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ATMOSPHERES featuring CLIVE STEVENS & FRIENDS - Voyage to Uranus (1974 / Capitol)

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 En 1973, el saxofonista Clive Stevens reunió un dream-team sólo posible para poseedores de artes místicas propias del Dr. Strange. Era el boom del jazz rock. Y atrapar en pleno cénit de la Mahavishnu Orchestra, a su sección rítmica, fue una hazaña imposible para un mortal normal. Sí,  me estoy refiriendo a Billy Cobham y Rick Laird. Por si fuera poco, se trajo (con artes hipnóticas,  no cabe duda), a tres prodigios del mástil: John Abercrombie, Steve Khan y Ralph Towner. Bien es cierto que éste último se dedicó al teclado. Rol no tan conocido en él, pero de efectividad garantizada. Aquel homónimo álbum, como no podía ser de otro modo, resultó ser un disco apocalíptico. De hecho siempre se menciona éste,  cuando el siguiente estuvo a la altura, si no incluso fue más completo. Mantener aquella banda no podía durar mucho. Al año siguiente, sólo John Abercrombie (guitarra) y Ralph Towner (piano eléctrico,  clavinet, 12 string guitar), quedarán del anterior equipo d...

HAWKLORDS - Brave New World (2018 / HAWKLORDS)

Totalmente asustadito me dejó el nuevo experimento de Netflix, vía la peli "Black Mirror : Bandersnatch". Si la serie ya es inquietante  (y cojonuda), éste invento interactivo lo es todavía más. Resulta que con el mismo mando o ratón, puedes decidir el futuro del prota y alguno de sus numerosos finales. 


Vale, hacer de dios desde el sillón de tu casa atrae a cualquiera. Lo que ya no es tan atrayente es qué diablos harán con los datos y perfil que dejamos en esos putos algoritmos que van a la Big Data de Netflix. Que te hagan elegir entre dos marcas de cereales, deja claro que como instrumento de marqueting no tiene precio. La pregunta del millón es dónde estaba la "supuesta comercialidad",  entre elegir dos álbumes rarunos  de los 70, en una banda sonora llena de synth pop. Y que fueran "Phaedra" de Tangerine Dream y "The Bermuda Triangle" de Isao Tomita, sólo me lleva a una conclusión. Ahí entraban ya en el pleno examen de psicoanálisis. Es legal, lo de Netflix? Porque yo ya me siento violado psicológicamente.  Vale, para no mosquearme me ponen "Phaedra" generosamente,  que para eso fue mi elección. Al final resulta que con quien juegan es contigo, miserable cobaya humana.


Todo esto viene a cuento porque en la "realidad" interactiva de la vida, también puedes elegir entre tres bandas que podrían ser una. Tienes a los Hawkwind de toda la vida, liderados por su "Capitán Kirk" de siempre, Dave Brock. Los Space Ritual (y múltiples proyectos más) de su enemigo mortal, Nik Turner. Y luego están los neutrales, que se llevan bien con los Klingon, los Skrulls y los Shy'ar, Hawklords. En teoría,  banda de un sólo disco en el 78 y reunidos en recientes tiempos como spin-off de la nave nodriza. Tan sólo Harvey Bainbridge queda de aquel debut, entonces como bajista,  y  ahora como cantante / sintetista. Co-lidera los Hawklords del siglo XXI junto a Jerry Richards, (guitarra y voz), otro perteneciente al histórico árbol genealogico de la nave Halcón.  Completan Dave Pearle (batería) y Tom Ashurst (bajo, voz). Éste reciente "Brave New World" hace ya su séptima entrega, lo que significa que se lo han tomado en serio desde su reunión. También es el segundo de una trilogía que comenzó con "Six" (2017).


Su comienzo nos ofrece en "Devil in your Head" (7'37) un innegable regusto a la banda - nave madre. Justo lo que los Hawkwind más recientes de "Into the Woods" (2017), tratan de evitar a toda costa. Nada que objetar por otra parte, si está hecho con convicción y buenos mimbres espaciales. Y éstos Caballeros Halcón dominan esas artes tan bien como la banda de Brock. Quizás hasta con más melodía. Guitarra y teclados son pura lisergia Jedi, y la sección de ritmo tiene sus propulsores en constante ignición. 


"Standing Still" (4'14) suena como unos Stones en la Taberna Galáctica. Con un Richards, (errrrr, Jerry, no Keith), de finísimo toque bluesero - cósmico. 



En "Flight Path" (4'59) toman el sendero cinemático - instrumental y se marcan una pieza elegante de veras. 



"Listening for Life" (5'21) es una etérea recreación  de Hawkwind en sus planeadores primeros 90, etapa "Palace Springs" / "It Is the Business of the Future  to be Dangerous". 




De igual modo comienza "Brave New World" (10'06), casi como unos TD de finales 70, y predominio absoluto de los sintes de Bainbridge, mezclados con sampleados spoken word. La guitarra con pedigrí aparece en los minutos finales, en una pequeña pugna contra los dictatoriales teclados. 



En realidad, si les quitas toda la costra cibernética,  Hawklords son una buena banda setentera de rhythm'n'blues, y su guitarrista no lo disimula para nada. "End of the Line" (6'11) es otro fino exponente de lo dicho. Claro que también eran las bases de los Hawkwind Zoo, primera formación de finales 60. Así que la tradición se conserva.

"A Walk in Albión" (7'32) finaliza ésta aural peli sci-fi con otro instrumental de apabullante psicodelia cósmica - hard rock. Retando a la banda madre a que supere su actual propuesta, e imposibilitando cualquier favoritismo Halcón por cualquiera de sus tres facciones.

Por muchos inventos del demonio que nos pongan en la tele....Vade Retro.
J.J. IGLESIAS








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