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BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 54: Harald Grosskopf: el baterista que hizo respirar a la Escuela de Berlín

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 Dentro de la inmensa historia del rock progresivo europeo existen músicos cuya influencia resulta desproporcionadamente mayor que su popularidad. Son artistas que no ocuparon portadas de revistas, no llenaron estadios ni se convirtieron en iconos mediáticos, pero cuya aportación cambió silenciosamente la forma de entender la música contemporánea. Uno de esos nombres es Harald Grosskopf. Para muchos aficionados al rock progresivo, su nombre está inevitablemente asociado a la escena berlinesa de los años setenta, a Ash Ra Tempel y a sus colaboraciones con Klaus Schulze. Sin embargo, reducir su carrera a esos proyectos sería simplificar enormemente la trayectoria de uno de los bateristas más personales surgidos en Europa. Harald Grosskopf nació el 23 de octubre de 1949 en Hildesheim, Baja Sajonia (Alemania). Creció en una Alemania todavía marcada por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, en un contexto social que favorecía la aparición de una nueva generación de artistas de...

MOURNING KNIGHTS - A World of Dreams (2023/ MK)

 No me atreveré a decir que es su primer álbum, viniendo de los mediados 90. Qué poca info he encontrado acerca de ésta banda de New York. No entiendo cómo no cuidan más ése imprescindible detalle! 



Me da que el núcleo de Mourning Knights son un dúo,  Jason Brower (batería,  voz solista, Mellotron y teclados mil),  y Norm Dodge (guitarras y bajos inmensos). También Nancy Scorcia (guitarra acústica,  voz solista) y Roo Brower (coros).

Me ha llamado la atención  su "A World of Dreams", grabado entre el año pasado y éste. "A Fractured Fairytale" (16'56) comienza como un homenaje floydiano a "The Great Gig in the Sky". Y ya descubrimos una cohesión grupal impresionante. Además de a un guitarrista épico sobresaliente. La voz de Jason es bonita y apta para el neo-prog (aunque dudo que lo sean). En agradables armonías con Nancy. Son expertos en arreglos con capacidad de sorpresa. No algo habitual. Hay aquí elementos Downer preponderantes, (e inhabituales en el neo), que los llevan al british prog 70s. Norm también destaca como un magnífico bajista, en mental comunión de perfeccionismo rítmico con la percusión. Y las voces de ambos cantantes aportan un poso folk rock realmente colorido. Mellotron, string machines y sonido vintage para la omnipresente presencia teclística  en el final. Así se empieza un disco. 

El inesperado tono de "The Great Escape"  (8'43) atrae recuerdos desde It Bites a Kestrel. Distintos. Y eso son buenas noticias. Con un bajo a la Squire y Mello dominante, la maquinaria rítmica se aplica a fondo. Guitarra-Hackett acerca visos no explícitos a Genesis.  Su capacidad instrumental va igualada con su arte en la sorpresa. Esto no se oye todos los días. Clavicordio y otras teclas finalizan con aprobación del Gentil Gigante. Más americana (casi hippie West Coast) se presenta "Return to Earth" (10'30). No muy alejada de aquellos Apocalypse (USA) que tan buen recuerdo dejaron con su único legado, "The Castle". Nuevamente el guitarra se sale, entre David Gilmour y John Lees. Es otro corte fuera de serie.

"Duel in the Sun" (6'42) parece algo de 2066 & Then, Birthcontrol, Virus o Murphy Blend en su comienzo. Hammond + Leslie en contexto hard rock, pero con melodía chico-chica y fogosidad instrumental, donde la guitarra ofrece eufóricas intervenciones. Apoyan con resolución, acústicas  y tensos sintetizadores.

Fin de sesión con "The Harlequin's Carnival" (14'07) en un bombástico despliegue teclístico, con un acompañamiento superlativo. Aquí,  no sé  si por la influencia del título,  parecen hacer los honores al RPI. Con todo lo que de grandioso conlleva.



Un álbum polidimensional en varias facetas prog, con sabores de todo tipo y a cada cual mejor. Indudablemente,  supera la media por mucho.

J.J. IGLESIAS




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