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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: UK Live in Tokyo Reunion 2012

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 Tanto a John Wetton como a Bill Bruford se les achacó la idea de formar un super grupo de rock progresivo justo en el momento en que el estilo estaba en su mayor decadencia y vilipendiado a muerte por la crítica. Los años con King Crimson en ambos músicos no les habían dejado buen sabor de boca precisamente, aunque en el caso de Bruford como en un acto de puro sadomasoquismo volvió a los brazos del insoportable Robert Fripp en la reencarnación carmesí ochentera.  Yo mismo me pongo en la piel de un músico que tiene que sufrir el rechazo de un día para otro del estilo que le gusta tocar y entiendo perfectamente que es difícil de gestionar a nivel personal. Los que te alabaron y besaron el culo de repente te dan una patada y te aíslan en el pabellón del desprecio. Sinceramente es difícil entender que en el año 1978 se apostase comercialmente por algo con una perspectiva casi segura de fracaso por mucho de que los integrantes de esta banda estuviesen en lo más alto del imaginario...

TIBET - Tibet (1979)

 Tras un periodo de dispersión de la banda, con intentos abandonados por parte de su fundador de adentrarse en derroteros musicales muy alternativos, terminarían centrándose y grabando en una serie de 3 sesiones en 3 años, del 76 al 78, su único y homónimo álbum, todo un parto doloroso, que no serviría de mucho. 1979 es uno de los peores años para publicar sinfónico dentro de la vorágine que está surgiendo en la cultura rock, y además un sinfónico anclado en estructuras ya desfasadas que habían sido creadas años atrás. La poca acogida que tuvo fue suficiente para que el grupo no quisiera seguir adelante, una auténtica pena porque el disco contiene bastante calidad.


Se puede decir que son primos hermanos de ELOY, con una personalidad que se corresponde con todas aquellas aventuras que realizó una buena hornada de formaciones alemanas con la etiqueta de "Krautrock", pero con aspiraciones sinfónicas. Y es que además de compatriotas, el estilo de TIBET es calcado al de Bornemann y sus chicos, aunque menos espacial y olvidando el aspecto psicodélico.

Su inclinación es nítida, dominio absoluto de los teclados con variedad de instrumentos en acción que los acerca a paisajes de electrónica progresiva, de hecho son 2 los miembros que se ocupan. Superposición de capas que crean una amplia y densa textura rica e interesante donde el mellotrón tiene su espacio, un sonido directo, muy lineal, nada de complejidad, excesos o recargado y unas melodías muy reconocibles. Largos desarrollos que labran los temas conformando la sustancia del cuerpo principal, acordes prolongados en compases claros y limpios.

Música sin recovecos ni intentos de viajes a lugares poco explorados en busca de un sonido único e irrepetible, que les confiera una identidad específica. Armonías sencillas sin acordes extraños, tensos o atonales, donde la guitarra se ocupará más de participar en patrones de fondo que de un cierto protagonismo, funcionando muy sinfónica en concordancia con los teclados. El pulso y el tempo de las composiciones está guiado por un bajo que actúa con una similitud tremenda a lo escuchado en ELOY, marcado, en tensión y contundente, convertido en punto cardinal de origen.


En definitiva, un todo que nos ofrece dinamismo, efectos, vertiginosidad, atmósferas expansivas y momentos sublimes donde, yo creo, que destaca por encima de todas, "Eagles" que condensa todo lo dicho anteriormente.

Juan Carlos Rustarazo



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