Muchas obras y álbumes se perdieron en las décadas de 1960 y 1970, ya sea por la falta de comprensión de su música —mucha de ella embrionaria en aquel entonces y, por lo tanto, difícil de digerir— y, en consecuencia, por el rechazo de la industria discográfica. La cantidad de bandas parece infinita; muchas caen en el olvido, caen en el ostracismo, tienden a desaparecer y no logran prosperar. Pero queridos lectores, no se equivoquen pensando que temas como este son solo cuestión de calidad, o mejor dicho, de falta de ella. Claro que hay algunas bandas malas en esta lista, pero créanme, los álbumes y las bandas son increíbles, el sonido revolucionario, vanguardista, y por eso existe este blog: para intentar difundir la historia y, sobre todo, el sonido de estas bandas vilipendiadas. Y la banda actual es un ejemplo fiel y contundente de lo que fue el olvido, debido a la falta de comprensión de su textura sonora y al consiguiente olvido. Se llama PLUS y surgió en Inglaterra durante la tran...
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THE DUST BOWL - Sangre Grande (2014 / MAGOFERMIN) (Rockliquias Bandas)
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El título puede parecer una localidad a las afueras del típico poblado de un spaghetti western. En la línea de Sad Hill (recomiendo el docu, por cierto), o el OK Corral. Pero resulta que es el nombre de una ciudad de Trinidad y Tobago. Y ellos, The Dust Bowl, llevan dando baliza sónica desde Zaragoza, cerca de diez años. Aglutinando todas las corrientes causticas que ha dado el rock a lo largo de su historia. Ahora los meten en el lote Stoner porque es lo que toca, pero diseccionando su sonido, encuentras classic hard rock, blues, garage, psicodelia, grunge y hasta rock progresivo, (su versión en vivo del "21st Century Schizoid Man" no deja impasible a nadie).
Ellos son José Ángel Navarro (voz, palmas, coros), César Royo (guitarras, slide, acústicas, órgano, flauta dulce, armónica y producción), Alejandro Viloria (bajo coros) y Manuel Navarro (batería, Djembe, percusión). Su primer disco fue "Beyond The Sun" (2011), en un explosivo menú plagado de sonidos abrasivos que me sorprendió y pinche a base de bien. Numerosos bolos después, confirman que el directo es su zona de confort, con una puesta bordeando la locura, entre los primeros The Who, MC5 y The Stooges. Cosa fina de ver.
En 2014 aparece "Sangre Grande" con la actitud acrecentada y la aptitud desarrollada. Si el debut es obligado, su continuación supera expectativas. Puede que esto sea apropiado para hacerte tu propio Paris - Dakar por el desierto de Los Monegros, escuchando "Diamond Eyes" a toda hostia. Pero está claro que The Dust Bowl saben de sus raíces 60s. Las voces recrean aquí el Swinging London a lo The Zombies o The Kinks. Con un mobiliario instrumental a base de cemento armado, equilibrando emotividad vocal.
"Apocalyptic Blue" es un híbrido monstruoso entre Black Sabbath y Clutch. Insisto en el cuidado de voces y adornos efectistas / efectivos que dan fluidez y magnetismo a la pieza. Cierto regusto fronterizo conlleva "Until the Morning Light", entre Los Bravos y Queens of the Stone Age......resultón eh? Y mola un rato. El doorsiano título es más que orientativo : "Open Up the Windows to your Mind" se adentra en la psicodelia sin prejuicios y sabiendo muy bien lo que hacen. Doy fe, que buenas conversaciones nocturnas musiqueras he tenido con su cantante, delante de unos chupitos. Son casi seis minutos bien desarrollados y que a la mitad elevan el voltaje sin perder el hilo melódico del comienzo. Una endiablada buena canción. "Bad Feeling" es una trotona pieza con feel 60s, desde The Beatles a Beach Boys bien actualizados por un baño fuzz bien generoso y arreglos inteligentes. El stoner rock pedregoso y lagartijero resuena en "Maserati" atronador y amenazante. Otro de los aspectos que definen a The Dust Bowl.
"Flow Down This River" es otro exponente de ésa habilidad natural que tienen enredando décadas, para dar con su propia cosecha. Casi crimsonianos a su manera los tenemos en "Golden Hammer", una sorpresa entre muchas, donde parece estar tocando Robert Fripp al lado de Five Horse Johnson o Crobot. La originalidad, que no les es escurridiza. Otra deliciosa y sofocante lisergia es "Agua de 1000 Cactus", con gilmouriana slide sobre hipnótica columna vertebral. Finalizamos con "Sangre Grande" (7'33), exhibiendo fuerza, poder y tremenda descarga decibelica de mala leche. Pero no conformes, añaden detalles, efectos, melodías subliminales y ambiente raruno en clara progresión. Sobran las palabras aquí. Porque éste instrumental mira de frente, con ese mal ceño que nos pone el cierzo, a los mismísimos Kadavar.
Un álbum enorme, que va pidiendo a gritos un nuevo hermanito. Su split - single del 2016 junto a The Dry Mouths (de Almería, la cosa va de desiertos y western films), resulta insuficiente para calmar el mono The Dust Bowl. Haganme caso y no se los pierdan por nada.
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