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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Camel Live Royal Albert Hall 2018

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 La música siempre ha servido a grandes rasgos generalmente para dos cosas y es importante captar la sutil diferencia en ambas.  Por una parte, está principalmente “para llenar el tiempo” y por la otra “para usar ese tiempo” porque se supone que todos entendemos lo que es decorativo visual y aquello que abriendo sus puertas nos ofrece un mundo dentro de sí mismo. Por lo general toda la música y el arte en concreto ha ido perdiendo ese “mundo interior” para cambiarlo por ese objeto funcional “que está ahí” pero no tiene ninguna función aparte de llenar un espacio vacío. Al igual ocurre con la música actual que solo tiene el propósito de romper el silencio y molestar lo más posible para evitar toda respiración y calma. Porque un mundo sin ansiedad ni estrés no es bueno para ningún negocio.  A poco que uno use la “atalaya” que llevamos encima de los hombros se habrá dado cuenta que todo está pensado y orientado para “no pensar” “no sentir” y por supuesto no “cuestionar” porq...

BULL - It's a Rock & Roll World (1978 / Wheels)

 La inacabable mina de bandas perdidas sureñas de los 70 nos trae hoy a Bull. Quinteto formado en los mid-Atlantic en 1976. Ejemplo de banda currante, de las que demuestran noche tras noche sobre las tablas, sudando la camiseta. Sólo el primer año se marcaron 268 conciertos de Richmond a Miami. Así se curte una banda. Por los tugurios más peligrosos,  pero también los más auténticos.



 Todo parecía ir bien para Bull. Graban con un pequeño sello (error, debieron aspirar a más), Wheels Records. Venden abundante merchandising,  algo no habitual para grupos desconocidos, y menos en 1978! Y hasta se permiten viajar en una furgoneta de lujo. Todo cambia de un día para otro. Fraude de la discográfica y el management, y bancarrota insospechada. Contando que se les quemó el equipo en un club y probablemente,  todavía estaban pagando el nuevo. En 1980 ya están separados y desencantados. Fueron una banda de su tiempo. Aún les quedan fuerzas a algunos miembros para formar The Offenders, con homónimo álbum en 1981.

Triste historia, por cuanto Bull era agrupación de raza, tan salvaje y pura sangre como su nombre. Richard Cowles (bajo, voz solista), Chris Link (batería), los guitarristas Ricky Lewis y Terry Garland, y el frontman , teclados y productor, Ray Pittman (con posterior carrera en solitario), eran éste toro salvaje. "Joy Ride" dispara a bocajarro con hard rock americano de solera. Buenas corales y una voz solista tipo John Schlitt (HeadEast) o Ron Goedert (White Witch), fenomenal para su sonido. Las guitarras abrasan ya de primeras. Coros como intro de "Feel Like an Outlaw", boogie rock con virtudes de rock'n'roll infeccioso a la Foghat.....Pero con doble dosis de cuerdas solistas.

Sigue la fiesta en "More than one person", con bajo pappalardiano y caña paralela a unos Hydra o Two Guns. La producción sorprende, al estar muy por encima de artefactos de éste tipo. Hasta en eso se manejaban bien. "Lonely Man" también capta sofisticación en la composición, rozando el AOR,  con un estupendo Hammond y esencial línea melódica,  tanto en voz como en slide guitars. Nivel muy alto, hay aquí. Romanticismo de pantano para "Try it Again", con un profundo poso soul-Motown, que tan bien se les daba a los combos sureños. Una maravilla, sin envidiar a Wet Willie. Damos la vuelta, y "Past Tense" regresa al hard rock redneck, pero con clase. Tanta, que recuerdan a UFO. Los británicos arrasaban por aquella zona en aquellos días,  compartiendo escenarios con Molly Hatchet. Y ése Hammond a la Paul Raymond no me deja muchas dudas. Lo mismo para "Mood About a Joker", donde los arreglos inteligentes desbordan, en una línea Ian Hunter/Mick Ronson más que comparable. 

"White Ice Blues" juega en su intro a Steve Hunter - Dick Wagner, con el órgano on fire, y se nos van a Detroit con soul hard rock de claras reminiscencias Mitch Ryder / J. Geils. Este toro cornea con elegancia, swing y unas slide al más puro estilo Steve Gaines. Una excursión a la cima de Mountain con "Everybody is Saying it", con macarra cowbell y avasallador empuje....Tremendos. La final "Rock'n'Roll World" parece en directo (quizá en el estudio, con amigos), y nos hace sentir las llamas del infierno rock'n'roll, en un concierto de Bull. Cosa seria. 



Éste grupo tuvo alfombra roja para entrar por pleno derecho en Capricorn. Cada una de éstas canciones es carta ganadora. Todas poseen su propia magia, con el denominador común del southern rock 70s en estado de ebullición. De verdad, hierven la sangre.

J.J. IGLESIAS










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