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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Øresund Space Collective - Live in Berlin 2018

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 Este ha sido un capricho porque me salgo de mi línea habitual de progresismos sinfónicos y aunque hay algunas bandas de este estilo que me parecen divertidas y locas lo cierto es que al final siempre chocan conmigo por la cantidad de “desbarre” y minutos de relleno de música improvisada muchas veces aburrida y sin sentido.  Improvisar tocando y dar en el clavo en momentos excepcionales solo sucede en escasos minutos de inspiración o acierto. El resto salvo que vayas colocado hasta las cejas y te de absolutamente igual un pedo flatulento o un sintetizador perdido intentando buscar la tonalidad que se sé te ha ido de las manos (casi siempre) puede ser un coñazo insoportable o un aburrimiento mortal para el sufrido oyente. Yo entiendo que como músico uno se “venga arriba” en la desinhibición absoluta. Todos lo hemos hecho alguna vez, pero también hay que aclarar que el que está abajo entre el público no tiene ninguna culpa ni obligación de soportarte y aguantar tus gracietas y o...

BATERISTAS EN LA SOMBRA XXV: Bob Thackway

 Fue numeroso el batallón de grupos que a mediados de los sesenta se creó en nuestro país, enriqueciendo la escena con su imagen y sonido. De Venezuela llegaron Los Impala, del Reino Unido The End y los Tomcats, Los Indonesios y Tony Ronald con sus Kroners vinieron desde Holanda y The Vampires de Alemania. Una de las bandas más interesantes de todo el batallón fueron The Mode, un joven y excitante conjunto inglés que apareció por Madrid en el otoño del 66, dejando una huella imborrable en España. Casi tan imborrable como la que España dejó en ellos.



Bob Thackway vivía en Letchworth Garden City, una atractiva localidad ubicada a cincuenta kilómetros de Londres, primer experimento del utópico plan urbanístico de las Ciudades Jardín a comienzos del siglo pasado. Bob, de dieciséis años, tocaba la batería en The Summits, una prometedora banda local cuyo repertorio combina temas de los Beatles y los Stones. Un buen día, recibe una sorprendente propuesta de otro grupo del área: The High Society quienes tenían un contrato para actuar en Alemania pero carecían de baterista. Cinco días después, con el beneplácito de sus compañeros y el permiso paterno, Bob se sube a una furgoneta Austin con la caja de cambios medio rota y llena de graffitis. Enfilan hacia Dover, cruzan en ferry el Canal, atraviesan Bélgica tomando la ruta equivocada para llegar a Hamburgo, allí donde los Beatles se convirtieron en Los Beatles. Corría el año 1964 y para Bob, que en aquel entonces contaba con dieciséis años, comenzaba la aventura.



Tras un año largo de gira y algo hartos de tocar «Wooly Bully» cuatro veces cada noche, The High Society regresó a Inglaterra convertidos en un excelente combo de Rhythm'n'soul. Su actuación de regreso en Letchworth causa sensación y recibió ofertas para tocar durante 1965 por el norte del país. De vuelta a la tranquilidad del hogar, es cuando Ron y Barry deciden abandonar. Bob, entonces, recurre a sus antiguos socios en The Summits. Entran en el grupo Terry Taylor a la guitarra y su amigo del alma, Peter Roberts, como bajista. Pasan a llamarse The Mode, «La Tendencia». Con esta segunda alineación ya asentada, se presentan a un concurso de bandas en el sur del país. Los ganadores son The Specters (años después, archi-famosos como Status Quo) y The Mode consiguen el segundo puesto. Su premio: una gira por España, Portugal y el Norte de África. Sol, playa y chicas para el verano de 1966. No se lo piensan dos veces.


A lo largo de los años, Bob Thackway ha sido uno de los mejores y más influyentes baterías que ha dado la industria musical española. La lista de colaboraciones es interminable y abarca tanto música popular (Los Mismos, Mari Trini, Las Grecas, Ñu o Miguel Ríos) como artistas de culto (Pop-Tops, Solera, La Mosca, Charol) Su distinguida aplicación en el complejo mundo de las dinámicas sumado a la exactitud del tempo más preciso y la musicalidad que el británico obtuvo imprimir para cada proyecto musical y concepto del mismo. Bon fue, es y seguirá siendo uno de los bateristas más icónicos a la hora de hablar de la orquestación del fraseo lineal ya su vez, teniendo muy presente que un buen baterista debe de poseer unos extraordinarios golpes sencillos y dobles para aliarse a la musicalidad. Ha defendido a capa y espada un amplio espectro de métricas y amalgamas siliconadas en los diversos estilos por los que ha transitado sus servicios como músico. Le hemos visto plasmar su Groove en la parcela del Beat o inclusive exponer su arrolladora contundencia con los madrileños Ñu.

Afortunadamente Bob, una persona entrañable, simpática y cercana que siempre ha abogado por la amistad practicada entre amigos de ley, vino un buen día a España por un período de tres meses, y lleva larga con nosotros ¡Y que sea por muchos años más!

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente







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Comentarios

  1. Efectivamente, la música pop española no se podría entender sin la figura de Bob Thackway. Creo que la Sociedad de Artistas Intérpretes o Ejecutantes de España (AIE), la Sociedad General de Autores (SGAE), y todas las organizaciones musicales del país, deberían rendirle un merecido homenaje por todo lo que ha aportado y todo lo que ha significado.

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  2. Magnífica entrada. No conocía nada de la existencia de este baterista inglés, si de la relación The End / Tomcats en su paso y estancia en España.
    Saludos,

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