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LA ESCENA DE CANTERBURY 12: Henry Cow

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 No todo en la llamada escena de Canterbury es simpático, agradable, melódico, interesante o entretenido porque en las músicas que quieren ser “diferentes, arriesgadas y únicas” siempre hay aspectos que yo denomino “hacerlo raro es inmune a la crítica” para atrapar al snob y conseguir una especie de “élite intelectual superior avanzada en el tiempo”. Dejad que me explique o al menos lo intente.  No habéis oído alguna vez eso de “no sé si es una mierda o una obra maestra”. Pues todo arte de los últimos cien años se puede denominar así. Lo voy a poner más sencillo. Cuando en los años de la primera mitad del siglo XX se llegó a la conclusión de que los conservatorios y los estudios académicos determinasen la “libertad de formas” y que había que profundizar en el estudio de la música atonal, serial y aleatoria y sus caprichos electrónicos ya fuesen orgánicos o artificiales, de alguna forma hicimos algo bastante habitual en los humanos: complicar innecesariamente el orden natural d...

Magick Brother & Mystic Sister – Tarot Part II (2024/ Sound Effect)

Al final, parece que han conseguido su objetivo los barceloneses Magick Brother & Mystic Sister. El de publicar sus dos volúmenes dedicados al Tarot en éste año pasado. Aunque pienso que en un doble hubiera sido lo propio. De nuevo continúan echando sus cartas en la vieja carreta gitana decorada psicodélicamente. Al olor del incienso y la penumbra. 



Xavi Sandoval (bajo, guitarras) y Eva Muntada (Mellotron, órgano,  piano, sintetizadores y voz). Con la batería  de Alejandro Carmona. Y ciertas aportaciones de invitados al sitar, guitarra, spoken word, percusión y voz.

Mística y onirismo dominante nos acerca ya el comienzo de "Strength" (5'05), con sabroso Mellotron, acústicas y voces de fondo que me llevan a una peli 70s serie B de Paul Naschy. Occult prog de ominoso misterio como envoltorio, con la rockera guitarra de Tony Jagwar como invitado. Carta de presentación espléndida, con el mismo guitarrista tocando el sitar, para que no falte de nada en tan suculento plato de setas alucinógenas.

Kraut a la Embryo nos depara "The Hanged Man" (3'31), de fluido ruido blanco y percusión tribal, así como portales sonoros  a traspasar para descubrir mundos sólo visitados por los descendientes de Popol Vuh (ése piano....).

"The Unnamed Arcane" (3'25) circula por similares paisajes nublados, otoñales e intangibles. Folk cósmico en línea Brŏselmaschine/Emtidi con fusión kosmische de Tangerine Dream en tiempos de "Zeit" / "Atem".

Más terrenal es "Temperance" (4'26), aunque la inevitable levitación melódica continúa siendo el hilo conductor de la trama. Burbujas analógicas  y ritmos orgánicos equilibran el viaje astral.

No podía ser de otro modo que "The Devil" (3'23) se presentara con un aura oscura. Que en su desarrollo torna en chispeante sinte solista y sólida batería de afine progresivo ocultista, efectista y altamente convincente. Piensa en classic Eloy.

Planante music de entrada para "The Tower" (3'16), con maquillaje Gong y psicodelia ácida bien esculpida sobre estudiadas melodías.  

Tim Blake pareciese abrir "The Star" (5'00) con su "Crystal Machine Laser Show" aquí,  en sesudo space rock de cósmica etérea. Lleva su sello. Arpegios floydianos hacen el resto, sobre una almohada de sintetizadores en órbita que enamoran.

En esa línea continuista tenemos "The Moon" (5'54), ahora cantada con fantasmal y ensoñador sentimiento  a lo Carol of Harvest. Pompas de jabón analógico rodean efluvios melodiosos y envuelven al oyente en un estado de plácida modorra deliciosa. Parte destacable del álbum. 

"The Sun" (4'45) es otro buen ejemplo de que dominan las canciones cuando se requiere, no sólo las jam jupiterianas. Otra excelente guitarra de Tony Jagwar va contenida aquí,  como balanza a la cálida languidez marca de la casa.

Con preciosa intro de Mellotron, acústica y sitar se presenta "The Judgement" (5'56), folk prog que mira a otros tiempos en que se construía música sin prisas. Para saborearla al calor de una acogedora chimenea (y otros olorosos humos). Vibraciones retro-psych que suenan de verdad, no recreadas,  efectivas para la actualidad. Quizá necesarias.

Fin de trayecto con "The World" (7'12), la pieza más extensa de ésta baraja sonora. Donde el sitar tiene un protagonismo en la exposición instrumental. Ambiente campestre hippie atemporal, bálsamo curativo ante el horror deshumanizante que supone la rutina urbana. Seguro que MBMS será el refugio adecuado, la ansiada ataraxia para muchas almas torturadas.



El álbum juega y cuenta con ello. Y gana. Si bien no es un estilo éste para tanto tema corto, y en mi opinión,  un enlace continuado le hubiera dado mucha consistencia. Pero es sólo mi percepción,  y la verdad es que lo ofrecido se convierte en material más que estimable. Un muy buen reducto inexpugnable para "rebeldes galos" del embrutecimiento mayoritario.

J. J. IGLESIAS 




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