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LA ESCENA DE CANTERBURY 11: National Health 2 - Bruford

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 Cuando en 1979 se le preguntó a Pip Pype si National Health era la última banda de Canterbury nos dijo que ellos no eran una banda de Canterbury y que solamente las raíces estaban allí. Evidentemente la pregunta iba hacia el estilo y no la procedencia cosa que no debió entender o no quiso. Ellos no encasillaban su música como escena de Canterbury, es más, solo Caravan entendían esta denominación, el resto de bandas asociadas al estilo nunca etiquetaron su música. Esto siempre ha sido confuso y delirante: éramos más “Canterbury” los críticos y comentaristas de música que ellos mismos. A la mayoría no les gustaban las clasificaciones. Incluso observé cierto desdén a esa catalogación. Los “movimientos” denominaciones y términos siempre las inventa la prensa musical. Al final lo gracioso es que de tanto hablar de prog, los mismos músicos y bandas terminan por aceptar el término por “complacer” al “periodista”. Los que llevamos muchos años, toda la vida diría en esto, comprenderán lo q...

Bateristas en la sombra IV - Klaus Schulze

 Nadie ha valorado la faceta de  Klaus Schulze como percusionista salvo aquellos amantes de la filosofía de la vieja escuela de Berlín quienes son conocedores del despliegue rítmico que el berlinés aplicó en la primera obra discográfica de Tangerine Dream y Ash Ra Tempel. Pero realmente ¿quien recuerda su coctel de obstinatos con demoledores golpes simples y dobles, o su feel en compases de 7/8?



 Schulze como baterista poseía agresividad y por otro lado una innata sutileza influenciada a la esencia jazzy new yorkina, la que inclusive llegó a exportar inteligentemente en sus tareas como bajista en Les Barons. Schulze carecía de complejos expresivos a pesar de poseer conocimientos de lenguaje percusivo y musical en definitiva y de ello álbumes como; Electronic Meditation de Tangerine Dream ilustran su precisión en la aplicación de figuras de corcheas y semicorcheas junto las pronunciadas subdivisiones de 16 que patento en Ash Ra Temple. 


No cabe duda de que los lectores de Rockliquas ligados a la longeva disciplina de la escucha musical en lo que los sonidos de culto se refiere conocen perfectamente la vida y obra de Schulze, y que otros muchos vanaglorian al de Berlín por emprender su carrera como músico profesional, formando parte de grupos pertenecientes a la escena alternativa berlinesa de finales de los años sesenta y principios de los setenta: Psy Free (1967-1968), Tangerine Dream (1969-1970), Ash Ra Tempel y The Cosmic Jokers,(sólo grabaciones no serias, sin permiso de los artistas como Harold Grosskopf, Manuel Göttsching, etc, producto de sesiones llenas de LSD con Rolf-Ulrich Kaiser como productor), además de colaborar esporádicamente con bandas como Amon Duul. 



A Klaus le llovieron críticas por acreditarse como pionero de la electrónica después de que su gestor se diera a la fuga con gran parte de los ingresos de sus honorarios. Músicos como Steve Roach, Kitaro, Neuronium, Adelbert Von Deyen, Baffo Banfi, Manuel Göttsching, Bernd Kistenmacher, Robert Schroeder... Son unos pocos de los que han confirmado su influencia como sintetísta, pero ¿y como baterista, quién ha reconocido a Schulze durante más de medio siglo? Absolutamente nadie se ha detenido a deleitarse, valorar, estudiar o reconocer la labor de uno de los pioneros del Groove de vanguardia en Europa. Tampoco ha sido un número considerable de amantes del Kosmitche y de depredadores de la difusión quienes han lamentado su muerte. 

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente)


 



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