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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Camel Live Royal Albert Hall 2018

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 La música siempre ha servido a grandes rasgos generalmente para dos cosas y es importante captar la sutil diferencia en ambas.  Por una parte, está principalmente “para llenar el tiempo” y por la otra “para usar ese tiempo” porque se supone que todos entendemos lo que es decorativo visual y aquello que abriendo sus puertas nos ofrece un mundo dentro de sí mismo. Por lo general toda la música y el arte en concreto ha ido perdiendo ese “mundo interior” para cambiarlo por ese objeto funcional “que está ahí” pero no tiene ninguna función aparte de llenar un espacio vacío. Al igual ocurre con la música actual que solo tiene el propósito de romper el silencio y molestar lo más posible para evitar toda respiración y calma. Porque un mundo sin ansiedad ni estrés no es bueno para ningún negocio.  A poco que uno use la “atalaya” que llevamos encima de los hombros se habrá dado cuenta que todo está pensado y orientado para “no pensar” “no sentir” y por supuesto no “cuestionar” porq...

Dr. Hook And The Medicine Show - Belly Up! (1973, CBS)

 El invento conocido cual Dr. Hook And The Medicine Show, parido desde la entrañas de la agrupación The Chocolate Papers por Ray Sawyer y Dennis Locorriere, no resultaría la misma bicoca de no ser por la pluma ácida y divertida de Shel Silverstein, un humorista con inesperado talento para componer frases ocurrentes que casasen con el estilo sureño de un combo completado gracias a Billy Francis, Jay David y George Cummings. 



Dr. Hook And The Medicine Show (1971) y Sloppy Seconds (1972), sus dos primeros elepés, son compras obligadas para todo el que quiera adentrarse en el hilarante mundo de estos músicos; sin embargo, Belly Up!, todavía lejano del éxito del tándem antecesor, iguala en ideas y gusto socarrón. El disco se ve trufazo, como es norma en los muchachos del Doctor Garfio, de una entretenida lista de historias que lo mismo enfocan la vida en la carretera para la camarilla de las estrellas musicales (“Roland The Roadie And Gertrude The Groupie”) como la triste gracia de tener los bolsillos vacíos, sólo cargados con la imaginación suficiente como para saborear las delicias de una sopa con regusto a pedernal (“The Wonderful Soup Stone”, jugando con la historia de la famosa fábula). 



El mundo de la prostitución se pincela en “Acapulco Goldie”, abordándolo de lleno para su “Penicillin Penny”. “Monterey Jack” va pasada de revoluciones mientras todos cantan acompañados por una frenética guitarra acústica. “When Lily Was Queen” y “Put A Little Bit On Me” vaticina un rock funky que les poseería en ciertas futuras facetas. Aquí no hay baladones del terruño a la usanza de sus anteriores “Sylvia’s Mother” o “Carry Me, Carrie”, por lo que lo más cercano sería el medio tiempo “You Ain’t Got The Right” o el inicio de “Life Ain’t Easy”. 



En aquel 1973 Francis ya estaba fuera de Dr. Hook y el antiguo quinteto era ahora un sexteto fortalecido por el talento del bajista Jance Garfat y el estilo a la rítmica de Rik Elswit. Seguramente su último gran vinilo, aunque luego conquistasen las listas cinco años después con el álbum Pleasure & Pain.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com




 







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