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EN MEMORIA DE DOS GRANDES: RAYMOND GÓMEZ / EDUARDO RODRIGUEZ RODWAY

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 Tan triste como inevitable. No paran los decesos de leyendas de la música. Y en nuestro país, tampoco somos ajenos a un hecho que por desgracia, es ley de vida. El 29 de Julio nos dejaba el gran guitarrista Ray Gómez. Nacido en Casablanca pero viviendo en España desde muy joven. Antes de cumplir los 20 años, ya había estado con Pekenikes y Pop Tops. Con éstos últimos llegando al número 1 en varios países. En 1970 forma en La Mosca, con un notable álbum,  " Fly ", inmerso en el rock progresivo del momento. Amigo de George Harrison, se traslada a Londres. Donde es habitual verlo con Keith Emerson, Patrick Moraz, Jon Anderson, Mike Ratledge o Bob Tench. En 1974 viaja a USA y graba una sesión para John Lennon.  Por mediación de Will Lee, entra en el círculo jazz rock norteamericano. Colabora con Stanley Clarke, Deodato, Narada Michael Walden o Herbie Hancock. En 1976 graba "School Days" con Stanley Clarke. Y entra en el Olimpo de los grandes guitarristas del circuito....

Synth Replicants – Dreams Of Paradise (2024/ SR)

 Ya comentamos por aquí en su día la fructífera unión del danés Per Thomhav, habitual tripulante de Synth Replicants, con el estadounidense Steve Labrecque. Aquel primer encuentro se llamó "Time of Legends" (2023) y nos dejó un grato recuerdo.



Ahora vuelven con "Dreams of Paradise" repitiendo y mejorando aciertos. Cuatro temas y cuatro clips musicados, para que la experiencia sea más completa.

Thomhav es un fino sintetista muy basado en la old Berlín School, en la que demuestra gran dominio del género. Con su arsenal Roland (casi una decena de sintes) y su Moog Grandmother. Labrecque es la otra mitad de "la banda", a la guitarra, bajo y batería. 

Que se complementan a la perfección es un hecho y queda demostrado ya en la inicial "Slipping Through Time" (7'12). La cual va acompañada de un fabuloso vídeo de envoltura Daniken. El ritmo orgánico-baterístico siempre imprime un plus de fuerza y energía a lo etéreo de una música  que se presta a la reflexión  sobre "antiguos astronautas" o dioses arcanos. Mientras que la solemne guitarra hace que me pregunte porqué tanta celebración con lo último de David Gilmour, aburrido hasta el tuétano. Éste tema vale por todo su último disco.

"Let There Be Life" (5'58) propone prog-electrónica más actual en concepto. De envolventes teclados y magnífica producción y arreglos. Conecta con los más recientes Tangerine Dream. Aunque ésa inspirada guitarra les confiere fuerte personalidad propia.

Tradicional apertura berlinesa de secuencial trazado para "Silent Cry" (9'59), en un entramado laberinto cibernético de bonitas melodías froesianas. En las que irrumpe batería-bajo de indumentaria rock que ayudan a una textura sonora grupal efectiva y convincente. Rubrica la inconfundible guitarra casi en tesituras del primer Joe Satriani, empujando la pieza a una catarata de sensaciones positivas y apacibles.

Nebulosa kosmische introduce "Endless Love" (8'10) en progresiva ascensión a lo Baumann, creando un esperado climax eléctrico  casi de connotaciones hard rock. Muy conseguido el contraste, de un marcado dramatismo instrumental.

La titular "Dreams of Paradise" (8'41) también cuenta con un fílmico vídeo 80s, milimétricamente fusionado con las imágenes. La felicidad siempre tiene fecha de caducidad, parece decirnos como moraleja conclusiva.

"The Boy Who Fell From the Sky" (5'51) nos devuelve al cosmos en otro ejercicio "tangerino" que también incluye clip místico acorde con las notas lanzadas al espacio. Lo mismo que "The Girl Who Was Innocent" (7'11), de indudable fuerza audiovisual y sincero homenaje al Tangerine Dream de "Logos" / "Hyperborea". Synth Replicants se encuentran en su elemento por ésas latitudes electrónic-eléctricas, de un refinado esculpido melódico excepcional.

"Homeward" (4'49) pone punto final con magnificencia vangelisiana y rítmica biomecanoide secuencial-percusiva. Entre P'Cock y Neal Schon o Glenn Phillips en solitario.



Un segundo álbum colaborativo éste, que refuerza lazos creativos entre estos dos músicos contagiados mutuamente por el buen gusto. Divino virus.

J.J. IGLESIAS



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