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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Nektar: Journey To The Other Side Live 2023

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 Los originarios ingleses Nektar se formaron en Alemania y terminaron siendo una banda estadounidense. La azarosa historia de este grupo con sus múltiples cambios de orientación y personal forman parte de una especie de odisea del despiste dentro del panorama progresivo de los años 70 y los que siguieron.  Probablemente sea el grupo de línea más irregular y con sorprendentes cambios de aire que la mayor parte de las veces solo hacen que complicar como definirlos. Ni siquiera voy a comentar una biografía corta ahora. Es una historia tan liosa que nos ocuparía mucho tiempo. De la formación original solo queda con vida el bajista Derek Moore de 80 años. Recordemos que esta gente empezó en 1969 haciendo una especie de psicodelia mitad space hard rock típica de la época en los albores progresivos donde era más factible hacer el “Pink Floyd” en jams improvisadas que componer algo con sentido y orden que fue el siguiente paso del estilo primigenio. Como digo me llevaría mucho tiempo ...

Paidarion – Behind The Curtains (2011)

 Entre las contradicciones paranoicas del mundo musical actual encontramos una absoluta ceguera desnortada sin cauce ni línea a seguir. Hay tanto donde pescar en especies contaminadas por tantos estilos mutantes que resulta difícil encontrar algún pez que esté sano. Nada está sano ya hoy día y en el arte probablemente nunca lo estuvo. Ni en música, ni en cine, ni en literatura, ni en la pintura. La creación humana es en realidad una patología por el inconveniente de haber nacido. Sin embargo, en tiempos pasados las enfermedades creativas al menos eran originales, incluso a veces impactantes. Cierto es también que los inquietos y de cabeza algo complicada intentamos entretenernos al igual que los críos con juguetes nuevos y sensaciones estimulantes. El problema surge cuando los que hemos sido curiosos por naturaleza comprobamos que el mundo se ha estancado creativamente y el agua estancada acaba oliendo mal con demasiadas bacterias y putrefacción.



El actuar en modo “living in the past” es comprensible en los que por edad vamos contando el tiempo restante cada vez más escaso. Por eso es bastante práctico intentar no perder demasiado el tiempo. Estamos inmersos en un mundo cada vez más falso y cruel alentado por las redes sociales y por verdaderos monstruos que ejercen el poder. Cuanto más nos alejemos de este demencial presente mucho mejor.

De todos los estilos musicales, el rock progresivo junto con la música clásica son los más proclives a crear un mundo mental paralelo que permita amplitud y mantenga las neuronas. Por desgracia su desarrollo con las décadas ha avanzado más en la técnica cerebral y en la agresividad que en la composición emocional. Todo en detrimento del estilo. Por eso cuando ciertas bandas intentan ser lo más fieles posibles a composiciones con cierto brillo e interés tienden a mirar al pasado. La falta de ideas nuevas interesantes a la vez que emocionales son a día de hoy misión imposible y por esa misma razón las bandas de corte “vintage” son mayormente apreciadas por los oyentes veteranos.

Muchas bandas escandinavas de las últimas décadas han entendido esto y cuando hay que mirar al pasado para hacer algo decente la respuesta es que la música de hoy no va por buen camino o no sabe evolucionar en términos de calidad e imaginación. Reconozco que me cuesta escribir en el teclado los complicados nombres finlandeses. Como también reconozco su esfuerzo por hacer que la música sea algo mejor. Nuevamente voz femenina que se alterna con una masculina. Sonido caprichoso a veces fuerte otras delicado. Las influencias son diversas y poco previsibles con composiciones bien cimentadas de tiempos cruzados entre lo eléctrico, lo cinematográfico, lo jazzistico y lo acústico que le dan un especial carácter. La música está prácticamente orientada a escenas descriptivas en diez cortes que oscilan entre cuatro y diez minutos. Suenan a veces como una orquesta de cámara, a veces de jazz fusión, muy bien provista de instrumentación y con un estilo atemporal. Hay diez músicos en acción entre fijos e invitados. Nuevamente el término crossover sería aquí aplicable. Hay partes encantadoras de jazz vocal intimista y otras muy clasicistas dentro del prog sinfónico que están muy bien articuladas. Behind the Curtains es su segundo trabajo de los tres editados y su música es cuando menos interesante y muy agradable. Algo que hoy por hoy no abunda y es muy escaso.

Alberto Torró



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