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Rick Wakeman & The English Rock Ensemble – Return To The Red Planet (2026 / Madfish)

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 Fue una fatalidad que " The Red Planet " apareciera en el fatídico 2020. Un año nada propicio para iniciar proyectos. Y un álbum que como era de esperar, pasó bastante inadvertido. Aún a pesar de contener logros evidentes. Una vuelta al prog por todo lo alto, que ya comenzara con aquel excelente "Out There" (2004), también de temática conceptual sci-fi. De aquel "The Red Planet" permanecen en The English Rock Ensemble el bajista extraordinario,  Lee Pomeroy (Anderson/Rabin/Wakeman).  Y el guitarrista Dave Colquhoun. Ahora con Adam Falkner en la batería y la vocalista (importante detalle éste), Mollie Marriott. Toda la música es obra del jefe, que está espléndido a lo largo del disco, sin perder forma a pesar de su edad. "The Jezero Crater" (6'56) inicia pompa típica wakemaníaca, en un tema dividido en cuatro partes. El factor grupo, como en el álbum anterior, está muy definido. Rick es el líder,  pero deja hacer a una banda sólida y de bombá...

Lars Fredrik Frøislie – Fire Fortellinger (2023/ Karisma)

 Raza invencible la de los músicos. Que en tiempos generadores de miedos y paranoias, de confinamientos y represiones ilegales y absurdas, (hoy ya reconocidas), no solo no se vinieron abajo, sino que les vino estupendamente para crear en total libertad de movimientos y tiempo, liberados de las responsabilidades a que obliga la vida cotidiana. Hasta yo saqué dos discos en el 2020, cosa que no pienso repetir.



El primer álbum del teclista noruego Lard Fredrik Frøislie, "Fire Fortellinger", pudiera muy bien haber sido material para su grupo, Wobbler. Pero ha acabado siendo su debut, al ser compuesto y creado por él mismo en tan odiosos días. Álbum de scandi-prog con denominación de origen,  "old is cool" hasta la médula.  De los que no abundan. Lars se encarga de batería y arsenal analógico  de destrucción masiva : Hammond+Leslie, Mellotron M400, MiniMoog, Chamberlin, Hohner Clavinet, Yamaha CP70, vintage ARPs, Solina String Ensemble, Rhodes, Wurlitzer.....Un museo anti-plug ins. Nada de "sintetistas de salón" , aquí. Le acompaña el salvaje Rickenbaker del bajista Nikolai  Haengsle. No hace falta más. 

Suficientes mimbres para atrapar el escurridizo pokemon de lo genuinamente auténtico. El verdadero espíritu del prog 70s, ya en la sobrada "Rytter av dommedag" (16'56). La voz de Lars es de ésas calmadas, de viejo mago druida ermitaño en un bosque lleno de hadas cabreadas y ninfómanas. La verdadera acepción "gothic rock" debió de ser aplicada a ésta música,  mucho más acorde con lo que representa. Bo Hansson, Rick Wakeman, Pär Lindh, Trace, Wigwam, Camel, Greenslade......muchos recuerdos  cada nota. Eso de oír un Hammond en trotada libre estilo "Fragile", correteando por el verde prado seguido de un Rickenbaker alegre y retozón, nos pone a los progheads más berracos que una porno de Scarlet y Charleze juntas. Aquí hay energía y empuje dramático hercúleo, nada de blandenguerias melancólicas de emo proggers advenedizos y despistados. Para eso trata el tema sobre el Ragnarok, cosa seria para un noruego vikingazo. Eran días apocalípticos,  sí...... O querían que lo fueran.

Lo barroco (curioso que significara "grotesco"!) resplandece en "Et sted under himmelhvelvet" (6'53) de tratamiento medieval, y es que va del Renacimiento en la Arcadia o Florencia. Eso siempre inspira. Clave y Mellotron proponen y una explosión mooger dispone. Espléndida catarata de sensaciones downer, con la apropiada balanza de un Rickenbaker al estilo Lemmy. Que ya es balancear. Sueño húmedo de cualquier aficionado al único legado prog posible. Nada de "retros" ni palabrejas ideadas desde pijísimos altares de lujosas oficinas de marketing. Maravilla barroca con juglaresca voz y ambiental encantamiento. Como si Gryphon o Amazing Blondel llevaran de teclista a un joven Wakeman. Una preciosidad.

Imposible la empalmada mental al escuchar las primeras notas de "Jærtegn" (6'27), en avalancha de arrasadora tecladina majestuosa que haría palidecer de envidia a Woolly Wolstenholme . Coral vikinga y ariete rítmico imparable. Lo medieval  vuelve con el clavinet afinado en dependencias de palacio y bien pertrechado  por la fiel Guardia Moog. Espadas en alto para otra delicia. Termina el festín analógico-del-de-verdad con "Naturens Katedral" (16'36). Avasallante y acorazada armada teclística con tragedia melódica como estandarte en primer plano. Terminan como empezaron. Con toda la grandeza del que no engaña. 



Resalto lo valeroso de sacar un disco artesanal como éste, (en los estudios de Frøislie) en el 2023. Donde ni siquiera los autodenominados supuestos "progresivos", ni saben, ni lo intentan. Esto no admite postureos , hay que nacer con el adn prog en las venas.

Oscar a la mayor autenticidad.

J.J. IGLESIAS




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Comentarios

  1. Saludos desde Ecuador. Gran reseña con sentido fino del humor.

    Por cierto...el link para recibir artículos al correo no funciona.

    Un abrazo
    Un hammond abrazo

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    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario, comprobamos lo del link

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    2. El link de suscripción es el siguiente: https://follow.it/rock-liquias?pub

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