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VANILLA FUDGE - Renaissance (1968, ATCO Records)

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 Mark Stein And The Pigeons, o lo que es lo mismo, Mark Stein, Tim Bogert, Vince Martell y Joey Brennan, poseían un elepé psicotrópico conocido como While The Whole World Was Eating Vanilla Fudge. Cuando toman las dos últimas palabras del título para nombrar a su futuro proyecto, otro cuarteto en el que mueven ficha contratando al explosivo baterista Carmine Appice en sustitución de Brennan, el caldero de ideas se transforma en un guiso psicodélico de enjundia.  Tras revisar éxitos de aquella década sesentera en decenas de institutos, pubes y variopintos bares, estos instrumentistas con más recursos que una navaja suiza toman canciones de The Supremes, Sonny Bono o The Beatles, entre otros, para extenderlas y reinventarlas en el apabullante álbum homónimo que les haría debutar en oficialidad. Cuando abandonan 1967 y se visten de 68, el productor Shadow Morton les mete en The Beat Goes On, un vinilo tan delirante como desafortunado. Pero esto no hunde el talento ahora herido de Vanilla

WYTCH HAZEL - II:Sojourn (2018 / Bad Omen)

En una reciente entrevista con Jacob Holm-Lupo (White Willow y más allá. ..), mencionaba y recomendaba a ésta banda de Lancaster, UK , que ya van por su segundo disco. Y como éste músico tiene un amplio criterio musical, merece todos mis respetos. Así que me dispuse a investigar al respecto. 



Formados en 2011, Wytch Hazel se estrenan rápidamente con un single autofinanciado, "Surrender", a la vieja usanza. En 2016 llega el magnífico  "Prelude",  un muy buen comienzo, y en 2018, "II-Sojourn". Imagino que por ésa medía,  éste año toca nuevo material. Son un cuarteto formado por el frontman Colín Hendra  (voz, guitarra), Alex Haslam (guitarra), Matt Catley (bajo) y Jack Spencer (batería). Entre los cuatro se marcan un brebaje musical muy bien situado entre los Thin Lizzy de finales 70, y lo que comenzaba por ésas mismas fechas, la NWOBHM en su facción más melódica y proggy.

Así se presenta "The Devil Is Here", que con Lynott sería destacado repertorio lizzyano instantáneo. Me dirán que para eso ya están Black Star Riders y tienen razón. Pero resulta que a éstos Wytch Hazel me los creo más.  Son jóvenes,  lo hacen desde la admiración y el anonimato, tienen un estilo mucho más original, y no les ampara ningún sello opulento,  precisamente. 



En "Save My Life" aúnan a la referida influencia un cierto aire rural que me recuerda a los clásicos Wishbone Ash con sus crucigramas guitarreros. Finos y bien centrados. Todavía profundizan más en armonías hard - folk para "Still We Fight". Entre el lado más hard de Horslips y cualquier oscuridad británica de comienzos 80......Iron Maiden? Sí,  en esos días todavía lo eran! Los finos punteos son pura cruceta de la abuela Gorham / Robertson, porque la sombra Lizzy es alargada. Precioso tema, por cierto. 

Y que "Wait on the Wind" parece su continuador lógico nadie lo duda. Respira ése aire ocultista - rural tan british 70s que inspiró desde a Black Sabbath a Home,  Stray,  Wishbone Ash,  Dark,  Black Widow o T2.  Muy probable que se hayan empapado de alguna vetusta colección vinilica de padres o hermanos mayores. Bien aprovechada. "See my Demons" no me cuesta esfuerzo escucharla en voz de Dio, porque ahora es el primer Rainbow el invocado, y eso nos lleva a completar todo lo descrito. Hasta la combinación acusticas-sólo eléctrico es del todo acertada. Realmente, éste es el modo en que se hacían antes las cosas. Con corazón y alma. Y éstos tipos consiguen emocionarme.

Para la segunda parte, "Borrow Hill" crea atmósferas bucolicas forestales dignas de "Songs from the Wood" o "Heavy Horses".....como unos nuevos Ashbury. Aquí hay órgano de fondo, lo que es un acercamiento folk prog que se veía venir desde el comienzo. Otra maravilla donde el sentimiento se come todo lo demás. Me alegro. Ahora ya no se cortan un pelo, y en la intro de "Chorale" insertan un órgano catedralicio digno de Pär Lindh. Acto seguido explotan como unos adolescentes Stratton / Murray y una sección rítmica intachable. Breve instrumental que nos lleva a "Slaves To Righteousness" con convicción en un estilo más que conformado y definido : la melodía como arma imprescindible en su potencia hard-folk-rock.



"Victory" nos vuelve a situar sobre "Chinatown" o "Black Rose" (las "jigas eléctricas" son constantes), y esto se me antoja absolutamente glorioso y al margen del actual mundo mainstream conocido. Terminamos el álbum  (duración clásica de 45 mts), con la acústica "Angel Take Me" en una onda Purple-Coverdale era y "Soldier of Fortune", concretamente. Bella voz de Colín Hendra arropada por sutiles teclados de fondo y mucha emoción expresada. Cuando te digan que "ya no se hace música como la de antes", pasales a Wytch Hazel por el morro.
Sublimes.
J.J. IGLESIAS


Temas
1.  The Devil Is Here
2.  Save My Life
3.  Still We Fight
4.  Wait On The Wind
5.  See My Demons
6.  Barrow Hill
7.  Chorale
8.  Slaves To Righteousness
9.  Victory
10. Angel Take Me






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