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FANGUS - Emerald Dream (2026 / From the Urn)

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 Leo , entre el cabreo y el asombro, una publicación británica de las supuestamente serias. Va sobre este disco. Al parecer según el lumbreras de turno, Fangus "son una parodia de Steppenwolf y Deep Purple". No. Lo que pasa es que son canadienses.   Todos esos grupús-culos que pregonan a los cuatro vientos como los nuevos Bitels de la semana, no parodian. Imitadores de medio pelo, (literal, parecen Príncipes Valientes), criajos con escasas horas de escucha y vuelo. Claro, claro, es que Fangus son de Montreal. Si fueran de Bristol, serían el no va más. Asqueado ya de la prensa musical, y más de la inglesa, a estas alturas del partido. Parece que tras el EP "Meet the Reaper", (Sabbath en Hammond), del 2024, y un par de singles, aquí tenemos el primer álbum de Fangus. Snake St. Louis (batería), Jim Laflamme (voz solista), Vick Trigger (bajo), Chub (teclados, coros) y Alexandre Bigras (guitarra) son los implicados. Motivo de parodia, de "no tomárselo en serio"...

WINGER - Better Days Comin’ (2014, Frontiers Records)

Aunque Kip Winger, Reb Beach y Rod Morgenstein, tres de los cuatro miembros que grabasen el LP de debut del conjunto Winger, siguen en este Better Days Comin’, el sonido resultante de sus nuevas composiciones poco tiene que ver con lo que interpretasen en 1988. Este último disco compacto, publicado bajo Frontiers Records, hace el número seis en cuanto a álbumes de estudio se refiere para la banda; y el hard perfectamente edulcorado, melódico, estiloso y acorde con aquellos días es ahora un hard metalizado, más experimental, buscando el estallido de los instrumentos por medio de pasajes explosivos, llenos de vitalidad.

 


El anterior Karma y canciones como “Deal With The Devil” o “Stone Cold Killer” ya avisaban de que la transformación que comenzó a partir de principios de los 90 había llegado a su fin. Los Winger del nuevo milenio vienen con los machos bien agarrados, supurando necesidad por la inmediatez de un motor sobrealimentado (“Rat Race”). Kip está dispuesto a dejarse la piel en el pellejo –o mejor dicho la garganta– con tal de dotar a cada una de las canciones más potentes de una crudeza a la altura; y lo hace con técnica, conociendo bien los límites y firmando un trabajo frente al micrófono sobresaliente. 

Eso no quiere decir que no descubra el oyente recodos somnolientos, ya sea por vendernos pasajes melódicos pero sin anzuelo con carne en la punta (“Ever Wonder”) como por querer hacer de los casi seis minutos de “Be Who You Are Now” un penúltimo escalón a la altura del grueso del álbum –que no lo es... no si lo comparamos con maravillas como “Queen Babylon” o “Midnight Driver Of A Love Machine”–.

 


Kip y los suyos fueron memorables tanto con Winger como con In The Heart Of The Young, obras más que necesarias para la corriente melódica del rock, y ahora pueden llegar a serlo nuevamente con álbumes como Better Days Comin’. Sólo tienen que limar una o dos asperezas, ya que el resto de su nuevo material nos los trae en una forma totalmente atlética y lista para grabar los discos que les echen.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com

 

 








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