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LA ESCENA DE CANTERBURY 12: Henry Cow

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 No todo en la llamada escena de Canterbury es simpático, agradable, melódico, interesante o entretenido porque en las músicas que quieren ser “diferentes, arriesgadas y únicas” siempre hay aspectos que yo denomino “hacerlo raro es inmune a la crítica” para atrapar al snob y conseguir una especie de “élite intelectual superior avanzada en el tiempo”. Dejad que me explique o al menos lo intente.  No habéis oído alguna vez eso de “no sé si es una mierda o una obra maestra”. Pues todo arte de los últimos cien años se puede denominar así. Lo voy a poner más sencillo. Cuando en los años de la primera mitad del siglo XX se llegó a la conclusión de que los conservatorios y los estudios académicos determinasen la “libertad de formas” y que había que profundizar en el estudio de la música atonal, serial y aleatoria y sus caprichos electrónicos ya fuesen orgánicos o artificiales, de alguna forma hicimos algo bastante habitual en los humanos: complicar innecesariamente el orden natural d...

AMASEFFER - Exodus: Slaves For Life (2008, InsideOut)

 En 1991 nadie habría sido capaz de pensar que un disco como Streets pudiese tener rival a la vista. Durante muchos años el metal progresivo, tan proceloso como se destapó desde el primer momento, alcanzó notables metas sin jamás calcar el álbum de los norteamericanos Savatage. Cosas mejores o peores, pero sin fotocopias. El paso de la década trajo guiños o pequeños tributos en retazos de otras canciones, en rincones de algún que otro CD que lo utilizaba como anécdota. Con Exodus: Slaves For Life esto se termina. El reto finalmente está sobre el tapete.



Amaseffer, posiblemente en la inconsciencia de sus actos –aunque permitirás que lo dude–, carga en 2008 con un disco compacto de núcleo fundamentado en la obra conceptual. El éxodo, como ya avisa su título, del pueblo hebreo en huida del poder dictatorial egipcio es lo que mueve esta rueda de molino. Bien, te preguntarás dónde está el tan jaleado lazo con las correrías de ese Mesías sin trono adicto al rock y al underground que tan efectivamente sacaba cual semblanza Savatage. En ninguna parte, pues no me he referido a copias en los guiones de esta narración musical. 



Lo que Exodus: Slaves For Life significa es un renacimiento de los planes estilísticos sobre los que construir el metal progresivo. De alguna manera, que sinceramente pareciese labor de alquimista loco, el proyecto Amaseffer recoge el testigo instrumental –con el añadido de percusiones y arreglos del folclore egipcio– y ofrece una concomitancia, ese efecto de cabalgar parejo, que a cualquier persona que sienta familiar el elepé Streets se le erizará el vello de la nuca al terminar de escuchar este lanzamiento.



No hay inventivas mayores ni fusiones a la carta. Si te gustó la obra ya nombrada de los hermanos Oliva, Exodus: Slaves For Life es tu disco. Si eres neófito y quieres disfrutar de ese secreto para entendidos que vivieron los amantes del metal experimental al entrar en el 91, tampoco deberías perderte una buena nueva que Erez Yohanan ha producido como si fuese Paul O’Neill.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com











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