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JADE WARRIOR - Eclipse (1973 - 2026 / Sommor - Guerssen)

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 Admito que para mí, Jade Warrior fueron unos de los grandes. Con su muy peculiar estilo y entendimiento del progresivo británico,  muy abierto, que los hacía únicos. Es por esto que no eran para todos. Creo recordar que no es éste "Eclipse", el único álbum rechazado a la banda por compañías discográficas. Su música no era entendida. Pero vaticinó cosas cercanas al kraut, la mejor new age, y hasta el post rock, shoegaze o el trip hop. Eran los 70, ojo. Pero si hasta "Tubular Bells" tiene marcada influencia de ellos! Ahí estaba Jon Field a la flauta, miembro de Jade Warrior. Una banda con un cierto poso heavy psych made in Ladbroke Grove al principio. Que supo definir y reinventar su estilo hasta cotas incomparables. Del 71 al 72, caen tres valiosos discos para Vertigo, y decir ése nombre es decirlo todo. Luego, un año en blanco en su discografía,  1973. Hasta su vuelta con Island (otros que tal), con "Floating World" (1974). Ése "año en blanco" e...

TIBET - Tibet (1979)

 Tras un periodo de dispersión de la banda, con intentos abandonados por parte de su fundador de adentrarse en derroteros musicales muy alternativos, terminarían centrándose y grabando en una serie de 3 sesiones en 3 años, del 76 al 78, su único y homónimo álbum, todo un parto doloroso, que no serviría de mucho. 1979 es uno de los peores años para publicar sinfónico dentro de la vorágine que está surgiendo en la cultura rock, y además un sinfónico anclado en estructuras ya desfasadas que habían sido creadas años atrás. La poca acogida que tuvo fue suficiente para que el grupo no quisiera seguir adelante, una auténtica pena porque el disco contiene bastante calidad.


Se puede decir que son primos hermanos de ELOY, con una personalidad que se corresponde con todas aquellas aventuras que realizó una buena hornada de formaciones alemanas con la etiqueta de "Krautrock", pero con aspiraciones sinfónicas. Y es que además de compatriotas, el estilo de TIBET es calcado al de Bornemann y sus chicos, aunque menos espacial y olvidando el aspecto psicodélico.

Su inclinación es nítida, dominio absoluto de los teclados con variedad de instrumentos en acción que los acerca a paisajes de electrónica progresiva, de hecho son 2 los miembros que se ocupan. Superposición de capas que crean una amplia y densa textura rica e interesante donde el mellotrón tiene su espacio, un sonido directo, muy lineal, nada de complejidad, excesos o recargado y unas melodías muy reconocibles. Largos desarrollos que labran los temas conformando la sustancia del cuerpo principal, acordes prolongados en compases claros y limpios.

Música sin recovecos ni intentos de viajes a lugares poco explorados en busca de un sonido único e irrepetible, que les confiera una identidad específica. Armonías sencillas sin acordes extraños, tensos o atonales, donde la guitarra se ocupará más de participar en patrones de fondo que de un cierto protagonismo, funcionando muy sinfónica en concordancia con los teclados. El pulso y el tempo de las composiciones está guiado por un bajo que actúa con una similitud tremenda a lo escuchado en ELOY, marcado, en tensión y contundente, convertido en punto cardinal de origen.


En definitiva, un todo que nos ofrece dinamismo, efectos, vertiginosidad, atmósferas expansivas y momentos sublimes donde, yo creo, que destaca por encima de todas, "Eagles" que condensa todo lo dicho anteriormente.

Juan Carlos Rustarazo



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