Tanto a John Wetton como a Bill Bruford se les achacó la idea de formar un super grupo de rock progresivo justo en el momento en que el estilo estaba en su mayor decadencia y vilipendiado a muerte por la crítica. Los años con King Crimson en ambos músicos no les habían dejado buen sabor de boca precisamente, aunque en el caso de Bruford como en un acto de puro sadomasoquismo volvió a los brazos del insoportable Robert Fripp en la reencarnación carmesí ochentera. Yo mismo me pongo en la piel de un músico que tiene que sufrir el rechazo de un día para otro del estilo que le gusta tocar y entiendo perfectamente que es difícil de gestionar a nivel personal. Los que te alabaron y besaron el culo de repente te dan una patada y te aíslan en el pabellón del desprecio. Sinceramente es difícil entender que en el año 1978 se apostase comercialmente por algo con una perspectiva casi segura de fracaso por mucho de que los integrantes de esta banda estuviesen en lo más alto del imaginario...
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JEAN-MICHEL DESBOUIS - Prince (1982 / FLVM)
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Pocas veces ocurre, pero cuando surge ese "amor a primera vista" con un disco recién descubierto, éste ya no se olvida fácilmente. Me sucedió recientemente con "Prince", del sintetista francés Jean-Míchel Desbouis. Músico procedente de la banda Aum, y que todavía hoy sigue en activo.
Por otro lado y como decía la canción, "siempre me voy a enamorar de quien de mí no se enamora..." Es uno de esos artefactos raros, raros del género. En Discogs en estos momentos, no saben no contestan. Y en VinylTribes, tienda nacional especializada en coleccionismo, tan sólo tenemos una copia disponible por 350 €. Que dada su rareza hasta me parece poco, visto como va el mercado vinilero de élite.
Se trata de un excelente ejemplo de Berlín School fabricado en tiempos atípicos, con el propio Desbouis a los sintetizadores, secuenciadores y mellotron. Además de la estimable voz de toda una Stella Vander, que todavía aúpa más el pedigrí del álbum. Que comienza a lo TD de finales 70, con "Voyage" (16'00), en gozosa exposición berlinesa muy descriptiva en modo Sci -fi. Pero con meditación sinfónica e incluso schulziana, en sus tres y medio minutos iniciales. Ese "sinfo - electro" va a introducirnos en una agradable y acertada secuencia de etéreos efectos sintetizados. Desbouis domina la melodía con soltura, se ve de lejos, y no es la electrónica la que lo posee a él. Punto éste muy importante a tener en cuenta. Se trata de una muy bonita pieza, no excesivamente abigarrada y estructurada con genial simpleza. Su secuenciación es puro TD a partir del minuto 11, que acompaña en perfecta sincronía a una melodía al sinte solista de resultados made in Froese, entusiasmantes. Culminando con la entrada triunfal del mellotron, para finalizar éste agradable viaje.
"De La Tierre A L'Ether" (5'35) es majestuosa, con un piano como guía entre el enjambre sintetizado, algo Vangelis pero afortunadamente, puro Desbouis. Y aquí entra la cálida e ingravida voz de la Vander, seguida del ejército electrónico capitaneado por Desbouis, planeando en todas direcciones. Cantado en francés, la "denominación de origen" se hace patente y resaltable. Como una excelente cosecha, para un año no muy dado a éstos viñedos musicales.
La cara B es ocupada por "Les Fils Du Ciel" (23'00), dividida en tres claras y tituladas partes. "Prince" (3'45) conserva algo del Jean-Michel Jarre de finales 70, que Desbouis no necesitaba, pero que ejecuta con perfecto estilo. Llevando las riendas del tema con firmeza, para que no se le desboque éste en clonación. "Les Fils Du Ciel" (12'30) vuelve a contar con Stella Vander, en una mezcla de Jon & Vangelis del "Short Stories" (el mejor), y una Sally Oldfield electrónica con unos arreglos teclisticos que traen a la mente a grandes del sinfo, como Tony Banks, Patrick Moraz o Dave Greenslade. Desbouis trata de maquillarlo con secuenciador berlinés, pero esto es más symphonic rock de corte romántico y bellísimo calado a mis orejas. No cabe duda de que éste músico estaba inspirado en esta intachable grabación. En su parte final, es como si Klaus Schulze acompañara el "Soon" del "Relayer". Y eso queridos, nos gusta a todos. La tercera y última parte es "Univers" (6'40), otra fascinante experiencia berlinesa a la AshRa. Hecha por un sintetista muy melódico y de gran capacidad técnica. Que lo distingue del grueso del pelotón por ello , precisamente.
Ofreciendo una pequeña obra maestra absolutamente desconocida e inencontrable. Como esos "amores a primera vista" tan escasos en la vida......
Coincido. El único disco del sello que pude obtener (y difundir) en los años '80 es Voyage Cerebral de Didier Boquet. Prince ha sido una gran sorpresa y, a la vez, una desilución comprobar que no se ha re-editado en cd. Gracias a you tuber Prog Line que he podido conocerlo y disfrutarlo.
Realmente una maravilla. Un disco hipnótico que amansa a cualquiera.
ResponderEliminarTiene usted toda la razón. Hasta a mí, me amansa.
ResponderEliminarCoincido. El único disco del sello que pude obtener (y difundir) en los años '80 es Voyage Cerebral de Didier Boquet. Prince ha sido una gran sorpresa y, a la vez, una desilución comprobar que no se ha re-editado en cd. Gracias a you tuber Prog Line que he podido conocerlo y disfrutarlo.
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