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Diabolus - Night Clouded Moon (1971 - 2026 / Bright Carvings)

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Hay productores que han pasado a la historia inmerecidamente. Más por su fama de tiranuelos y prepotentes. Y porque tenían el poder necesario. Que no por logros extraordinarios. Simplemente,  estaban ahí. En el momento oportuno. Y me estoy acordando ahora mismo de Phil Spector o......Shel Talmy. Menudo figura, éste melón. Seré yo un destrozamitos, pero para mí,  fueron gente de la industria con más ruido que nueces.  En el caso de Talmy tenemos aquí un nuevo ejemplo de incompetencia. Los británicos Diabolus estaban inmersos en la onda progresiva de su tiempo. Algo que al endiosado productor ya le venía grande. Y claramente, no comprendió. El manager de la banda consigue que Talmy financie una sesión en los De Lane Lea Studios, (luego los Kingsway, propiedad de Ian Gillan). Mal hecho ya, por parte del manager. No era el productor adecuado. Los mozos de Diabolus hacen su cosa y la presentan ilusionados. El otro entra en cólera porque aquello "no era suficientemente comercia...

Paidarion – Behind The Curtains (2011)

 Entre las contradicciones paranoicas del mundo musical actual encontramos una absoluta ceguera desnortada sin cauce ni línea a seguir. Hay tanto donde pescar en especies contaminadas por tantos estilos mutantes que resulta difícil encontrar algún pez que esté sano. Nada está sano ya hoy día y en el arte probablemente nunca lo estuvo. Ni en música, ni en cine, ni en literatura, ni en la pintura. La creación humana es en realidad una patología por el inconveniente de haber nacido. Sin embargo, en tiempos pasados las enfermedades creativas al menos eran originales, incluso a veces impactantes. Cierto es también que los inquietos y de cabeza algo complicada intentamos entretenernos al igual que los críos con juguetes nuevos y sensaciones estimulantes. El problema surge cuando los que hemos sido curiosos por naturaleza comprobamos que el mundo se ha estancado creativamente y el agua estancada acaba oliendo mal con demasiadas bacterias y putrefacción.



El actuar en modo “living in the past” es comprensible en los que por edad vamos contando el tiempo restante cada vez más escaso. Por eso es bastante práctico intentar no perder demasiado el tiempo. Estamos inmersos en un mundo cada vez más falso y cruel alentado por las redes sociales y por verdaderos monstruos que ejercen el poder. Cuanto más nos alejemos de este demencial presente mucho mejor.

De todos los estilos musicales, el rock progresivo junto con la música clásica son los más proclives a crear un mundo mental paralelo que permita amplitud y mantenga las neuronas. Por desgracia su desarrollo con las décadas ha avanzado más en la técnica cerebral y en la agresividad que en la composición emocional. Todo en detrimento del estilo. Por eso cuando ciertas bandas intentan ser lo más fieles posibles a composiciones con cierto brillo e interés tienden a mirar al pasado. La falta de ideas nuevas interesantes a la vez que emocionales son a día de hoy misión imposible y por esa misma razón las bandas de corte “vintage” son mayormente apreciadas por los oyentes veteranos.

Muchas bandas escandinavas de las últimas décadas han entendido esto y cuando hay que mirar al pasado para hacer algo decente la respuesta es que la música de hoy no va por buen camino o no sabe evolucionar en términos de calidad e imaginación. Reconozco que me cuesta escribir en el teclado los complicados nombres finlandeses. Como también reconozco su esfuerzo por hacer que la música sea algo mejor. Nuevamente voz femenina que se alterna con una masculina. Sonido caprichoso a veces fuerte otras delicado. Las influencias son diversas y poco previsibles con composiciones bien cimentadas de tiempos cruzados entre lo eléctrico, lo cinematográfico, lo jazzistico y lo acústico que le dan un especial carácter. La música está prácticamente orientada a escenas descriptivas en diez cortes que oscilan entre cuatro y diez minutos. Suenan a veces como una orquesta de cámara, a veces de jazz fusión, muy bien provista de instrumentación y con un estilo atemporal. Hay diez músicos en acción entre fijos e invitados. Nuevamente el término crossover sería aquí aplicable. Hay partes encantadoras de jazz vocal intimista y otras muy clasicistas dentro del prog sinfónico que están muy bien articuladas. Behind the Curtains es su segundo trabajo de los tres editados y su música es cuando menos interesante y muy agradable. Algo que hoy por hoy no abunda y es muy escaso.

Alberto Torró



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