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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Camel Live Royal Albert Hall 2018

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 La música siempre ha servido a grandes rasgos generalmente para dos cosas y es importante captar la sutil diferencia en ambas.  Por una parte, está principalmente “para llenar el tiempo” y por la otra “para usar ese tiempo” porque se supone que todos entendemos lo que es decorativo visual y aquello que abriendo sus puertas nos ofrece un mundo dentro de sí mismo. Por lo general toda la música y el arte en concreto ha ido perdiendo ese “mundo interior” para cambiarlo por ese objeto funcional “que está ahí” pero no tiene ninguna función aparte de llenar un espacio vacío. Al igual ocurre con la música actual que solo tiene el propósito de romper el silencio y molestar lo más posible para evitar toda respiración y calma. Porque un mundo sin ansiedad ni estrés no es bueno para ningún negocio.  A poco que uno use la “atalaya” que llevamos encima de los hombros se habrá dado cuenta que todo está pensado y orientado para “no pensar” “no sentir” y por supuesto no “cuestionar” porq...

Synth Replicants – Dreams Of Paradise (2024/ SR)

 Ya comentamos por aquí en su día la fructífera unión del danés Per Thomhav, habitual tripulante de Synth Replicants, con el estadounidense Steve Labrecque. Aquel primer encuentro se llamó "Time of Legends" (2023) y nos dejó un grato recuerdo.



Ahora vuelven con "Dreams of Paradise" repitiendo y mejorando aciertos. Cuatro temas y cuatro clips musicados, para que la experiencia sea más completa.

Thomhav es un fino sintetista muy basado en la old Berlín School, en la que demuestra gran dominio del género. Con su arsenal Roland (casi una decena de sintes) y su Moog Grandmother. Labrecque es la otra mitad de "la banda", a la guitarra, bajo y batería. 

Que se complementan a la perfección es un hecho y queda demostrado ya en la inicial "Slipping Through Time" (7'12). La cual va acompañada de un fabuloso vídeo de envoltura Daniken. El ritmo orgánico-baterístico siempre imprime un plus de fuerza y energía a lo etéreo de una música  que se presta a la reflexión  sobre "antiguos astronautas" o dioses arcanos. Mientras que la solemne guitarra hace que me pregunte porqué tanta celebración con lo último de David Gilmour, aburrido hasta el tuétano. Éste tema vale por todo su último disco.

"Let There Be Life" (5'58) propone prog-electrónica más actual en concepto. De envolventes teclados y magnífica producción y arreglos. Conecta con los más recientes Tangerine Dream. Aunque ésa inspirada guitarra les confiere fuerte personalidad propia.

Tradicional apertura berlinesa de secuencial trazado para "Silent Cry" (9'59), en un entramado laberinto cibernético de bonitas melodías froesianas. En las que irrumpe batería-bajo de indumentaria rock que ayudan a una textura sonora grupal efectiva y convincente. Rubrica la inconfundible guitarra casi en tesituras del primer Joe Satriani, empujando la pieza a una catarata de sensaciones positivas y apacibles.

Nebulosa kosmische introduce "Endless Love" (8'10) en progresiva ascensión a lo Baumann, creando un esperado climax eléctrico  casi de connotaciones hard rock. Muy conseguido el contraste, de un marcado dramatismo instrumental.

La titular "Dreams of Paradise" (8'41) también cuenta con un fílmico vídeo 80s, milimétricamente fusionado con las imágenes. La felicidad siempre tiene fecha de caducidad, parece decirnos como moraleja conclusiva.

"The Boy Who Fell From the Sky" (5'51) nos devuelve al cosmos en otro ejercicio "tangerino" que también incluye clip místico acorde con las notas lanzadas al espacio. Lo mismo que "The Girl Who Was Innocent" (7'11), de indudable fuerza audiovisual y sincero homenaje al Tangerine Dream de "Logos" / "Hyperborea". Synth Replicants se encuentran en su elemento por ésas latitudes electrónic-eléctricas, de un refinado esculpido melódico excepcional.

"Homeward" (4'49) pone punto final con magnificencia vangelisiana y rítmica biomecanoide secuencial-percusiva. Entre P'Cock y Neal Schon o Glenn Phillips en solitario.



Un segundo álbum colaborativo éste, que refuerza lazos creativos entre estos dos músicos contagiados mutuamente por el buen gusto. Divino virus.

J.J. IGLESIAS



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