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JADE WARRIOR - Eclipse (1973 - 2026 / Sommor - Guerssen)

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 Admito que para mí, Jade Warrior fueron unos de los grandes. Con su muy peculiar estilo y entendimiento del progresivo británico,  muy abierto, que los hacía únicos. Es por esto que no eran para todos. Creo recordar que no es éste "Eclipse", el único álbum rechazado a la banda por compañías discográficas. Su música no era entendida. Pero vaticinó cosas cercanas al kraut, la mejor new age, y hasta el post rock, shoegaze o el trip hop. Eran los 70, ojo. Pero si hasta "Tubular Bells" tiene marcada influencia de ellos! Ahí estaba Jon Field a la flauta, miembro de Jade Warrior. Una banda con un cierto poso heavy psych made in Ladbroke Grove al principio. Que supo definir y reinventar su estilo hasta cotas incomparables. Del 71 al 72, caen tres valiosos discos para Vertigo, y decir ése nombre es decirlo todo. Luego, un año en blanco en su discografía,  1973. Hasta su vuelta con Island (otros que tal), con "Floating World" (1974). Ése "año en blanco" e...

FRANK ZAPPA - LIVE AT CARNEGIE HALL 1971 (colaboración Alberto Torró)

Realmente fue una lástima que en los 70´s no pudiéramos disponer de grabaciones de la obra de Zappa como el disco que nos ocupa. Los discos live de los primeros Mothers Of Invention se reducían a grabaciones de vinilo piratas que además tan solo los buscadores más empedernidos y entusiastas conseguían. En realidad el primer oficial en directo de Zappa fue aquel Live at the Fillmore, algo escaso de chicha musical y pobre ejemplo de lo que décadas después ha demostrado lo contrario. 


Tenemos nada menos que un cuádruple CD grabado en el Carnegie Hall Neoyorkino que recoge la única actuación que los Mothers realizaron en tan afamado recinto. Pudimos escuchar a los gamberretes Flo & Eddie en Just Another Band For L.A y en el citado Fillmore, únicos LP´s  oficiales en directo de la época, pero que ninguno de los dos hace justicia a esta interesante referencia editada en 2011. 


Tengo que reconocer que difícilmente he soportado a estos dos enfermos del falsete y la opereta. Al público norteamericano le hará mucha gracia, no lo dudo. Pero para a los que el humor yanqui se nos hace incomprensible y además no entendemos fluidamente el inglés, se nos hace un ladrillo indigerible (Billy The Mountain for example). Evidentemente ambos ejercían la labor encomendada de las neuras de Frank, con toda la guarrería y las gracietas surrealistas literarias habituales. Pero aun con todo, esta segunda encarnación de los Mothers setenteros es musical e instrumentalmente brillante y entretenida. En aquella época toda figura importante del rock pasaba por el Carnegie Hall y Zappa naturalmente no iba a ser la excepción, y un 11 de octubre de 1971, hizo dos únicos pases que son los que se recogen íntegramente en esta grabación desempolvada de sus muchas cintas de ruta. 


El sonido es mono pero eficazmente remasterizado para la ocasión y el programa transcurre a través de sus mejores composiciones hasta el momento y tocadas en muy diferentes versiones a las de estudio como era su norma. A diferencia de la mayoría de los grupos que casi siempre calcan nota por nota su discos en directo, Zappa alteraba y modificaba a placer sus propias composiciones. Por eso son tan interesantes sus conciertos en vivo. Jamás escuchabas lo mismo dos veces, ni de la misma manera. Tanto cada solo o cada arreglo poseen cada vez diferentes perspectivas y eso lo agradece el oyente. Según yo lo veo, esa debería ser la actitud de cada músico que sale a un escenario, la de saber reinventarse y no contentarse con repetir como un autómata lo que ha escrito en el papel. La capacidad de inventiva y de reinterpretarse en directo marca la diferencia entre el genio o la rutina. Zappa en eso fue puro genio. Jamás repitió un solo igual a otro. Lo remodelaba todo.                                                      

                                                                                                         Los Mothers de 1971 conservaban aun en sus filas a Ian Underwood y a Don Preston más al bajista Jim pons y al batería Aysley Dunbar (futuro Journey). Por enésima vez escuchamos el King Kong con extrañas y sugestivas improvisaciones de órgano y mini moog en 30 enloquecidos y fantásticos minutos de diálogos instrumentales con Zappa haciendo diabluras con la guitarra y que no tienen precio. Rarezas como la suite “Divan” (futuro sofá) y salvajadas de casi 50 mtos con el Billy The Mountain con 13 mtos instrumentales imprescindibles y el resto una delirante historia para quién guste de culebrones y diálogos infinitos. En definitiva un mastodóntico concierto dos meses antes de que un gracioso hooligan lanzase por los aires a Frank al foso del escenario y éste acabase en una silla de ruedas por unos cuantos meses. Pero eso es otra historia ya contada. Este disco hay que tenerlo.






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