El hecho de que los años 70´s fuesen la edad dorada para el estilo sinfónico dependió en parte del momento y la oportunidad. Por tal motivo la gloria y la fama de la mayoría de las bandas legendarias que todos conocemos no fue igual para todos. La justicia nunca es igual para todos. Como buen racionalista yo no creo mucho en la suerte ni tampoco en el destino. Todo depende de la causa efecto, lo casual y de tomar decisiones acertadas o estar presente en el momento oportuno y lo demás depende de posibilidades matemáticas y hasta de física cuántica, que efectivamente suena a broma. El que fulano tuvo más suerte que mengano entra dentro del mundo de los magufos del cuarto milenio y de la alineación planetaria y posición del culo en el momento de sentarte en la taza de wc por la mañana. Esperar sentado a que alguna aparición mariana te bendiga o dicho de otra manera que el empresario discográfico mecenas o manager se fije en ti por el alma de la abuela no va a depender de la suerte de...
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WYTCH HAZEL - II:Sojourn (2018 / Bad Omen)
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En una reciente entrevista con Jacob Holm-Lupo (White Willow y más allá. ..), mencionaba y recomendaba a ésta banda de Lancaster, UK , que ya van por su segundo disco. Y como éste músico tiene un amplio criterio musical, merece todos mis respetos. Así que me dispuse a investigar al respecto.
Formados en 2011, Wytch Hazel se estrenan rápidamente con un single autofinanciado, "Surrender", a la vieja usanza. En 2016 llega el magnífico "Prelude", un muy buen comienzo, y en 2018, "II-Sojourn". Imagino que por ésa medía, éste año toca nuevo material. Son un cuarteto formado por el frontman Colín Hendra (voz, guitarra), Alex Haslam (guitarra), Matt Catley (bajo) y Jack Spencer (batería). Entre los cuatro se marcan un brebaje musical muy bien situado entre los Thin Lizzy de finales 70, y lo que comenzaba por ésas mismas fechas, la NWOBHM en su facción más melódica y proggy.
Así se presenta "The Devil Is Here", que con Lynott sería destacado repertorio lizzyano instantáneo. Me dirán que para eso ya están Black Star Riders y tienen razón. Pero resulta que a éstos Wytch Hazel me los creo más. Son jóvenes, lo hacen desde la admiración y el anonimato, tienen un estilo mucho más original, y no les ampara ningún sello opulento, precisamente.
En "Save My Life" aúnan a la referida influencia un cierto aire rural que me recuerda a los clásicos Wishbone Ash con sus crucigramas guitarreros. Finos y bien centrados. Todavía profundizan más en armonías hard - folk para "Still We Fight". Entre el lado más hard de Horslips y cualquier oscuridad británica de comienzos 80......Iron Maiden? Sí, en esos días todavía lo eran! Los finos punteos son pura cruceta de la abuela Gorham / Robertson, porque la sombra Lizzy es alargada. Precioso tema, por cierto. Y que "Wait on the Wind" parece su continuador lógico nadie lo duda. Respira ése aire ocultista - rural tan british 70s que inspiró desde a Black Sabbath a Home, Stray, Wishbone Ash, Dark, Black Widow o T2. Muy probable que se hayan empapado de alguna vetusta colección vinilica de padres o hermanos mayores. Bien aprovechada. "See my Demons" no me cuesta esfuerzo escucharla en voz de Dio, porque ahora es el primer Rainbow el invocado, y eso nos lleva a completar todo lo descrito. Hasta la combinación acusticas-sólo eléctrico es del todo acertada. Realmente, éste es el modo en que se hacían antes las cosas. Con corazón y alma. Y éstos tipos consiguen emocionarme.
Para la segunda parte, "Borrow Hill" crea atmósferas bucolicas forestales dignas de "Songs from the Wood" o "Heavy Horses".....como unos nuevos Ashbury. Aquí hay órgano de fondo, lo que es un acercamiento folk prog que se veía venir desde el comienzo. Otra maravilla donde el sentimiento se come todo lo demás. Me alegro. Ahora ya no se cortan un pelo, y en la intro de "Chorale" insertan un órgano catedralicio digno de Pär Lindh. Acto seguido explotan como unos adolescentes Stratton / Murray y una sección rítmica intachable. Breve instrumental que nos lleva a "Slaves To Righteousness" con convicción en un estilo más que conformado y definido : la melodía como arma imprescindible en su potencia hard-folk-rock.
"Victory" nos vuelve a situar sobre "Chinatown" o "Black Rose" (las "jigas eléctricas" son constantes), y esto se me antoja absolutamente glorioso y al margen del actual mundo mainstream conocido. Terminamos el álbum (duración clásica de 45 mts), con la acústica "Angel Take Me" en una onda Purple-Coverdale era y "Soldier of Fortune", concretamente. Bella voz de Colín Hendra arropada por sutiles teclados de fondo y mucha emoción expresada. Cuando te digan que "ya no se hace música como la de antes", pasales a Wytch Hazel por el morro.
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