Que "Wish You Were Here" de Pink Floyd fue un álbum que casi creó un género, es un hecho histórico. Se notó especialmente en Alemania, con aquella andanada de bandas soft-prog de finales 70, o sellos como Sky Records. Puede que sea una de las razones por la que es mi álbum favorito de los británicos. Aunque con los años, "Obscured by Clouds" ha ido ganando terreno en mi particular gusto. Un disco que muchos no saben ni que existe. Y aún más, los que ignoran que es una banda sonora. También en Japón se notó su influencia. Su calidez étnica iba como anillo al dedo a un estilo que profetizaba la próxima (y fallida), new age. Aunque llevaba elementos intensos de psicodelia, ambient, prog etéreo, kosmische kraut y sabor oriental. Y ahí es donde entra en acción la Far East Family Band . Secta-comuna de iluminados melenudos con tres teclistas en sus filas. Masanori Takahashi, más conocido después como Kitaro. El "líder de la secta", Fumio Miyashta. Y Akira It...
Obtener enlace
Facebook
X
Pinterest
Correo electrónico
Otras aplicaciones
GENTLE GIANT - In A Glass House (1973, Vertigo/WWA Records)
Obtener enlace
Facebook
X
Pinterest
Correo electrónico
Otras aplicaciones
El grupo británico Simon Dupree & The Big Sound, que paría maridajes entre la psicodelia y el r&b, verá la emancipación de su núcleo fundamental cuando los hermanos Shulman conformen Gentle Giant, un nuevo estilo de proceder en el estirón del rock progresivo. De 1970 a 1973 publican cinco LPs, cinco discos de estudio considerados como picos de corona dentro de la carrera del combo, al igual que final de su inspiración. No fue así, pues tras tanta matrícula de honor musical aún quedarían álbumes como The Power And The Glory (74), Free Hand (75) e Interview (76), ediciones que mantenían la inteligencia y unas ocurrencias sonoras tan características como las ya aparecidas en anteriores marcas.
Sin embargo, In A Glass House fue un giro de timón, un replanteamiento vista la salida de Philip Shulman, quedando Raymond y Derek en el puesto de mando. El ruido de cristales rotos que presentan los primeros segundos de reproducción, tornando en su evolución a un ritmo de suspiro mecánico, avisa que todo es nuevo, y a la postre nada cambia. “The Runaway” con sus guiños sincopados que tienden a la estructura renacida cada paso de nota, acompañados del baterista John Weathers que ilusiona pegada tras otra, se las arregla para no echar de menos aquel saxo que hasta hacía un año tendía una mano en las digestiones.
“An Inmates Lullaby” les queda experimental, llena de laberintos, mientras “Way Of Life”, “Experience” y “Reunion” maceran de lo medieval a lo medianamente barroco para, en el caso de la primera del trío, cargar la bala de cañón en un artilugio de art pop frenético y de bajo funk. La canción que titula el vinilo es la más acorde con el paso de Octopus a esta definitiva manera de no irse por las ramas tras la deserción de Phil, logrando así continuar con su promesa de cambio y de oleadas rejuvenecedoras para los oídos sinfónicos.
El por entonces quinteto se adapta a la falta de esa sexta pieza, destacando un Derek Shulman que no reniega de su saxofón alto, al menos para pincelar algún recuerdo a los desarrollos calculados por su hermano, y un Ray que sigue tan a gusto doblándose cual violinista excéntrico y bajista titánico.
Comentarios
Publicar un comentario