE OF LORDS - Precious Metal (2014, Frontiers Records)

 A medio camino entre la épica hard y las batientes alas del rock melódico, House Of Lords seguían en 2014 su camino y continuaban bajo el auspicio de Frontiers Records, como parecía natural atendiendo a sus últimos elepés. Precious Metal alarga ese empeño en dar unas cucharas de uno y otras tantas del otro, a veces en pos del rock duro artístico y casi, casi, casi progresivo, para en el siguiente corte asentarse en un AOR con músculo.

 


Así ya con los dos primeros temas de este disco se descubre con presteza la citada dualidad, pues “Battle” está cargada de cambios en el tempo, de aires que ponen el olor de las progresiones en el ambiente, mientras “I’m Breaking Free” podría haberla grabado el propio James Christian en su elepé Rude Awakening –cierto, sé que suelo citar este álbum al referirme a James, pero es que es una obra obligada, de las de sí o sí–. Y así se pasa de lo más sobrecargado a lo más conciso, incluyendo hasta medios tiempos memorables (“Live Every Day (Like It's the Last)”).

 


Robin Beck, como es norma en esa amantísima pareja que forma con su esposo Christian, está ahí, haciendo segundas voces, coros, lo que haga falta para dar mayor color a las líneas vocales. Es este Precious Metal, a fin de cuentas, un álbum bien hecho pero cuyas piezas no calan todas por igual –algo que, por otro lado, suele pasar con el noventa por ciento de los lanzamientos actuales en larga duración–; eso sí, cuando dan con el gancho idóneo en algunas de ellas, House Of Lords lo clavan.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 








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