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Listening – Listening (1968)

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  Poco o muy poco se sabe de estos muchachos, que a finales de los 60 irrumpieron con el álbum que puso comienzo y fin a su exigua carrera, y que sin embargo dejó una honda huella allí en su tierra, Boston, donde llegarían a convertirse en líderes de un movimiento denominado Bosstown Sound, insignia de los nuevos sonidos que estaban empezando a nacer en aquella ciudad dentro del Rock. Sin mucha repercusión la corriente fue breve como muchos de los grupos que lo encabezaron. 1968,  casualidad o no,  fue un año que en mi opinión supuso  una transformación dentro del rock, pasando de la juventud a la edad adulta, coincidiendo con una Europa agitada en busca de su identidad, comenzando un periodo en el que ya no se conformaban con realizar música para alegrar el alma y ahogar las penas, había que buscar algo más, había que explorar, había que expresar, había que experimentar, realizar una introspección en muchos ámbitos de la realidad. Todo eso empezó a reflejarse en el rock, y la psicodel

CHRIS DUARTE AND BLUESTONE CO. - 396 (2009, Provogue)

 Para 2009, The Savoy Truffle, la agrupación nipona de blues y southern rock, llevaba un tiempo funcionando como Bluestone Company. Ellos, extraños adalides del rock rural yanqui en la Tierra del Sol Naciente, conforman uno de los nombres más seguros en cuanto a música del terruño se refiere. Toshihiro Sumitomo era en ese momento, para muchas revistas especializadas en las seis cuerdas, el clon japonés del personal Warren Haynes. Con esto y un buen fajo de álbumes sobresalientes editados desde 1998, The Savoy Truffle sufre un cambio de chaqueta en nombre, que no en intenciones.



Chris Duarte recibe con los brazos abiertos a una banda que no sólo lo acompaña, igualmente trabaja codo con codo y aporta un cincuenta por ciento. 369 incluye tanto temas compuestos por la agrupación como por el músico tejano, al tiempo que algunos de los cortes se pergeñaron a pachas en esa comprensión que todos poseen dentro de la tradición estadounidense. 



La obra es fácil de resumir en tres vías bien delimitadas: blues rockerizado, funk rock y algo de manduca southern rock en la línea de Gov’t Mule. Sin embargo, este escueto tratado de entendimiento directo con el que catalogar el disco es mera pegatina, si lo que realmente se busca es toparse con la savia del robusto árbol. Duarte y sus nuevos compañeros ofrecen un talento tan desbordado que imposible resulta medirlo con adjetivos superfluos. Esculpen la simpleza de lo bien hecho en un estilo que seguramente no dará para muchos cambios experimentales, aunque sí para inagotables satisfacciones.



Un viaje por la Norteamérica del pasado, de cuando los trabajos discográficos se horneaban con cariño artesanal. Estos instrumentistas le ponen la pimienta de los últimos recursos y Mike Varney una producción a la altura de la casa Mascot. Es hora de enfundarse en los vaqueros desgastados, subirse a un imaginario 1965 Ford Mustang Fastback y apretar el acelerador.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com










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