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Ash Ra Tempel – Friendship (2000 / Manikin)

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  Parecía increíble que hubiera de nuevo en el siglo XXI, un Ash Ra Tempel resucitado. Quedaban lejanos los días de "Join Inn" o "Seven Up" (con nada menos que Tomothy Leary como maestro de ceremonias!!!)....... Audio-orgasmos catárticos que no habían sido olvidados por la parroquia freak. Una señal más de lo eterno de éstas músicas.  El nombre del álbum,  así como la pieza emocionante de mismo título,  era toda una declaración de principios.  Y ahí estaban una vez más,  frente a frente, Manuel Gŏttsching a las guitarras y pedales y Klaus Schulze con todos sus electronics posibles. De esta nueva unión ya comentamos en su día el álbum "Gin Rosé (At the Royal Festival Hall)" también del año 2000. Que contenía un único tema-sesión de 70 minutos. Aquí vamos a encontrar tres piezas. Casi tres mini-álbumes por sí mismos. "Reunion" (30'40) celebraba el encuentro de dos viejos amigos, con ideas afines.  De un modo etéreo, perezoso, lánguido y nostá...

CHRIS DUARTE AND BLUESTONE CO. - 396 (2009, Provogue)

 Para 2009, The Savoy Truffle, la agrupación nipona de blues y southern rock, llevaba un tiempo funcionando como Bluestone Company. Ellos, extraños adalides del rock rural yanqui en la Tierra del Sol Naciente, conforman uno de los nombres más seguros en cuanto a música del terruño se refiere. Toshihiro Sumitomo era en ese momento, para muchas revistas especializadas en las seis cuerdas, el clon japonés del personal Warren Haynes. Con esto y un buen fajo de álbumes sobresalientes editados desde 1998, The Savoy Truffle sufre un cambio de chaqueta en nombre, que no en intenciones.



Chris Duarte recibe con los brazos abiertos a una banda que no sólo lo acompaña, igualmente trabaja codo con codo y aporta un cincuenta por ciento. 369 incluye tanto temas compuestos por la agrupación como por el músico tejano, al tiempo que algunos de los cortes se pergeñaron a pachas en esa comprensión que todos poseen dentro de la tradición estadounidense. 



La obra es fácil de resumir en tres vías bien delimitadas: blues rockerizado, funk rock y algo de manduca southern rock en la línea de Gov’t Mule. Sin embargo, este escueto tratado de entendimiento directo con el que catalogar el disco es mera pegatina, si lo que realmente se busca es toparse con la savia del robusto árbol. Duarte y sus nuevos compañeros ofrecen un talento tan desbordado que imposible resulta medirlo con adjetivos superfluos. Esculpen la simpleza de lo bien hecho en un estilo que seguramente no dará para muchos cambios experimentales, aunque sí para inagotables satisfacciones.



Un viaje por la Norteamérica del pasado, de cuando los trabajos discográficos se horneaban con cariño artesanal. Estos instrumentistas le ponen la pimienta de los últimos recursos y Mike Varney una producción a la altura de la casa Mascot. Es hora de enfundarse en los vaqueros desgastados, subirse a un imaginario 1965 Ford Mustang Fastback y apretar el acelerador.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com










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