Nacido el catorce de Abril del año 1969 en New York, este notable compositor, intérprete y productor afincado en Brooklyn, reincide en la lucha y doma las peculiaridades de su invento más destacado: la Pencilina, un instrumento original de su propio diseño y construcción que Reed construyó en la década de los ochenta. Se trata de un artefacto que combina diez cuerdas con el dulcimer de martillos, la guitarra slide, el koto y el bajo sin trastes. Este instrumento cuenta con seis pastillas de distintos tipos. Se toca con baquetas, punteado y arco, lo que le proporciona una paleta sonora increíblemente amplia, que recientemente ha ampliado con el uso de un sintetizador modular analógico. Muchos han disfrutado de las frecuentes actuaciones callejeras y conciertos de Reed en clubes de todo el mundo, presenciando a éste notable y poliédrico músico ejecutar la batería y la Penicilina simultáneamente. No estamos hablando de Alexander Fleming y su P E N I C I L I N A, sino de un bate...
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THE DUST BOWL - Sangre Grande (2014 / MAGOFERMIN) (Rockliquias Bandas)
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El título puede parecer una localidad a las afueras del típico poblado de un spaghetti western. En la línea de Sad Hill (recomiendo el docu, por cierto), o el OK Corral. Pero resulta que es el nombre de una ciudad de Trinidad y Tobago. Y ellos, The Dust Bowl, llevan dando baliza sónica desde Zaragoza, cerca de diez años. Aglutinando todas las corrientes causticas que ha dado el rock a lo largo de su historia. Ahora los meten en el lote Stoner porque es lo que toca, pero diseccionando su sonido, encuentras classic hard rock, blues, garage, psicodelia, grunge y hasta rock progresivo, (su versión en vivo del "21st Century Schizoid Man" no deja impasible a nadie).
Ellos son José Ángel Navarro (voz, palmas, coros), César Royo (guitarras, slide, acústicas, órgano, flauta dulce, armónica y producción), Alejandro Viloria (bajo coros) y Manuel Navarro (batería, Djembe, percusión). Su primer disco fue "Beyond The Sun" (2011), en un explosivo menú plagado de sonidos abrasivos que me sorprendió y pinche a base de bien. Numerosos bolos después, confirman que el directo es su zona de confort, con una puesta bordeando la locura, entre los primeros The Who, MC5 y The Stooges. Cosa fina de ver.
En 2014 aparece "Sangre Grande" con la actitud acrecentada y la aptitud desarrollada. Si el debut es obligado, su continuación supera expectativas. Puede que esto sea apropiado para hacerte tu propio Paris - Dakar por el desierto de Los Monegros, escuchando "Diamond Eyes" a toda hostia. Pero está claro que The Dust Bowl saben de sus raíces 60s. Las voces recrean aquí el Swinging London a lo The Zombies o The Kinks. Con un mobiliario instrumental a base de cemento armado, equilibrando emotividad vocal.
"Apocalyptic Blue" es un híbrido monstruoso entre Black Sabbath y Clutch. Insisto en el cuidado de voces y adornos efectistas / efectivos que dan fluidez y magnetismo a la pieza. Cierto regusto fronterizo conlleva "Until the Morning Light", entre Los Bravos y Queens of the Stone Age......resultón eh? Y mola un rato. El doorsiano título es más que orientativo : "Open Up the Windows to your Mind" se adentra en la psicodelia sin prejuicios y sabiendo muy bien lo que hacen. Doy fe, que buenas conversaciones nocturnas musiqueras he tenido con su cantante, delante de unos chupitos. Son casi seis minutos bien desarrollados y que a la mitad elevan el voltaje sin perder el hilo melódico del comienzo. Una endiablada buena canción. "Bad Feeling" es una trotona pieza con feel 60s, desde The Beatles a Beach Boys bien actualizados por un baño fuzz bien generoso y arreglos inteligentes. El stoner rock pedregoso y lagartijero resuena en "Maserati" atronador y amenazante. Otro de los aspectos que definen a The Dust Bowl.
"Flow Down This River" es otro exponente de ésa habilidad natural que tienen enredando décadas, para dar con su propia cosecha. Casi crimsonianos a su manera los tenemos en "Golden Hammer", una sorpresa entre muchas, donde parece estar tocando Robert Fripp al lado de Five Horse Johnson o Crobot. La originalidad, que no les es escurridiza. Otra deliciosa y sofocante lisergia es "Agua de 1000 Cactus", con gilmouriana slide sobre hipnótica columna vertebral. Finalizamos con "Sangre Grande" (7'33), exhibiendo fuerza, poder y tremenda descarga decibelica de mala leche. Pero no conformes, añaden detalles, efectos, melodías subliminales y ambiente raruno en clara progresión. Sobran las palabras aquí. Porque éste instrumental mira de frente, con ese mal ceño que nos pone el cierzo, a los mismísimos Kadavar.
Un álbum enorme, que va pidiendo a gritos un nuevo hermanito. Su split - single del 2016 junto a The Dry Mouths (de Almería, la cosa va de desiertos y western films), resulta insuficiente para calmar el mono The Dust Bowl. Haganme caso y no se los pierdan por nada.
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