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OLIVER WAKEMAN (Parte 1 de 2): Clive Nolan & Oliver Wakeman – The Hound Of The Baskervilles (2002 / Verglas)

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 No cabe duda de que la actual formación de Yes está gafada.  Tras varios intentos reguleros (o alejados del prog, más exactamente), llegan con "Aurora" y editan el mejor disco en tiempos......Que sin embargo, no va a ser el disco Yes del año, por culpa de "From a Page". El doble ahora expandido, con sobrantes de aquel "Fly from Here", tan injustamente tratado. Más en concreto, hacia su auténtico cantante Benoit David, y el hijo de Rick, Oliver Wakeman. Se diría que, sabedores de que "le deben un finiquito justo" y una satisfacción,  le hayan cedido derechos a Wakeman JR. Con producción a su cargo, ha sido editado paralelamente por Mercury/Universal (un hecho algo inverosímil), cuando los actuales Yes están en Sony/Inside Out.  Que las sobras de aquella efímera formación le den cien vueltas al actual (y mejor) disco de Yes en eones, ya dice mucho de todo el embrollo. La alineación actual es un error anti-natura que se empeñan en conservar.  Ni Ge...

BULL - It's a Rock & Roll World (1978 / Wheels)

 La inacabable mina de bandas perdidas sureñas de los 70 nos trae hoy a Bull. Quinteto formado en los mid-Atlantic en 1976. Ejemplo de banda currante, de las que demuestran noche tras noche sobre las tablas, sudando la camiseta. Sólo el primer año se marcaron 268 conciertos de Richmond a Miami. Así se curte una banda. Por los tugurios más peligrosos,  pero también los más auténticos.



 Todo parecía ir bien para Bull. Graban con un pequeño sello (error, debieron aspirar a más), Wheels Records. Venden abundante merchandising,  algo no habitual para grupos desconocidos, y menos en 1978! Y hasta se permiten viajar en una furgoneta de lujo. Todo cambia de un día para otro. Fraude de la discográfica y el management, y bancarrota insospechada. Contando que se les quemó el equipo en un club y probablemente,  todavía estaban pagando el nuevo. En 1980 ya están separados y desencantados. Fueron una banda de su tiempo. Aún les quedan fuerzas a algunos miembros para formar The Offenders, con homónimo álbum en 1981.

Triste historia, por cuanto Bull era agrupación de raza, tan salvaje y pura sangre como su nombre. Richard Cowles (bajo, voz solista), Chris Link (batería), los guitarristas Ricky Lewis y Terry Garland, y el frontman , teclados y productor, Ray Pittman (con posterior carrera en solitario), eran éste toro salvaje. "Joy Ride" dispara a bocajarro con hard rock americano de solera. Buenas corales y una voz solista tipo John Schlitt (HeadEast) o Ron Goedert (White Witch), fenomenal para su sonido. Las guitarras abrasan ya de primeras. Coros como intro de "Feel Like an Outlaw", boogie rock con virtudes de rock'n'roll infeccioso a la Foghat.....Pero con doble dosis de cuerdas solistas.

Sigue la fiesta en "More than one person", con bajo pappalardiano y caña paralela a unos Hydra o Two Guns. La producción sorprende, al estar muy por encima de artefactos de éste tipo. Hasta en eso se manejaban bien. "Lonely Man" también capta sofisticación en la composición, rozando el AOR,  con un estupendo Hammond y esencial línea melódica,  tanto en voz como en slide guitars. Nivel muy alto, hay aquí. Romanticismo de pantano para "Try it Again", con un profundo poso soul-Motown, que tan bien se les daba a los combos sureños. Una maravilla, sin envidiar a Wet Willie. Damos la vuelta, y "Past Tense" regresa al hard rock redneck, pero con clase. Tanta, que recuerdan a UFO. Los británicos arrasaban por aquella zona en aquellos días,  compartiendo escenarios con Molly Hatchet. Y ése Hammond a la Paul Raymond no me deja muchas dudas. Lo mismo para "Mood About a Joker", donde los arreglos inteligentes desbordan, en una línea Ian Hunter/Mick Ronson más que comparable. 

"White Ice Blues" juega en su intro a Steve Hunter - Dick Wagner, con el órgano on fire, y se nos van a Detroit con soul hard rock de claras reminiscencias Mitch Ryder / J. Geils. Este toro cornea con elegancia, swing y unas slide al más puro estilo Steve Gaines. Una excursión a la cima de Mountain con "Everybody is Saying it", con macarra cowbell y avasallador empuje....Tremendos. La final "Rock'n'Roll World" parece en directo (quizá en el estudio, con amigos), y nos hace sentir las llamas del infierno rock'n'roll, en un concierto de Bull. Cosa seria. 



Éste grupo tuvo alfombra roja para entrar por pleno derecho en Capricorn. Cada una de éstas canciones es carta ganadora. Todas poseen su propia magia, con el denominador común del southern rock 70s en estado de ebullición. De verdad, hierven la sangre.

J.J. IGLESIAS










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