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All Traps On Earth – A Drop Of Light (2018 / AMS)

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Pocas bandas han dejado un legado tan inmenso, con tan poco material de estudio, como Änglagård. Su " Hybris " fue quizá, el mayor responsable del Renacimiento Prog de los 90. Y si no fue el único, fue también "Epilog", su segundo.  Todavía colea esa herencia, por fortuna. Y en 2018 vino directamente  de miembros de la legendaria banda sueca. Johan Brand lo ideó todo. Al Mellotron M400 como protagonista , Moogs, órganos, Fender Rhodes, Clavinet, bajo Rickenbaker,  guitarras, voz, percusión y toda la música escrita, arreglada y producida por él mismo.  Y Thomas Johnson, teclista supremo , también de Änglagård.  Erik Hammarström como espectacular batería.  Y Miranda Brand, hija de Johan, como cantante espectral de etérea voz, como un instrumento decisivo más.  Son invitados más músicos a las flautas, clarinetes, saxos y demás vientos. Además de la injustamente poco reconocida guitarra de Phil Mercy, miembro de los británicos Thieves' Kitchen. Así pues, t...

MICHEL POLNAREFF - Polnareff’s (1971, Universal)

 Pretérito inclasificable de la corriente francesa, emulador de la chanson por los derroteros ye-yés y amerizando en 1974 entre el oleaje glam culto, Michel Polnareff no fue precisamente un niño mimado por los adictos al pan de baguette. El sencillo sesentas “La Poupée Qui Fait Non” le consiguió impagables fanatismos entre la juventud gala, no así su cambio de década sin ataduras con las que frenarse. 



Michel no estaba dispuesto a ocultar su homosexualidad para contentar a unos pacatos conservadores que le empezaron a censurar desde el primer momento que se echaron al monóculo la portada del elepé en directo Polnarévolution, con el vocal e instrumentista luciendo femenina pamela y broche a juego –carpeta que se potenció con un desplegable en el que levantando un leve blusón, Polnareff enseñaba sus posaderas a la crítica malencarada–. Entre medias de todo el canto a sus principios que terminó por obligarle a un temporal traslado hacia Norteamérica para grabar sin tapujos o vendas estúpidas, el joven de Nérac (Francia) asaltó su país con un álbum tremebundo que desprendía por cada surco el talento cual genio pianista atesorado en su infancia más precoz y superdotada para las teclas. 



Con permitir el rodaje a “Voyages” podrás convencerte de que únicamente Michel Polnareff es capaz de avanzar en pocos minutos del arreglo sinfónico para orquesta a un pop funky que no amargaría a cualquiera de los capitostes de la blaxploitation. “Né Dans Un Ice-Cream” tiende a aunar el rock con pasajes relajados de flauta y coros envolventes, aunque en “Petite Petite” entronque con el “It’s Too Late” de Carole King. La descarga caliente dotada del sabor chicano de El Barrio neoyorquino se inyecta en “Computer’s Dream” y el recuerdo francófono con estribillos a lo The Mamas And The Papas florece entre los pétalos de “Qui A Tué Grand’ Maman”. Se inunda de power pop optimista en “Monsieur L’abbé” para al siguiente zapatazo materializar un soul vital anclado en San Francisco –“Hey! You Woman”–. Chardonnay. 

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 







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