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All Traps On Earth – A Drop Of Light (2018 / AMS)

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Pocas bandas han dejado un legado tan inmenso, con tan poco material de estudio, como Änglagård. Su " Hybris " fue quizá, el mayor responsable del Renacimiento Prog de los 90. Y si no fue el único, fue también "Epilog", su segundo.  Todavía colea esa herencia, por fortuna. Y en 2018 vino directamente  de miembros de la legendaria banda sueca. Johan Brand lo ideó todo. Al Mellotron M400 como protagonista , Moogs, órganos, Fender Rhodes, Clavinet, bajo Rickenbaker,  guitarras, voz, percusión y toda la música escrita, arreglada y producida por él mismo.  Y Thomas Johnson, teclista supremo , también de Änglagård.  Erik Hammarström como espectacular batería.  Y Miranda Brand, hija de Johan, como cantante espectral de etérea voz, como un instrumento decisivo más.  Son invitados más músicos a las flautas, clarinetes, saxos y demás vientos. Además de la injustamente poco reconocida guitarra de Phil Mercy, miembro de los británicos Thieves' Kitchen. Así pues, t...

AMASEFFER - Exodus: Slaves For Life (2008, InsideOut)

 En 1991 nadie habría sido capaz de pensar que un disco como Streets pudiese tener rival a la vista. Durante muchos años el metal progresivo, tan proceloso como se destapó desde el primer momento, alcanzó notables metas sin jamás calcar el álbum de los norteamericanos Savatage. Cosas mejores o peores, pero sin fotocopias. El paso de la década trajo guiños o pequeños tributos en retazos de otras canciones, en rincones de algún que otro CD que lo utilizaba como anécdota. Con Exodus: Slaves For Life esto se termina. El reto finalmente está sobre el tapete.



Amaseffer, posiblemente en la inconsciencia de sus actos –aunque permitirás que lo dude–, carga en 2008 con un disco compacto de núcleo fundamentado en la obra conceptual. El éxodo, como ya avisa su título, del pueblo hebreo en huida del poder dictatorial egipcio es lo que mueve esta rueda de molino. Bien, te preguntarás dónde está el tan jaleado lazo con las correrías de ese Mesías sin trono adicto al rock y al underground que tan efectivamente sacaba cual semblanza Savatage. En ninguna parte, pues no me he referido a copias en los guiones de esta narración musical. 



Lo que Exodus: Slaves For Life significa es un renacimiento de los planes estilísticos sobre los que construir el metal progresivo. De alguna manera, que sinceramente pareciese labor de alquimista loco, el proyecto Amaseffer recoge el testigo instrumental –con el añadido de percusiones y arreglos del folclore egipcio– y ofrece una concomitancia, ese efecto de cabalgar parejo, que a cualquier persona que sienta familiar el elepé Streets se le erizará el vello de la nuca al terminar de escuchar este lanzamiento.



No hay inventivas mayores ni fusiones a la carta. Si te gustó la obra ya nombrada de los hermanos Oliva, Exodus: Slaves For Life es tu disco. Si eres neófito y quieres disfrutar de ese secreto para entendidos que vivieron los amantes del metal experimental al entrar en el 91, tampoco deberías perderte una buena nueva que Erez Yohanan ha producido como si fuese Paul O’Neill.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com











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