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ALPHA III - Ruinas Circulares (1987 / Faunus)

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 Desde Brasil, Alpha III nació como una banda plena de rock progresivo en los primeros 70. Su primer álbum de ésa guisa fue "Spectro" en 1974. Pero la cosa parece que no prosperó......Díez años después, su teclista, el egipcio Amyr Cantusio JR, retoma el nombre en una orientación más electrónica.  Editando "Mar de Cristal" en 1984. Desde entonces y hasta el 2019, 36 obras han salido de su cuartel general, como Alpha III.  Con una media de calidad media-alta, casi sin altibajos. Lo que es significativamente meritorio. "Genoma" (2011) o "The Cage" (2013) son obras vistas como puntos álgidos de su discografía.  Aunque la verdad es que su línea continuista no defrauda. "Ruinas Circulares" fue su quinto álbum,  basado en un cuento del libro "Ficçoes" (1941) de Jorge Luis Borges. También va el álbum a él dedicado.  El arsenal de Cantusio estaba bien armado : Yamaha CS-30L, DX7, DX9, Korg Poly800, DW-8000, Casiotone Ct-470, Grand Pia...

Bateristas en la sombra IX: Antonio Moreno El Tacita

 En un lugar que hace un tiempo estaba destinado a ''auspiciar'' al culto, al silencio, al recogimiento, sentó cátedra de percusionista Antonio Moreno El Tacita, quien en el año 1978 ya había forjando una carrera artística de primer orden. 



Su propuesta era llamativa, entregada, radical y honda desde el primer asomo. Era capaz de hacer ritmo con unas varas blandidas al aire y unas bolsas llenas de piedras en las caderas. Su espíritu creativo no conocía límites en las siempre sobresalientes alas de la libertad. Antonio Moreno era percusión en su todo su contexto expresada con botellas, vasos, mesas, suelos, tambores, marimbas, baterías... Y por supuesto el cuerpo, estilizado siendo puro nervio como el de los bailaores potentes, un territorio sonoro de inmensas posibilidades. El cuerpo como objeto de deseo y percusión, con detalles que recuerdan a Israel Galván en un intento de baile y una entrega absoluta a la ejecución, incluso de forma facial. 

Éste Dr. Flamenco fue el pulso de fenómenos sonoros como; Tartessos, Nuevos Tiempos, Alameda, Camarón, Kiko Veneno, Radio Futura, Luis Eduardo Aute... Y un longevo suma y sigue de nombres. Estuvo acompañado, y muy bien, por Agustín Jiménez, joven dotado de una serenidad, seguridad y técnica impecables. Su minera de Paco de Lucía, con el vibráfono, sonó a gloria en un marco tan divino como humano. Y, en el cante, por Juan José Amador. Era impresionante su planta de flamenco, extraordinario su eco, su lección, su sabiduría. Hizo saeta, taranta o fandango, pero sobre todo nos sedujo por soleá, acompañado frente a frente, en una mesa, por los golpes de Antonio. Así no canta cualquiera.

Antonio no dejó nada por golpear. Todo sonaba a flamenco.


Todo un Doctor en “Estudios avanzados de flamenco” que sigue teniendo mucho que decir y que golpear. El título académico se le otorgó en el marco del programa de la Universidad de Sevilla. Decir Doctor en flamenco, como en el programa de mano, es una reducción coloquial. No obstante que no quepa la menor duda de que como artista y ser humano también lo es.


Actualmente es profesor en el conservatorio de Sevilla y probablemente, pueden ser muchos los que podrían contar numerosas historias sobre el propio Antonio, pero ninguna va a ser tan significativa y emotiva a la par, como la que él mismo nos relata cuando ejecuta la batería.

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente






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