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Loch Ness - Prologue (1991)

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 No se dejen engañar, Brasil no es solo la tierra de la samba, las mulatas y el fútbol. También tenemos rock and roll, ¡y es suficiente para dejar a los extranjeros sin palabras! Es una pena que, a pesar de producir grandes bandas, carezca de un sólido apoyo, especialmente de los medios de comunicación y la industria discográfica, para darles la visibilidad necesaria para difundir su trabajo y su música. Históricamente, el rock progresivo, por ejemplo, siempre ha sufrido esta difamación por parte de las discográficas y los grandes medios de comunicación, luchando con estructuras precarias en la producción de sus álbumes, una logística peligrosa para viajar de ciudad en ciudad para realizar espectáculos, cuando los tienen, siendo relegados a la condición de banda oscura, olvidada y marginada por quienes deberían brindarles apoyo. Pero todavía hay algunos individuos valientes y desinteresados ​​que difunden las historias de estas bandas, los fanáticos y apreciadores de la buena músic...

MICHEL POLNAREFF - Polnareff’s (1971, Universal)

 Pretérito inclasificable de la corriente francesa, emulador de la chanson por los derroteros ye-yés y amerizando en 1974 entre el oleaje glam culto, Michel Polnareff no fue precisamente un niño mimado por los adictos al pan de baguette. El sencillo sesentas “La Poupée Qui Fait Non” le consiguió impagables fanatismos entre la juventud gala, no así su cambio de década sin ataduras con las que frenarse. 



Michel no estaba dispuesto a ocultar su homosexualidad para contentar a unos pacatos conservadores que le empezaron a censurar desde el primer momento que se echaron al monóculo la portada del elepé en directo Polnarévolution, con el vocal e instrumentista luciendo femenina pamela y broche a juego –carpeta que se potenció con un desplegable en el que levantando un leve blusón, Polnareff enseñaba sus posaderas a la crítica malencarada–. Entre medias de todo el canto a sus principios que terminó por obligarle a un temporal traslado hacia Norteamérica para grabar sin tapujos o vendas estúpidas, el joven de Nérac (Francia) asaltó su país con un álbum tremebundo que desprendía por cada surco el talento cual genio pianista atesorado en su infancia más precoz y superdotada para las teclas. 



Con permitir el rodaje a “Voyages” podrás convencerte de que únicamente Michel Polnareff es capaz de avanzar en pocos minutos del arreglo sinfónico para orquesta a un pop funky que no amargaría a cualquiera de los capitostes de la blaxploitation. “Né Dans Un Ice-Cream” tiende a aunar el rock con pasajes relajados de flauta y coros envolventes, aunque en “Petite Petite” entronque con el “It’s Too Late” de Carole King. La descarga caliente dotada del sabor chicano de El Barrio neoyorquino se inyecta en “Computer’s Dream” y el recuerdo francófono con estribillos a lo The Mamas And The Papas florece entre los pétalos de “Qui A Tué Grand’ Maman”. Se inunda de power pop optimista en “Monsieur L’abbé” para al siguiente zapatazo materializar un soul vital anclado en San Francisco –“Hey! You Woman”–. Chardonnay. 

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 







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