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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Øresund Space Collective - Live in Berlin 2018

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 Este ha sido un capricho porque me salgo de mi línea habitual de progresismos sinfónicos y aunque hay algunas bandas de este estilo que me parecen divertidas y locas lo cierto es que al final siempre chocan conmigo por la cantidad de “desbarre” y minutos de relleno de música improvisada muchas veces aburrida y sin sentido.  Improvisar tocando y dar en el clavo en momentos excepcionales solo sucede en escasos minutos de inspiración o acierto. El resto salvo que vayas colocado hasta las cejas y te de absolutamente igual un pedo flatulento o un sintetizador perdido intentando buscar la tonalidad que se sé te ha ido de las manos (casi siempre) puede ser un coñazo insoportable o un aburrimiento mortal para el sufrido oyente. Yo entiendo que como músico uno se “venga arriba” en la desinhibición absoluta. Todos lo hemos hecho alguna vez, pero también hay que aclarar que el que está abajo entre el público no tiene ninguna culpa ni obligación de soportarte y aguantar tus gracietas y o...

WALTER GIARDINO - Temple (Polygram, 1998)

 Uno de los guitarristas al que más ha influenciado el instrumentista británico Richard Hugh Blackmore es el argentino Walter Giardino. Cuentan los cronicones –y el propio Giardino en una entrevista concedida en 2002– que tras foguearse con Rodolfo Cava, Yuli Ruth y Gustavo Rowek en los V8, ensayó con sus siguientes Rata Blanca durante dos años antes de presentarlos en las tablas. Su tenacidad y persistencia son únicas, señalando nuevamente al pasado del mentor militante en Deep Purple y Rainbow. 



Con su nave nodriza en forma de combo amante del hard rock marca un hiato de 1997 a 2002; realmente es una fractura, una disolución sin promesas iniciales de regreso. Walter se encuentra con una importante pila de canciones por amamantar en el fuego del estudio de grabación, sin banda como colchón y con ganas por la continuidad activa. En tres meses conforma las filas de acompañantes que le secundarían en Temple, un CD solista que siendo hermano de la discografía de Rata Blanca brilla con luz personal y respetable. 

Ya en “Corte porteño” se muestra natural de su tierra a la par que recreador de los Rainbow con Joe Lynn Turner (“Spotlight Kid”); incluye un solo que por muy Blackmore que pueda parecer está extraído del tango de Scarpino y Caldarella “Canaro en París”. “Los amigos del campeón” quisiese retratar a todas esas amistades de pega que durante años han bebido de las arcas e influencias del Pibe, el futbolista Diego Armando Maradona. “Astróloga” no es una versión, aunque calca con respeto, emoción y otra letra –para tirar balones fuera– los basamentos del “Self Portrait” setentas. 



Norberto Rodríguez canta siguiendo la escuela de un heavy melódico, directo y nada afectado, cambiando registros por los que adecentar cada estrofa dotándola del sentido último y esencial. Walter Giardino declararía que «el recurso de Ritchie Blackmore es tocar lo que tiene que tocar cuando tiene que tocarlo», definiendo así un talento del que con los años y discos como Temple este argentino demuestra poseer en su técnica.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com










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