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Odin – Odin (1972)

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 Uno de esos "one-shots" bastante prometedor aunque carente de cierta carga de "PESADEZ" -al menos para mí gusto- pero OJO  lo que le falta de "FUERZA" lo gana en versatilidad compositiva. La banda logra equilibrar las cosas con su pulida ejecución instrumental y sus arreglos virtuosos, por lo tanto el álbum consigue elevarse por los éteres más enardecidos  ya que presenta una performance cautivante al adquirir una dimensión abrumadora gracias a la alquimila de sus mentores (Frank Zappa, Birth Control y Emerson Lake & Palmer) por ello la fórmula de Odin se desarrolla entre un Hard Prog melódico y un Jazz-Rock de cierto sabor sinfónico;  su "maquinación" demuestra estar plagada de momentos intensos:  riffs eufóricos, solos de hammonds, explosivos cambios de tiempos y cierta locura "zappiana" (Tribute To Frank).  En resumen este álbum es una buena experiencia pero no logra despegar del todo, la falta de cierta fuerza y de "dinami

ELOY - Echoes from the Past (2023/ Drakkar)

 Después del empacho de Juana de Arco que nos endilgaron con sus dos últimos dobles, (algo de bola se me hicieron), tenemos nuevo Eloy que disfrutar, en silencio desde el 2019. Resulta que todavía es la tercera parte. O un epílogo como los de Marvel, tras el fin de créditos. Pero como que la veo más old school Eloy, más 70s y cosmic rock.



Y muy bien llamado "Echoes from the Past", para qué negarlo. Al grano y a lo que cubica aquí. Eloy se encuentra cómodo  en ésa zona de confort  que ha hecho suya a lo largo de los años, invocando a los Floyd mid-70s, como siempre. Frank Bornemann es el jefe indiscutible (voz, guitarras, toda composición,  producción y mezclas). Y tres históricos  : Los teclistas Hannes Folberth y Michael Gerlach. Y el todavía más veterano, Klaus-Peter Matziol al bajo. Stephan Emig  en la batería cierra la formación actual.

Las primeras notas de "Conspiracy" (5'50) ya nos remiten al "Shine on your crazy Diamond", como en otros álbumes históricos  de los alemanes. Es algo así como una tradición.  Aunque pronto varían hacia un característico y lujoso space rock de omnipresentes teclados. Base rítmica hard rock e imperiosa guitarra de Bornemann. Infalible fórmula de los de Hannover.

Arpegios que lo llenan todo para "Compassion for Misery" (3'01), con ése delicioso halo a kraut rock vintage tan necesario de que prevalezca.

"Echoes from the Past" (5'38) es un bello ejemplo de space-pomp marca de la casa. Matziol es un bajista extraordinario.  Y los teclados cubren sobradamente cualquier posible hueco sonoro, con reptilianos solos de Moog y rollizas capas de sintetizadores mil. Un coro femenino colorea un tema lleno de fuerza e intensidad progresiva.

Ritmos cercanos al folk pagano caracterizan a "Danger" (4'43), con una apuesta hard-pomp que no defrauda. Eloy son de ésas últimas bandas veteranas de fiar. Frank Bornemann es Eloy. Y si te gustan sus modos, vas a caballo ganador. La inmensidad teclística no es, por contra, elemento dominante. Más bien ayuda a la majestuosidad que quiere transmitir  su líder.  A otros ésto se les iría de las manos. Bornemann es un maestro en éste equilibrado oficio de producción. 

"Deceptive Glory" (5'11) cierra la primera cara con líneas de sinte estilo Tony Carey / David Stone, en una pieza que podría ser de Jane,  banda hermana con la que han intercambiado miembros a lo largo de la historia.

Inauguramos el lado 2 con "Warning Signs" (6'35). Más invocaciones a Rick Wright, (creo que le han hecho más "homenajes" Eloy, que los propios Pink Floyd!). Sencillamente delicioso (en su previsibilidad). Se escucha con el mismo placer y atención que uno de sus discos de finales 70. Y eso es muy difícil de mantener. "Fate" (3'19) corrobora que al margen de haber dos teclistas y toda la sofisticación, Eloy es una banda con un fuerte compromiso hard, en la liga de Kin Ping Meh, Epitaph o Lucifer's Friend, pero con su inquebrantable y definitorio sonido.

Todavía quedan aquí resquicios de la mega-ópera rock anterior. "The Pyre" (9'26) lo es. Al fin y al cabo, estamos aún en el "epílogo". La ambientación fílmica prevalece de igual modo, por fortuna con más pasajes instrumentales. Que en la ópera magna se pasaron un bastante con demasiada letra cantada. Ésta pieza se presenta muy kosmische en línea Wallenstein, (con subliminales matices de.....AC/DC!!! Lo juro!). Efectivamente "Farewell" (5'16) nos dice bye  con más melancolía, en una tonada que ronda el acid folk, (una constante en su manera de componer), de excelente sabor en la valoración  final. 



Éstos "Echoes from the Past" no engañan. Nunca lo hacen. Pero les ha salido más seventies y natural, no tan plomizo como los dos dobles anteriores. Diría que es la mejor parte de las tres. De todos modos, no preocuparse. Eloy es de los pocos veteranos que quedan ya, auténticos. 

J.J. IGLESIAS



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