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OLIVER WAKEMAN (Parte 1 de 2): Clive Nolan & Oliver Wakeman – The Hound Of The Baskervilles (2002 / Verglas)

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 No cabe duda de que la actual formación de Yes está gafada.  Tras varios intentos reguleros (o alejados del prog, más exactamente), llegan con "Aurora" y editan el mejor disco en tiempos......Que sin embargo, no va a ser el disco Yes del año, por culpa de "From a Page". El doble ahora expandido, con sobrantes de aquel "Fly from Here", tan injustamente tratado. Más en concreto, hacia su auténtico cantante Benoit David, y el hijo de Rick, Oliver Wakeman. Se diría que, sabedores de que "le deben un finiquito justo" y una satisfacción,  le hayan cedido derechos a Wakeman JR. Con producción a su cargo, ha sido editado paralelamente por Mercury/Universal (un hecho algo inverosímil), cuando los actuales Yes están en Sony/Inside Out.  Que las sobras de aquella efímera formación le den cien vueltas al actual (y mejor) disco de Yes en eones, ya dice mucho de todo el embrollo. La alineación actual es un error anti-natura que se empeñan en conservar.  Ni Ge...

HAPPY THE MAN - Death´s Crown (1974-1999)

Hemos entrado de nuevo en los años 20 un siglo después. A Aquella época de entre guerras que EEUU nos quiso vender como felices, terminó con el crack del 29, la ley seca, crimen organizado y filas de miseria. Poco después llegarían las guerras. Primero la nuestra como ensayo del horror. En realidad en aquella década loca, no fueron tiempos nada agradables salvo para los millonarios que disfrutaron de la llamada “Belle Epoque”. 


Un siglo después, pretenden vendernos la misma película en un ejercicio de estupidez digital sin parangón. Al menos en 1920 la música fue estupenda, el cine era arte, la literatura innovadora y la arquitectura espectacular. La culminación modernista que dio lugar al “Art Nouveau”. El nuevo 2020 y los años que le sigan son impredecibles, pero de seguro no será nada bueno debido a la degradación social y política a la que hemos llegado por listos y espabilaos. No me da ninguna pena. Los nuevos 20 serán de todo menos felices. 

Y hablando de hombres felices que ya no existían como grupo en 1999, la Cuneiform Records tuvo la gentileza de editar un trabajo inédito de ellos que data de finales de 1974 y que fue grabado en su propio local de ensayo. Lo sorprendente es que la “Corona de la Muerte” es una composición de 38 mtos que se pensó interpretar con narrador, coreografía y actores en una especie de musical prog multimedia en una época donde las temibles y aberrantes “óperas rock” estaban de moda. Todo se quedó en solo música afortunadamente. Otras piezas que acompañan el programa son “La suite de los sueños de Nueva York” de 8.45 m y “Merlín de lugares altos” grabada ya en 1976 de 7.10 m. Bueno se trata de un buen complemento para los “Beginnings” de la semana pasada. 


Todas las composiciones tienen el nombre de Frank Wyatt. El cerebro “sinfónico” del grupo ya que las formas de Kit Watkins o Stan Whitaker probablemente tiran más hacia la fusión jazz-rock. Los créditos aseguran que esta grabación se hizo de forma un tanto casera, como una demo, aunque no suena mal todo sea dicho de paso. El caso es que este ambicioso proyecto no llegó a ver la luz en condiciones óptimas o profesionales, pero menos es nada. En esos tiempos el cantante era Dan Owen, que quiero pensar que es el mismo tipo que colaboró con Anthony Phillips en el álbum “Sides” y también estaba por esa época el peculiar estilo del batería Mike Beck. “Death´s Crown” se subdivide en 11 partes en un estilo original más “sinfónico” que los discos oficiales de 1977-78 donde la banda ya había definido su estilo de fusión prog. Su comienzo en las dos primeras tracks es siniestro, dramático y algo teatrero. El sonido discreto influye en el potencial que podría haber tenido en el caso de una grabación profesional, pero es lo que hay. El tercer corte nos presenta la fantástica guitarra solista de Whitaker y las rapidísimas escalas de Watkins. El sonido tintineante y fantasioso crea una atmósfera entre épica y recogida a la vez. Pena da que no hubiese sido una grabación brillante insisto. Toda la pieza es un viaje ensoñador para prestarle atención porque es música de detalles y recovecos con mucha percusión afinada y bonitos detalles melódicos. La suite de Nueva York se encuentra aquí en otra versión anterior a la aparecida en su primer disco oficial pero ya prefigura la línea fusión que desarrollarían posteriormente. En cuanto a “Merlin of the high places” se trata de un amable paseo inicial llevado por una melodiosa flauta y unos atractivos pasajes cambiantes entre guitarra, moog y piano eléctrico con una atmósfera que puede recordarnos al mejor Genesis época Selling England infectado de jazz-rock en una curiosa alquimia. 


Este trabajo de los primeros Happy The Man es sumamente refinado y para degustarlo sin prisas. El sonido algo opaco no ayuda a un pleno disfrute sonoro pero la música aquí contenida es de una calidad superior.
Alberto Torró






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