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Too Much - Too Much (1971)

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 ¿Sabes cuando escuchas una banda por primera vez y te invade una sensación de ligereza, un estado de catarsis pura? Tu alma levita, parece que abandona tu cuerpo y te contempla, llegando a la conclusión de que no somos solo un fragmento de cuerpo orgánico, sino un complejo sistema de sentimientos intangibles a la vista, emociones que inyectan adrenalina y te dejan en puro éxtasis.  La música tiene esta capacidad: te oxigena, te da la mejor etapa de tu vida, te da placer, la droga psicotrópica que necesitamos para superar días turbulentos de tanta incertidumbre. ¿Por qué digo todo esto? Esta banda de la que voy a hablar, sobre la que me dará la difícil pero placentera tarea de escribir, me provoca una explosión de sentimientos, y la descubrí hace poco en una búsqueda aleatoria, o quizás no tan aleatoria, de bandas desconocidas u olvidadas. Me cautivó tanto que en el último minuto del álbum, aún en un estado de letargo absoluto, desperté con la siguiente frase: «¡Necesito escri...

AMASEFFER - Exodus: Slaves For Life (2008, InsideOut)

 En 1991 nadie habría sido capaz de pensar que un disco como Streets pudiese tener rival a la vista. Durante muchos años el metal progresivo, tan proceloso como se destapó desde el primer momento, alcanzó notables metas sin jamás calcar el álbum de los norteamericanos Savatage. Cosas mejores o peores, pero sin fotocopias. El paso de la década trajo guiños o pequeños tributos en retazos de otras canciones, en rincones de algún que otro CD que lo utilizaba como anécdota. Con Exodus: Slaves For Life esto se termina. El reto finalmente está sobre el tapete.



Amaseffer, posiblemente en la inconsciencia de sus actos –aunque permitirás que lo dude–, carga en 2008 con un disco compacto de núcleo fundamentado en la obra conceptual. El éxodo, como ya avisa su título, del pueblo hebreo en huida del poder dictatorial egipcio es lo que mueve esta rueda de molino. Bien, te preguntarás dónde está el tan jaleado lazo con las correrías de ese Mesías sin trono adicto al rock y al underground que tan efectivamente sacaba cual semblanza Savatage. En ninguna parte, pues no me he referido a copias en los guiones de esta narración musical. 



Lo que Exodus: Slaves For Life significa es un renacimiento de los planes estilísticos sobre los que construir el metal progresivo. De alguna manera, que sinceramente pareciese labor de alquimista loco, el proyecto Amaseffer recoge el testigo instrumental –con el añadido de percusiones y arreglos del folclore egipcio– y ofrece una concomitancia, ese efecto de cabalgar parejo, que a cualquier persona que sienta familiar el elepé Streets se le erizará el vello de la nuca al terminar de escuchar este lanzamiento.



No hay inventivas mayores ni fusiones a la carta. Si te gustó la obra ya nombrada de los hermanos Oliva, Exodus: Slaves For Life es tu disco. Si eres neófito y quieres disfrutar de ese secreto para entendidos que vivieron los amantes del metal experimental al entrar en el 91, tampoco deberías perderte una buena nueva que Erez Yohanan ha producido como si fuese Paul O’Neill.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com











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