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WILLIE MABON - CHICAGO BLUES SESSION (1979)

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 Cuando los hermanos Ertegun pusieron contra las cuerdas a Ray Charles para que varíe su manera de tocar en Atlantic, al creador de "What'd I Say" no le quedo remedio que abandonar su plano Nat King Cole y emular a un viejo bluesman que tuvo su paso triunfal a mediados de los cincuenta con su estilo de piano jazz blues. El nombre de esta leyenda era Willie Mabon y había nacido en Memphis Tennessee por el 25, su madre que entonaba gospel en la iglesia fue su temprana fuente de inspiración y con apenas 18 años enfilo a la ciudad de Chicago. Las casas discográficas como Aristocrat y Chess vieron desfilar su agudeza en las teclas y la armónica convirtiéndose en un rara avis, ya que el ambiente del blues estaba acostumbrado al solista acompañado de una guitarra por ese entonces. Con el correr del tiempo registra tres canciones que alcanzan la dimensión de hitos en la música de los doce compases como los inolvidables "I Don't Know","I'm Mad" y "...

Isildurs Bane & Peter Hammill - 'In Disequilibrium' (2021)

 La fómula puesta en practica en el anterior álbum publicado en el año 2019, repite experiencia en esta nueva entrega que ha contado con el respaldo de  Ataraxia Productions, en la que se dan cita músicos de la talla de Johansson; teclados, Klas Assarsson; Marimba, vibráfono y resto de percusiones, Katrine Amsler en los teclados ,Samuel Hällkvist guitarras, Luca Calabrese en la trompeta, Axel Croné bajo electrico, contrabajo, guitarras y teclados, junto con Liesbeth Lambrecht; Violín y viola, Kjell Severinsson; Batería y Jan Severinsson y sus habilidades previsibles en la metodología de la secuenciación. A la orgía se han sumado colaboradores como Pat Mastelotto , Johannes Persson, Adam Sass, Xerxes Andrén, Pieter Lenaerts y John Anderberg para abordar disfuncionalidad conceptual basada en los nefastos resultados que el aislamiento pandémico está causando en quienes no lo acuñan a un secreto a voces emitido por la previsión sistemática. No cabe duda de que la circense función Covidiana se ha convertido en el estribillo más notorio y eficaz para edulcorar cualquier propuesta cultural sostenible ante el sacrosanto turismo explorador. 



Las prodigiosas mentes que han cultivado innovación en la cuerda floja de la vanguardia logran convencer con el trazado de una obra discográfica en cuya actitud compositiva y resolutiva manifiesta la incandescente actitud de un incombustible Hammill, a quien a mesa puesta ha trazado el esquema perfecto para desarrollar un papel vocal cuyo cuestionario estará por merito y derecho propio declinando la balanza hacia la variante más positiva. Y cuando contamos con viento favorable obviamente la producción y su proceso de engranaje no puede jugársela ocultando triquiñuelas de ases bajo mangas de estrechos conductos colaterales. 

El resultado global de esta obra fragmentada en dos Suites de usanzas metódicas de carácter sueco no permite que la decepción perceptiva se filtre por el resquicio de lo insospechado. Hay que admitir que la obra posee la solidez uniforme que precisa un trabajo discográfico de estas características, cuando las prisas no son la prioridad ante la sensatez profesional, y más aún, teniendo en cuenta que la anormalidad previa al fenómeno pandémico, fue avistada desde el año 2014 por los piratas del éxito garantizado. De cualquier forma, la astucia sueca siempre ha ocupado una privilegiada plaza en la construcción armónica y la elaboración modal en toda una gama de propuestas confeccionadas para abordar el despiste y desde la calle de atrás, eludir normas que cuanto menos resultan novedosas ante la industria progresista, para cuyos nuevos adeptos el nombre de Isildurs Bane, les resulta más familiar que que una PCR o extravagancias de cuestionable laboratorio esquizoide como Pfizer entre otras agitaciones de la nueva hornada de los secretos de la imposición.



No aceptar que el desequilibrio unánime procede desde tiempos extremadamente pretéritos a la sociedad occidental y usar la actualidad como recurso, no es muy digno por parte de cualquier servidor del arte, al menos si el mismo porta bajo percha un precio asequible, pero la Suecia progresista que en el nuevo milenio preserva la efervescencia retro, puede ser exculpada en cierto modo gracias obras como esta donde se engloba pólvora mojada, que puede llegar a secar la humedad de miradas de pana.

Las propuestas discográficas de Isildurs Bane, han estado y siguen permaneciendo destinadas a conquistar la admiración de los músicos del colectivo minimal y vanguardista, y sus escasos fieles portadores de criterio, a pesar de contar con contras y pros ajenos a pronósticos de reserva. Lejos de la bastarda tiranía que sufre el circuito del ''Proj'' actualmente en todos los rincones de un mundo más perfecto que nunca, os aconsejo que huyáis a paso ligero de cuantas ''reseñas'' en el laberinto de los contrastes puedan tener obras como esta, dentro de una actualidad musical de culto, cuyos verdugos de Bic naranja o cristal, la siguen plasmando de la manera más anormal, y más aún cuando en las quimeras del todo vale, la pena no la merece ni el héroe de una leyenda otorgada a dedo por la pluma del insaciable oportunismo. Dentro y fuera de Suecia, en la siempre escabrosa y cada vez más aberrante y competitiva escena de la innovación musical, se suceden de forma inesperada puntuales obras musicales que en una diminuta escala colorean la esperanza en no perder esa normalidad que siempre ha estado presente de forma inquebrantable por los tribunales de la sequía.

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente)


 
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