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EN MEMORIA DE DOS GRANDES: RAYMOND GÓMEZ / EDUARDO RODRIGUEZ RODWAY

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 Tan triste como inevitable. No paran los decesos de leyendas de la música. Y en nuestro país, tampoco somos ajenos a un hecho que por desgracia, es ley de vida. El 29 de Julio nos dejaba el gran guitarrista Ray Gómez. Nacido en Casablanca pero viviendo en España desde muy joven. Antes de cumplir los 20 años, ya había estado con Pekenikes y Pop Tops. Con éstos últimos llegando al número 1 en varios países. En 1970 forma en La Mosca, con un notable álbum,  " Fly ", inmerso en el rock progresivo del momento. Amigo de George Harrison, se traslada a Londres. Donde es habitual verlo con Keith Emerson, Patrick Moraz, Jon Anderson, Mike Ratledge o Bob Tench. En 1974 viaja a USA y graba una sesión para John Lennon.  Por mediación de Will Lee, entra en el círculo jazz rock norteamericano. Colabora con Stanley Clarke, Deodato, Narada Michael Walden o Herbie Hancock. En 1976 graba "School Days" con Stanley Clarke. Y entra en el Olimpo de los grandes guitarristas del circuito....

AURORA CLARA - Seven Hills (2026 / Youkali)

 Realmente es un honor y un orgullo poder decir que Aurora Clara es una banda de Madrid. Una banda internacional,  pero de aquí. 

Pocas verás en el panorama actual, donde toda su discografía sea aclamada unánimemente. Disco tras disco, desde 2019, se han hecho con un nombre y un respeto totalmente merecidos. Cinco trabajos intachables. Unos directos extraordinarios. Falta el empujón  de la suerte para que sean más conocidos. Merecen todos los éxitos venideros.



Para este nuevo "Seven Hills" continúan el flautista Juan Carlos Aracil, el bajo de Nill Oliveira, Denis Bilanin al teclado y por supuesto, la suprema guitarra, eléctrica y acústica,  de Raul Mannola. Hay un nuevo batería,  Miguel Díaz. Producen Mannola/ Aracil/ Bilanin en los FJR Studios de Granada. Fernando Romero hace un gran trabajo en la mesa, mezclaje y masterización Toda la música de Raul Mannola.Y entramos en materia.

El título "Seven Hills" (9'56) hace referencia, como bien dice el texto de Raul,  a los siete años que lleva la banda. Siete cimas. Siete metas. Y que consideran ésta la más alta conseguida.....hasta ahora. Aunque la investigación,  el estudio,  constante superación y ensayo, sean el presente y futuro para la banda. No hay secretos. Es trabajo duro. Y se nota.

La flauta de Aracil es un elemento imprescindible en el planteamiento melódico y estilístico. Únase esa Gibson doble mástil de Mannola. Su inequívoca admiración por la Mahavishnu Orchestra, y ya tenemos la primera gema del disco. Con una sección de ritmo extraterrestre y unos teclados atentos a todo lo que pasa. Hay un break a mitad del tema, con un placaje casi hard, lleno de fuerza e intención rock. Exuberancia instrumental y vitalidad virtuosa al mástil,  de increíble soltura y fluidez de notas. El órgano se suma a la celebración entusiasta. Porque entusiasmante es el climático crescendo hasta el final. 

El implacable Oliveira inicia "Day Five" (6'38) y todos siguen a ése bajo mágico en un despliegue de estudiosa lección en arreglos matemáticos precisos, a la vez que cálidos y llenos de pasión. El alicantino flautista nada tiene que envidiar a los más grandes, y llevo a Jorge Pardo en mente ahora mismo. Responde la guitarra con bombástica espectacular y sentimiento, bien aunados. El Rhodes toma el testigo de igual modo, como herencia aventajada de Jan Hammer. Seguir al bajo y batería  es cosa aparte. Hay que tener más de dos oídos para escuchar a Aurora Clara. Y más de un corazón. Impresionantes.

Ahora es Bilarin quien abre "Blues for L. C." (5'12) al piano eléctrico.  Si en el anterior álbum tuvimos "Song for John" y me aventuré que iba por McLaughlin, ahora lo hago para decir que es por Larry Coryell. Creo ir bien encaminado. Jazz rock blues que en Eleventh House hubiera estado perfecto. Los diálogos  entre solistas son de una coherencia aplastante.

Déme estos tertulianos y déjenme de televisiones!

"Wise Raven" (9'10) exhibe arrebatos rockeros excelentes. Con sonidos de Moog que le dan todavía más consistencia a la invasión sonora excepcional que construye el quinteto. Aracil se sale aquí en la travesera, recuerda a Thjis Van Leer en su fraseo, lleno de frescura melódica. El batería tiene pegada de peso pesado, sin que impida una técnica y dominio de maestro. Y Mannola se dispara a las estrellas con impecable elegancia solista. Fuera de éste mundo. Todos están galácticos.

Tomando el relevo de unos Brand X, Isotope o Stanley Clarke Band, "Feel the Cool Wind" (7'12) se explica maravillosamente en un delicioso jazz rock funk de recordatorio Jeff Beck. Superior groove,  bajo al rojo-blanco y Rhodes en igual incandescencia. Nombro a Beck y por conexión,  me vienen a la memoria los fabulosos Hummingbird, como guía comparativa aceptable.

Como genial coda, Mannola toma la acústica en "No Return" (2'37) y se marcan un final lleno de belleza y esperanza cara al futuro. Un digno broche para un álbum irreprochable. Otro más. Apostar por esta banda es ir siempre a caballo ganador. Una gozada el dejarse bañar por su música,  salvaje, pasional e ilimitada. Simplemente,  un disco extraordinario.

J.J. IGLESIAS




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