Es muy probable que la pieza musical que más veces he escuchado en mi vida sean esos 22 mtos de “Nine Feet Underground” del teclista Dave Sinclair. A la par irían “The Cinema Show” de Genesis, “Song Of Scheherezade” de Renaissance o la suite de “Tarkus” de ELP. Hay muchísimas más claro y más concretamente en la clásica porque no puedo imaginarme un mundo sin “The Lark Ascending” de Vaughan Williams o “El Jardín Mágico” de Maurice Ravel, en definitiva, hay músicas que se pegan a ti de tal manera que ya resultan indivisibles de uno mismo. Todo aquello que nos hace individualmente mejores y nos recarga las pilas para continuar “a salvo” en un mundo adaptado a la “medida” de uno menos contaminado y más lúcido. Que además no nos deprima y estrese más de lo normal y a ser posible que esté completamente aislado del exterior y de la opinión ajena. Casi nada. Hay muchas otras músicas que son un camino estrecho, angosto, pesado y agresivo lleno de gente apretujada. Eso pasa con la mayoría d...
En la ficha de éste trío de León pone que su música es "instrumental - psych - post rock".Y los que me conocen un poco, ya sabrán que si a mí esto "me pareciera post rock", no estaría aquí. Porque como ya he comentado en alguna ocasión, el post rock es un nivel básico de aprendizaje instrumental, hacia formas musicales superiores. Que en cuanto la banda evoluciona a mejor, se convierte instantáneamente en rock progresivo o psico-prog. Pero en nada que no haya sido inventado ya antes. Digamos que ésa etiqueta es como un "progresa adecuadamente", hasta llegar a convertirse en un grupo a considerar. Y Sageness deben ser considerados.
Éste trío lo componen Koke (bajo), David (guitarra) y Fran (batería). Se formaron en 2017 y ése mismo año ponen en circulación "Sageness". Ahora sale "Akmé", trabajo de muy interesantes mimbres y feliz escucha.
En su inicial "Andromeda " (7'36) comprobamos un psicodelismo orientado a brumas germánicas, en conjunción con los Floyd más investigadores, los de antes de forrarse. Sección de ritmo llena de matices, que sustentan con seguridad los devaneos solistas de una guitarra pletórica en ideas, sonidos y energía.
Gruesos sonidos de moog (o imitados con pedales), dan entrada a "The Thought" (8'58), con un bajo en primer plano e inquietante ambiente percusivo - efectista. Me recuerda a ciertos pasajes instrumentales psicodélicos de los primeros Mahogany Rush. Ciertamente se decantan por el hard psych en ésta pieza. La guitarra se metamorfosea y hace olvidar la inexistencia teclistica. Contundencia cósmica con arrebatos de blues rock ácido. Como una jam entre Tiger B. Smith y Gila.
En "Sizigia" (4'19) "cantan" las seis cuerdas, sin necesidad de que sean vocales. Con cierto aire nostálgico - invernal, - o así me lo parece -, ( a lo mejor es que expreso mis deseos de bajas temperaturas!),
En "Ephemeral" (9'46) volvemos al rock cósmico contundente que parece ser un sello en Sageness. Su reiteración melódica crea un ambiente hipnótico en lenta progresión, que invade la habitación con notas de ácidos colores y bluesy corrosión kraut. A pesar de lo dicho, se rigen por un firme planteamiento compositivo que los aleja de anarquias sonoras desmadradas.
Los riffs de "Mindbender" (4'22) llevan en su tonelaje aires pasados y presentes. Desde King Crimson al stoner rock más granitico, todo tiene cabida en su espeso espacio. Incluyendo a Black Sabbath, en su invocación a los dioses. Al final, Crimson y Sabbath no estaban tan lejos. Sageness oficia el ritual sin complejos y con total dominio del asunto.
La final "Hydro" (6'30) es un torrencial caudal de notas, entre ágiles y pesadas, que organizadas al estilo Sageness, emprenden el vuelo hacia alturas siderales dignas de Achim Reichel a Silberbart. Todo puesto al día en un envoltorio instrumental de efectivo sentido y excelente resolución técnica. Muy buenos.
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