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LA ESCENA DE CANTERBURY 13: Gong y el cachondeo patafísico.

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 Si existe un personaje particular e inclasificable de la Escena de Canterbury y del rock en particular ese es sin duda el australiano Daevid Allen nacido en 1938 y fallecido en 2015. Hay que decir de este hombre que jamás fue un engreído ni una altiva estrella del rock. Más bien todo lo contrario. Su carácter afable y bromista lo hacía asequible y próximo a todo tipo de personas que se acercaban a él. Siempre de buen humor y buen conversador. Inteligente y buen lector. Eso dice mucho de un músico en sentido positivo y no es fácil encontrarlos. El tipo caía bien o al menos esa es la información que tengo de él. Imagino que habrá opiniones diferentes pero con solo verlo parece un tipo cachondo y agradable. El mundo de la música en general está lleno de seres extraños y peculiares y este fue uno de sus más avanzados y particulares congéneres. Que un tipo se desplace desde Melbourne a Kent siguiendo la estela de los poetas beat tipo Ginsberg, Kerouac y Burroughs, ya daría para una nov...

MojoThunder – Hymns from the Electric Church (2021/Mojothunder)

 Me habían vendido a los de Kentucky, Mojothunder, como una suerte de Gerorgia Satellites con riffs clásicos de AC/DC. Algo hubo..... poco. Pero de ser así, no me hubieran gustado tanto como lo que vi en directo.



Sencillamente una onda expansiva de soul, rock'n'roll, blues y hard del sur. Que en muchos momentos conecta con el legendario Terry Reid. Merced a su frontman superlativo, Sean Sullivan (voz, guitarra, teclados). Perfectamente arropado por Bryson Willoughby (guitarra solista), Andrew Brockman (bajista showman) y Zac  Shoopman (batería). Un primer EP en 2019, "Loose Lips", ya avisó de la tormenta que estaba por venir.

"Hymns from the Electric Church" descarga con toda plenitud de amalgamas dentro de los cánones southern más ortodoxos (y no tan abundantes hoy día!). "Jack's Axe" es una bomba que estalla con metralla del "Let There be Rock", Black Crowes, Blackberry Smoke y Black Stone Cherry......Cuadrícula hard southern de manual avanzado y puesto al día. También herederos de Foghat, Point Blank o Creed, porque la melodía es importante. Y "Blackbird" es el guante retador que los conecta con los 80 y gente olvidada como Cry of Love o Company of Wolves. Steve Conte produciría esto de mil amores!

La intro de "Rising Sun" es como desempolvar los viejos vinilos de Blackfoot, con su influencia Free/Bad Company, y ésa chulería macarril tan escasa en éstos tiempos de post-todo-mierdoso. La voz de Sullivan es un portento. Como un joven Paul Rodgers, Jess Roden o Terry Reid. Da gusto oír sus técnicas inflexiones llenas de sentimiento. El juego de guitarras aquí es casi de liga Gorham-Robertson. "Soul" lo dice todo en su título. Elemento básico y destacado en sus esquemas, que manejan como experimentados session-man de Motown 50s. La base rítmica más coros femeninos enganchan directamente con una de sus grandes influencias: Humble Pie. Las guitarras explotan en ecos pantanosos de ralea Skynyrd. Profundo, emocionante y peligroso sur en el ambiente. El boogie de "Fill me Up" casi apunta al oxidado y orgulloso West Coast de The Jayhawks.

Mientras que "Babylon" vuelve al viejo y fantasmagórico sur en busca de bronca de fin de semana, "pacificador" en mano. Puro rock sureño del que se oía por las grasientas carreteras comarcales de Alabama en 1972.

"Untitled #69" es otro derechazo soul de guarro funk con la mala ostia de James Gang, Jo Jo Gunne o The Rockets. La cabalgada instrumental es propia de un salvaje Mustang, ponga un caballo o un coche en su lugar preferencial. Los mejores y primeros Black Crowes son invocados en "Bulleit" con la misma gracia y salero que lo hacían los Robinson Bros.

El órgano invitado de TJ Lyle rellena con sabor y estilo formidable. Y las dual guitars cantan fogosas y lascivas, en lujuria eléctrica que no acepta un "no" como proposición indecente. Exceden expectativas.

Por último "A New Dawn" trae recuerdos y nostalgias de innumerables juergas a ritmo de The Marshall Tucker Band o Atlanta Rhythm Section. Porque el romanticismo y la desesperación forman parte imprescindible para comprender éste tipo de discos,  a priori tan sólo...... "efusivos".



Donde la pena y el amor van entrelazados en un indisoluble anillo de vida. Y hay que vivirla, qué demonios.

Mojothunder ponen todas las facilidades para que así sea. Con matrícula de honor......sureño.

J.J. IGLESIAS


 
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