Entrada destacada

BATERISTAS EN LA SOMBRA XXXIX: -Desde el río Piles al barrio de la Calzada en Gijón

Imagen
En ésta nueva etapa de bateristas en la sombra, hacemos un alto en nuestro recorrido para centrarnos en rememorar aquellos años de esplendor ofrecidos por algunos de los bateristas y sus destacados más proyectos en Asturias. Este trayecto abordará un recorrido que desde el delta del río Piles nos conducirá al dinámico y explosivo barrio de la Calzada, donde el arte sonoro latía con fuerza desde la fase final de los años ochenta hasta la recta final de los noventa Gijón disfrutó de su pletórico momento de energía eléctrica desde la fase final de la década de los setenta, cuando el nerviosismo expresivo de bandas como Alcotan persuadieron la conexión directa con las sensaciones de una generación embadurnada de olor a salitre, carbón, y siderurgia.  Alfredo Fradejas, el baterista que esbozó inicialmente el proyecto Géminis cuya desembocadura llegaría a las enérgicas aguas de Alcotan, fue uno de los músicos poliédricos avalados por el entusiasmo expresionista en su apuesta de poner en ...

GENTLE GIANT - In A Glass House (1973, Vertigo/WWA Records)

El grupo británico Simon Dupree & The Big Sound, que paría maridajes entre la psicodelia y el r&b, verá la emancipación de su núcleo fundamental cuando los hermanos Shulman conformen Gentle Giant, un nuevo estilo de proceder en el estirón del rock progresivo. De 1970 a 1973 publican cinco LPs, cinco discos de estudio considerados como picos de corona dentro de la carrera del combo, al igual que final de su inspiración. No fue así, pues tras tanta matrícula de honor musical aún quedarían álbumes como The Power And The Glory (74), Free Hand (75) e Interview (76), ediciones que mantenían la inteligencia y unas ocurrencias sonoras tan características como las ya aparecidas en anteriores marcas. 


Sin embargo, In A Glass House fue un giro de timón, un replanteamiento vista la salida de Philip Shulman, quedando Raymond y Derek en el puesto de mando. El ruido de cristales rotos que presentan los primeros segundos de reproducción, tornando en su evolución a un ritmo de suspiro mecánico, avisa que todo es nuevo, y a la postre nada cambia. “The Runaway” con sus guiños sincopados que tienden a la estructura renacida cada paso de nota, acompañados del baterista John Weathers que ilusiona pegada tras otra, se las arregla para no echar de menos aquel saxo que hasta hacía un año tendía una mano en las digestiones. 

“An Inmates Lullaby” les queda experimental, llena de laberintos, mientras “Way Of Life”, “Experience” y “Reunion” maceran de lo medieval a lo medianamente barroco para, en el caso de la primera del trío, cargar la bala de cañón en un artilugio de art pop frenético y de bajo funk. La canción que titula el vinilo es la más acorde con el paso de Octopus a esta definitiva manera de no irse por las ramas tras la deserción de Phil, logrando así continuar con su promesa de cambio y de oleadas rejuvenecedoras para los oídos sinfónicos. 


El por entonces quinteto se adapta a la falta de esa sexta pieza, destacando un Derek Shulman que no reniega de su saxofón alto, al menos para pincelar algún recuerdo a los desarrollos calculados por su hermano, y un Ray que sigue tan a gusto doblándose cual violinista excéntrico y bajista titánico.
por Sergio Guillén
 








Notasi te gusta el artículo compártelo (Facebook, Twitter, g+, etc) pulsando en
                                                                                      







que está al final del artículo, de esta forma contribuirás a la continuidad del blog. Gracias

Comentarios