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LA ESCENA DE CANTERBURY 12: Henry Cow

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 No todo en la llamada escena de Canterbury es simpático, agradable, melódico, interesante o entretenido porque en las músicas que quieren ser “diferentes, arriesgadas y únicas” siempre hay aspectos que yo denomino “hacerlo raro es inmune a la crítica” para atrapar al snob y conseguir una especie de “élite intelectual superior avanzada en el tiempo”. Dejad que me explique o al menos lo intente.  No habéis oído alguna vez eso de “no sé si es una mierda o una obra maestra”. Pues todo arte de los últimos cien años se puede denominar así. Lo voy a poner más sencillo. Cuando en los años de la primera mitad del siglo XX se llegó a la conclusión de que los conservatorios y los estudios académicos determinasen la “libertad de formas” y que había que profundizar en el estudio de la música atonal, serial y aleatoria y sus caprichos electrónicos ya fuesen orgánicos o artificiales, de alguna forma hicimos algo bastante habitual en los humanos: complicar innecesariamente el orden natural d...

The Tangerine Zoo – The Tangerine Zoo (1970)

Billete directo a un viaje psicotrópico es lo que nos ofrece esta banda poco conocida, compuesta por miembros con una media de 20 años, pero que demuestran un temple, profesionalidad y madurez envidiables. Originarios de Boston conseguirían mantenerse apenas 3 años, en los que aportaron 2 lp's. Los dos han sido reeditados, perdurando su interés gracias a la calidad que encierran.



Las tendencias en las que se mueve la banda serán el garaje, el pop, y por encima de todo la psicodelia que fluye por los cuatro costados, con material altamente corrosivo alimentado por todos los miembros de la banda. También muestran predilección por cosas realizadas en Europa y en concreto por lo que provenía de lo que se llamó "British invasión", quedando patente al incluir un par de versiones, una de ellas "Gloria", que elevó a los altares al grupo THEM y que están situadas al principio y final del vinilo.

Su sonido en algunos trances se torna oscuro y sofocante , creando atmósferas algo angustiosas que unidas a los desarrollos psicodélicos generan ambientes extraños y algo delirantes. El órgano grave y áspero, magnífico, es el instrumento que domina la escena realizando auténticos desparrames y lanzando con frecuencia cargas de profundidad y riffs ácidos. El bajo también es un instrumento muy remarcado, desde un principio realiza un ataque directo, un pulso que bombardea sin descanso, creando una tensión a modo de latido que confiere vigor a los temas. Las guitarras no se van a quedar atrás, la psicodelia es su idioma, establecen un combo entre Benevides y Gagnon fabricando un compuesto de alucinógenos que se entremezcla con el órgano del que brotan momentos instrumentales fantásticos.



Ritmos obsesivos que nos mantienen conectados girando en torno a determinadas frases o riffs con pasajes de inspiración excelente, música en estado puro, genuina, donde no hay lugar para arreglos. Temas rotundos bajo la sombra de un órgano que se muestra descarnado y que dejan entrever una producción algo deficiente que se traduce en altibajos en el volumen de los instrumentos que intervienen.

En resumidas cuentas, un disco que merece ser descubierto y que no defrauda. Por algo se sigue reeditando. 

Juan Carlos Rustarazo



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