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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Dave Bainbridge - To The Far Away 2021

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 Dentro de interminables viajes por la “red musical profunda” uno acaba casi siempre desilusionado a la búsqueda del santo grial porque todo hay que decirlo, mi paciencia ya no es la de aquel chaval cargado de entusiasmo que veía la música como la única redención posible de los actos deleznables del entrañable ser humano. El inmenso almacén de mediocridad musical actual en prácticamente todos los estilos hace imposible el disfrute de una audición sensata y agradable.  Convencido de que en realidad al igual que todos tienes que participar del club de la comedia para no “cantar demasiado” y para alegrar en lo posible el inestable ir y venir cotidiano, uno intenta poner cremita relajante para facilitar la evacuación intestinal y ofrecer sonrisa de anuncio televisivo. La ventaja es que llegada una edad la risa y el cinismo no hay que declararlos (de momento) en hacienda y que además dependes de la farmacia si o sí para que esa alegría no acabe en amargura. Finalmente, en un acto d...

MAGMA - Wurdah Ïtah (1975)

La primera versión del segundo movimiento de Theusz Hamtaahk sería en un principio considerado como un trabajo en solitario de Christian Vander para una película sobre una versión de Tristan e Isolda, extraño film de la época llamada “arte y ensayo” de un director llamado Yvan Lagrange y se llamaría Wurdah Ïtah. Al poco tiempo sería considerado el quinto álbum de Magma, aunque en esta ocasión el trabajo se reduce a cuatro únicos miembros. Vander tocaría aquí los teclados, piano acústico y Fender Rhodes, además de su batería, percusión y voz, Stella y Basquit a las voces, y al bajo Jannick Top.


 Una versión minimalista de Magma aunque en su escucha no lo parezca en absoluto por la riqueza de recursos e imaginación vocal que emplean. Las voces en este disco, sin necesidad de grandes coros y excesos épicos, son realmente fabulosas. Tampoco es un disco fácil, pero es mucho más agradecido y lírico que los anteriores. 12 piezas relativamente cortas que forman un todo a modo de suite y tremendamente variado en melodías, ritmos y estructuras. Vander es un músico total, tan bueno en los teclados como percusionista. Además, su voz es única en todo el panorama de cantantes conocidos y por conocer. Su voz es un instrumento solista capaz de deslumbrar con extrañas improvisaciones como si de un saxo coltraniano se tratase, hay que oírlo para creerlo y en futuras composiciones llegará al éxtasis y entenderéis lo que quiero decir. 

El idioma köbaiano en realidad no tiene traducción, aunque algunos lo han intentado. Es una forma fonética exclusivamente creada para su música. Una genial excentricidad sin duda y realmente acabas convencido de que ningún otro idioma, incluso el francés propio se adaptaría a esta forma tan especial de música increíble. 

Wurdah Ïtak se iría enriqueciendo en sus posteriores versiones en directo, y como en todas las grandes composiciones magmáticas sus formas se amplían en colorido y en sensaciones constantemente cambiantes. Así pues, la música de Magma en sus casi 50 años de existencia, es una composición constante. La terminología que el propio Frank Zappa empleaba para su música como “continuidad conceptual” es mucho más exacto en el caso de Magma. El mundo de Kobaïa parece no tener ni principio ni fin. 


Este quinto álbum te engancha a la primera, aunque también es cierto que yo ya llevaba una buena dosis de escuchas previas de otros de sus discos para estar lo suficientemente “familiarizado” con el asunto. Wurdah Ïtah te recarga las pilas y la serotonina cerebral sin necesidad de Prozak. Ya va incluido. De la mitad hacia el final pareces estar escuchando extrañas y salvajes danzas eslavas de la Rusia ancestral con mi querido Stravinsky incluido (este es un apunte personal) La música es exultante, llena de vida y energía y tiene partes verdaderamente maravillosas que te aíslan por completo de la insulsez de la vida cotidiana. Como un mundo paralelo imposible.

 La música de Magma penetra en la piel y los sentidos casi sin darte cuenta y sientes un especial privilegio de haberlos conocido. La pasión que ponen en lo que hacen acaba en una complicidad entre músico y oyente. Es difícil de explicar, hay que sentirlo y esa es la magnificencia de la música, el arte más grande que el hombre ha creado. Creo que soy lo suficientemente explícito.
Alberto Torró









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