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BATERISTAS EN LA SOMBRA XXXV: Antolín Olea Barriga

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 El ilustre músico vallisoletano acumula más de treinta años de experiencia como baterista. Antolín fue aducido en la fase media y la recta final de la década de los ochenta por el elenco de sucedáneos del Air Metal, lo que supuso para el castellano leonés una inyección de adrenalina cautivadora que a modo de impulso, le conduce pocos años más tarde a Madrid para formarse en la disciplina de la batería y la percusión con Pedro López, un baterista que deambulaba por la escena del Jazz de la capital durante los años setenta, hasta llegar a desembocar en otros horizontes sonoros más vanguardistas y arriesgados con los que Pedro López, llegó paulatinamente a ir esfumándose de la escena profesional.  A lo largo de la trayectoria de Antolín como profesional, su férrea apuesta por especializarse en la defensa y la práctica de un género concreto le han convertido en un músico versátil cuyas devociones se engloban en el Jazz clásico y contemporáneo, el Rock expansivo y ¿Cómo no?. ese r...

Sapo – Sapo (1974)

 Sapo es una real muestra de rock chicano e indiscutiblemente hija de fusiones y ritmos que de alguna manera se convierten en una explosión fresca de ritmos tropicales que se decantan en un swing lleno de sabor y virtualidad. No hay duda alguna que la banda apuesta por la cultura urbana y la transforma en un coctel muy ponzoñoso compuesto por elementos de Rock, Jazz y  salsa; todo eso se entremezcla y se consigue un sonido tan multicolor, cada pieza es intensa, rítmica y respira "nuyorica" por todos lados. 



La performance es MAGISTRAL y llena de matices que realzan mucho el valor del álbum y la convierten en una experiencia muy grata y bastante interesante. Los músicos han explotado bien todos los recursos y han conseguido su propio sello, la música de Sapo es única, tal vez semejante en cierto punto a otras bandas de su "estilo" pero estos sobresalen por muy encima de ellos. Este sonido peculiar que adquiere la banda es producto de las influencias de sus miembros mexicanos. Por lo tanto se puede degustar una especie de "Latin Jazz Rock” pero el punto no queda en dicho termino ya que es más amplio aun, en él se pueden apreciar sonidos montunos, latín jazz, salsa dura, rock chicano puro y duro y fusiones experimentales. Realmente es un álbum exótico a vista de todos.


Volver a escuchar este viejo álbum ha sido muy refrescante para mí, es un tónico que te llena de mucha vitalidad y sobre todo te recarga las pilas. Si eres fan de ritmos y fusiones, de trepidantes vanguardias sonoras hispanas y del swing de la llamada "nuyorica sound" te va gustar mucho este álbum. En mi opinión es un infaltable y está mi top de 3 bandas de rock fusión, junto con el tercer álbum de Santana y el Álbum solista de Jose “Chepito” Areas. 



La banda estaba integrada por norteamericanos y mexicanos radicados en Norteamérica. En 1974 sacan a la luz bajo el sello Bell su primer y único trabajo titulado SAPO.

El Hombre Polilla



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