Entrada destacada

CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Dave Bainbridge - To The Far Away 2021

Imagen
 Dentro de interminables viajes por la “red musical profunda” uno acaba casi siempre desilusionado a la búsqueda del santo grial porque todo hay que decirlo, mi paciencia ya no es la de aquel chaval cargado de entusiasmo que veía la música como la única redención posible de los actos deleznables del entrañable ser humano. El inmenso almacén de mediocridad musical actual en prácticamente todos los estilos hace imposible el disfrute de una audición sensata y agradable.  Convencido de que en realidad al igual que todos tienes que participar del club de la comedia para no “cantar demasiado” y para alegrar en lo posible el inestable ir y venir cotidiano, uno intenta poner cremita relajante para facilitar la evacuación intestinal y ofrecer sonrisa de anuncio televisivo. La ventaja es que llegada una edad la risa y el cinismo no hay que declararlos (de momento) en hacienda y que además dependes de la farmacia si o sí para que esa alegría no acabe en amargura. Finalmente, en un acto d...

TIBET - Tibet (1979)

 Tras un periodo de dispersión de la banda, con intentos abandonados por parte de su fundador de adentrarse en derroteros musicales muy alternativos, terminarían centrándose y grabando en una serie de 3 sesiones en 3 años, del 76 al 78, su único y homónimo álbum, todo un parto doloroso, que no serviría de mucho. 1979 es uno de los peores años para publicar sinfónico dentro de la vorágine que está surgiendo en la cultura rock, y además un sinfónico anclado en estructuras ya desfasadas que habían sido creadas años atrás. La poca acogida que tuvo fue suficiente para que el grupo no quisiera seguir adelante, una auténtica pena porque el disco contiene bastante calidad.


Se puede decir que son primos hermanos de ELOY, con una personalidad que se corresponde con todas aquellas aventuras que realizó una buena hornada de formaciones alemanas con la etiqueta de "Krautrock", pero con aspiraciones sinfónicas. Y es que además de compatriotas, el estilo de TIBET es calcado al de Bornemann y sus chicos, aunque menos espacial y olvidando el aspecto psicodélico.

Su inclinación es nítida, dominio absoluto de los teclados con variedad de instrumentos en acción que los acerca a paisajes de electrónica progresiva, de hecho son 2 los miembros que se ocupan. Superposición de capas que crean una amplia y densa textura rica e interesante donde el mellotrón tiene su espacio, un sonido directo, muy lineal, nada de complejidad, excesos o recargado y unas melodías muy reconocibles. Largos desarrollos que labran los temas conformando la sustancia del cuerpo principal, acordes prolongados en compases claros y limpios.

Música sin recovecos ni intentos de viajes a lugares poco explorados en busca de un sonido único e irrepetible, que les confiera una identidad específica. Armonías sencillas sin acordes extraños, tensos o atonales, donde la guitarra se ocupará más de participar en patrones de fondo que de un cierto protagonismo, funcionando muy sinfónica en concordancia con los teclados. El pulso y el tempo de las composiciones está guiado por un bajo que actúa con una similitud tremenda a lo escuchado en ELOY, marcado, en tensión y contundente, convertido en punto cardinal de origen.


En definitiva, un todo que nos ofrece dinamismo, efectos, vertiginosidad, atmósferas expansivas y momentos sublimes donde, yo creo, que destaca por encima de todas, "Eagles" que condensa todo lo dicho anteriormente.

Juan Carlos Rustarazo



¿Te gustó el artículo? No te pierdas de los próximos artículos 



Vuestros comentarios son nuestra energía











Comentarios

anuncios multiplex