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LA ESCENA DE CANTERBURY 13: Gong y el cachondeo patafísico.

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 Si existe un personaje particular e inclasificable de la Escena de Canterbury y del rock en particular ese es sin duda el australiano Daevid Allen nacido en 1938 y fallecido en 2015. Hay que decir de este hombre que jamás fue un engreído ni una altiva estrella del rock. Más bien todo lo contrario. Su carácter afable y bromista lo hacía asequible y próximo a todo tipo de personas que se acercaban a él. Siempre de buen humor y buen conversador. Inteligente y buen lector. Eso dice mucho de un músico en sentido positivo y no es fácil encontrarlos. El tipo caía bien o al menos esa es la información que tengo de él. Imagino que habrá opiniones diferentes pero con solo verlo parece un tipo cachondo y agradable. El mundo de la música en general está lleno de seres extraños y peculiares y este fue uno de sus más avanzados y particulares congéneres. Que un tipo se desplace desde Melbourne a Kent siguiendo la estela de los poetas beat tipo Ginsberg, Kerouac y Burroughs, ya daría para una nov...

MICHEL POLNAREFF - Polnareff’s (1971, Universal)

 Pretérito inclasificable de la corriente francesa, emulador de la chanson por los derroteros ye-yés y amerizando en 1974 entre el oleaje glam culto, Michel Polnareff no fue precisamente un niño mimado por los adictos al pan de baguette. El sencillo sesentas “La Poupée Qui Fait Non” le consiguió impagables fanatismos entre la juventud gala, no así su cambio de década sin ataduras con las que frenarse. 



Michel no estaba dispuesto a ocultar su homosexualidad para contentar a unos pacatos conservadores que le empezaron a censurar desde el primer momento que se echaron al monóculo la portada del elepé en directo Polnarévolution, con el vocal e instrumentista luciendo femenina pamela y broche a juego –carpeta que se potenció con un desplegable en el que levantando un leve blusón, Polnareff enseñaba sus posaderas a la crítica malencarada–. Entre medias de todo el canto a sus principios que terminó por obligarle a un temporal traslado hacia Norteamérica para grabar sin tapujos o vendas estúpidas, el joven de Nérac (Francia) asaltó su país con un álbum tremebundo que desprendía por cada surco el talento cual genio pianista atesorado en su infancia más precoz y superdotada para las teclas. 



Con permitir el rodaje a “Voyages” podrás convencerte de que únicamente Michel Polnareff es capaz de avanzar en pocos minutos del arreglo sinfónico para orquesta a un pop funky que no amargaría a cualquiera de los capitostes de la blaxploitation. “Né Dans Un Ice-Cream” tiende a aunar el rock con pasajes relajados de flauta y coros envolventes, aunque en “Petite Petite” entronque con el “It’s Too Late” de Carole King. La descarga caliente dotada del sabor chicano de El Barrio neoyorquino se inyecta en “Computer’s Dream” y el recuerdo francófono con estribillos a lo The Mamas And The Papas florece entre los pétalos de “Qui A Tué Grand’ Maman”. Se inunda de power pop optimista en “Monsieur L’abbé” para al siguiente zapatazo materializar un soul vital anclado en San Francisco –“Hey! You Woman”–. Chardonnay. 

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 







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