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OLIVER WAKEMAN (Parte 1 de 2): Clive Nolan & Oliver Wakeman – The Hound Of The Baskervilles (2002 / Verglas)

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 No cabe duda de que la actual formación de Yes está gafada.  Tras varios intentos reguleros (o alejados del prog, más exactamente), llegan con "Aurora" y editan el mejor disco en tiempos......Que sin embargo, no va a ser el disco Yes del año, por culpa de "From a Page". El doble ahora expandido, con sobrantes de aquel "Fly from Here", tan injustamente tratado. Más en concreto, hacia su auténtico cantante Benoit David, y el hijo de Rick, Oliver Wakeman. Se diría que, sabedores de que "le deben un finiquito justo" y una satisfacción,  le hayan cedido derechos a Wakeman JR. Con producción a su cargo, ha sido editado paralelamente por Mercury/Universal (un hecho algo inverosímil), cuando los actuales Yes están en Sony/Inside Out.  Que las sobras de aquella efímera formación le den cien vueltas al actual (y mejor) disco de Yes en eones, ya dice mucho de todo el embrollo. La alineación actual es un error anti-natura que se empeñan en conservar.  Ni Ge...

DANIEL BIRO - 120 One Twenty (2017/ Sargasso)

 No podía escapar de nuestro radar berlinés, el sudafricano Daniel Biro. Nacido en Johannesburg pero ciudadano del mundo en su más amplia expresión. Se formó en los Conservatorios de Mónaco y París. Hoy vive en Londres. Miembro de pop rock bands en los 80 y 90, entre ellas con Dennis Greaves & the Truth. También con los jazz-prog-psych, Mysteres of the Revolution. Ha hecho soundtracks y música para documentales, Danza contemporánea,  Teatro, TV y posee su propio sello de música experimental,  Sargasso Records. 




Su primer álbum instrumental,  totalmente de teclados, apareció a finales de 2017, "120 One Twenty". Daniel colecciona vintage synths e incorpora a su estilo influencias jazz, debido a su amor por el piano eléctrico Fender Rhodes.

Abriendo con "Door" con mucha lógica,  enseguida se aprecia en su electronic prog una faceta melódica muy acusada. Algo así como una simbiosis entre Michael Höenig y Patrick Moraz. Gran captador de descriptiva onírica, crea mundos fantásticos de una extraña plasticidad sonora muy asimilable. Cada pincelada es un detalle para nada puesto al azar. Se nota que lleva un estudio de composición meticuloso, que funciona con natural eficacia. 

Los temas-partes se van sucediendo, "Ancient", "Nimbus", "Itinerarium", "Embark"......La maquinaria secuencial, bien engrasada, forma un todo con el contexto ambiental, integrada perfectamente en unos desarrollos imaginativos y de bella factura, muy sinfónica por momentos. Casi recordando al Alan Parsons Project en tiempos de "Pyramid" o "Eve". Ciertamente el Rhodes forma parte sustancial del estilo de Daniel Biro. Le da ésa guía,  un carril estilístico que lo diferencia del resto. Por el minuto 19' - 20',consigue alguno de los más brillantes pasajes de la actual Berlín School. Y eso se va incrementando con un vasto tejido melódico que la rítmica del secuenciador va implantando y dirigiendo. A la vez que vuelve a escucharse subliminal jazz rock, en el transcurso de la suite. Nivel A. Esto es muy bueno, mis queridos cibercamaradas! Como un primer Weather Report fusionado a la Berlín School!  

El sinuoso solo de sinte por el minuto 30' podría ser un saxo en un contexto ambient jazz de marca Zawinul-Shorter. Siguen sucediéndose tracks-parts....."Levitator", "Barren", "Immortal", "Returning" y "Outside". Ahora con burbujeantes guiños al "Aqua" de Edgar Froese. Pero el relajante Fender Rhodes nos advierte que estamos ante música de Daniel Biro. Con un leve delay, consigue situaciones de melancolía y nostalgia en muy pocas notas. Peter Bardens me viene a la memoria, cuando Camel se infectó de "locura lunar". También a Dave Greenslade. Pero llevado a fantásticos parajes space esculpidos con imaginación ilimitada. Escuchar la delicadeza kosmische hacia el minuto 45" es asistir a algo inusual en éstos territorios. Puro escapismo reinventado de manera magistral.


 

Minuto 50" de partido y algo de la escuela francesa también se nos cuela por aquí,  Jarre + Rhodes piano que ofrece una nueva dimensión al asunto. Porque Daniel Biro se ha propuesto con ésta obra renovar, sin perder nada de la clásica esencia. No sólo lo consigue, es que se ha puesto el listón muy alto. En los últimos momentos de ésta suite de 65 minutos, asistimos tras una explosión de color orquestal, a un limbo cósmico digno de "Alpha Centaury" ,"Atem" o "Zeit".

Uno de los sintetistas más originales y frescos de los últimos años. Joya.

J.J. IGLESIAS


 

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