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CRONICAS DE LA RESISTENCIA: Porcupine Tree: Closure+Continuation Live 2022

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 El adolescente Steven Wilson de los comienzos allá por mediados los 80´s fue muy probablemente un inquieto hijo del punk alternativo que combinaba una extraña mezcla del art pop, el ambient y la electrónica grabando maquetas en cintas de cassette como hicimos muchos al comienzo de tocar música. No voy a contar la ya conocida biografía de este británico, aunque alguien cercano a mi lo conoció personalmente en sus comienzos de juventud encerrado horas y horas en un sótano al más puro estilo nerd o emo gamer investigando-mezclando con todo lo que caía en sus manos con bebida isotónica y escasa iluminación. Seguramente un “outsider” solitario rarito en toda regla.  Hijo de los tiempos visionarios que se avecinaban con una mente avispada que intuía o adelantaba acontecimientos. También es cierto que gracias a él algunas grabaciones polvorientas de los clásicos del género se han visto revitalizadas y expandidas. Caramelo irresistible para coleccionistas y amantes del género que lo ...

Bateristas en la sombra IX: Antonio Moreno El Tacita

 En un lugar que hace un tiempo estaba destinado a ''auspiciar'' al culto, al silencio, al recogimiento, sentó cátedra de percusionista Antonio Moreno El Tacita, quien en el año 1978 ya había forjando una carrera artística de primer orden. 



Su propuesta era llamativa, entregada, radical y honda desde el primer asomo. Era capaz de hacer ritmo con unas varas blandidas al aire y unas bolsas llenas de piedras en las caderas. Su espíritu creativo no conocía límites en las siempre sobresalientes alas de la libertad. Antonio Moreno era percusión en su todo su contexto expresada con botellas, vasos, mesas, suelos, tambores, marimbas, baterías... Y por supuesto el cuerpo, estilizado siendo puro nervio como el de los bailaores potentes, un territorio sonoro de inmensas posibilidades. El cuerpo como objeto de deseo y percusión, con detalles que recuerdan a Israel Galván en un intento de baile y una entrega absoluta a la ejecución, incluso de forma facial. 

Éste Dr. Flamenco fue el pulso de fenómenos sonoros como; Tartessos, Nuevos Tiempos, Alameda, Camarón, Kiko Veneno, Radio Futura, Luis Eduardo Aute... Y un longevo suma y sigue de nombres. Estuvo acompañado, y muy bien, por Agustín Jiménez, joven dotado de una serenidad, seguridad y técnica impecables. Su minera de Paco de Lucía, con el vibráfono, sonó a gloria en un marco tan divino como humano. Y, en el cante, por Juan José Amador. Era impresionante su planta de flamenco, extraordinario su eco, su lección, su sabiduría. Hizo saeta, taranta o fandango, pero sobre todo nos sedujo por soleá, acompañado frente a frente, en una mesa, por los golpes de Antonio. Así no canta cualquiera.

Antonio no dejó nada por golpear. Todo sonaba a flamenco.


Todo un Doctor en “Estudios avanzados de flamenco” que sigue teniendo mucho que decir y que golpear. El título académico se le otorgó en el marco del programa de la Universidad de Sevilla. Decir Doctor en flamenco, como en el programa de mano, es una reducción coloquial. No obstante que no quepa la menor duda de que como artista y ser humano también lo es.


Actualmente es profesor en el conservatorio de Sevilla y probablemente, pueden ser muchos los que podrían contar numerosas historias sobre el propio Antonio, pero ninguna va a ser tan significativa y emotiva a la par, como la que él mismo nos relata cuando ejecuta la batería.

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente






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