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Lurrie Bell – The Blues Caravan Live At Pit Inn (1983)

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 Todos conocemos la historia (o leyenda) de Robert Johnson, quien vendió su alma al diablo en un cruce de caminos (crossroads). Lurrie Bell quiso romper ese mito con su disco The Devil Ain't Got No Music («El diablo no tiene música»). Para él, el blues es puramente espiritual y celestial.   Lurrie Bell nació en 1958 en Chicago, Illinois. Es hijo del legendario armonicista de blues Carey Bell. Creció viendo a Muddy Waters, Eddie Taylor y Sunnyland Slim ensayar en su propia casa. Con seis años comenzó a tocar la guitarra y a los ocho se trasladó a vivir a Misisipi con sus abuelos. A los 17 años volvió a Chicago y formó Sons of the Blues junto a Billy Branch y Freddy Dixon (hijo de Willie Dixon). Durante la década de los 80 cayó en severas adicciones y problemas de salud mental que lo llevaron a vivir en la indigencia. En 1989 publicó su primer disco, Everybody Wants To Win. En los 90 resurgió de sus cenizas lanzando Mercurial Son (1995). De su amplia discografía, de casi una vei...

MICHEL POLNAREFF - Polnareff’s (1971, Universal)

 Pretérito inclasificable de la corriente francesa, emulador de la chanson por los derroteros ye-yés y amerizando en 1974 entre el oleaje glam culto, Michel Polnareff no fue precisamente un niño mimado por los adictos al pan de baguette. El sencillo sesentas “La Poupée Qui Fait Non” le consiguió impagables fanatismos entre la juventud gala, no así su cambio de década sin ataduras con las que frenarse. 



Michel no estaba dispuesto a ocultar su homosexualidad para contentar a unos pacatos conservadores que le empezaron a censurar desde el primer momento que se echaron al monóculo la portada del elepé en directo Polnarévolution, con el vocal e instrumentista luciendo femenina pamela y broche a juego –carpeta que se potenció con un desplegable en el que levantando un leve blusón, Polnareff enseñaba sus posaderas a la crítica malencarada–. Entre medias de todo el canto a sus principios que terminó por obligarle a un temporal traslado hacia Norteamérica para grabar sin tapujos o vendas estúpidas, el joven de Nérac (Francia) asaltó su país con un álbum tremebundo que desprendía por cada surco el talento cual genio pianista atesorado en su infancia más precoz y superdotada para las teclas. 



Con permitir el rodaje a “Voyages” podrás convencerte de que únicamente Michel Polnareff es capaz de avanzar en pocos minutos del arreglo sinfónico para orquesta a un pop funky que no amargaría a cualquiera de los capitostes de la blaxploitation. “Né Dans Un Ice-Cream” tiende a aunar el rock con pasajes relajados de flauta y coros envolventes, aunque en “Petite Petite” entronque con el “It’s Too Late” de Carole King. La descarga caliente dotada del sabor chicano de El Barrio neoyorquino se inyecta en “Computer’s Dream” y el recuerdo francófono con estribillos a lo The Mamas And The Papas florece entre los pétalos de “Qui A Tué Grand’ Maman”. Se inunda de power pop optimista en “Monsieur L’abbé” para al siguiente zapatazo materializar un soul vital anclado en San Francisco –“Hey! You Woman”–. Chardonnay. 

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 







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