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Amedeo Tommasi & Stefano Torossi – Tecnologia Elettronica (1986 / Costanza)

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 Nos vamos a Roma, al Studio 81. Con una serie de grabaciones, tres en total, efectuadas en 1986 con el nombre de "Música per Commenti Sonori". Ambos músicos,  Tomassi & Torossi, venían del prolífico campo de músicas para televisión, films y Library Music. Eso último va a ser expuesto aquí de manera preponderante. Además,  Amedeo Tomassi viene del jazz, y a veces se nota. Acompañó en algunas sesiones durante los primeros 60, al trompetista Chet Baker. Destaco de entre los tres volúmenes este "Tecnología Elettronica" por motivos obvios, dentro de esta serie.  En general son piezas cortas, aunque no carentes de un denso marco de recursos. "Punti E Linee" (3'04) refleja un fidedigno acercamiento melódico alemán.  De magnético carril secuencial y bella facturación armónica. Los Kraftwerk de "Autobahn" andarían cerca, como La Dusseldorf o Cluster. "Digital Delay" (2'48) posee un bonito y casi naif, sabor vangelisiano.  Directo y ...

PROGRESIVO DEL SIGLO XXI - 22: El Santuario de Robert Reed

 Ya hablé en diferentes ocasiones y artículos sobre este músico británico nacido en Gales y de sus diferentes proyectos que van desde sus bandas progresivas como Cyan o Magenta hasta sus incursiones en cine y publicidad, así como sus numerosas colaboraciones con otras gentes en líneas musicales un tanto dispares.




El señor Reed es un multistrumentista y compositor inquieto. Un verdadero amante de su oficio. Prácticamente de los que ya apenas quedan en el mundo de la música. Creo recordar ya hará unos 8 años que me enzarcé en una discusión con algún fan acérrimo del señor Mike Oldfield todo por cargarme el “Return To Ommadawn” y decir simplemente que los “Sanctuary” del señor Reed eran superiores a la falta de ganas compositivas del famoso compositor de Reading. Ni que decir tiene que la cosa acabó bastante tensa y no hay nada peor que llevarle la corriente a un fan iluminado de cualquier cosa porque al final todo acaba en el insulto personal y en perder los papeles. 

Hoy ya no entro en ese barro. También mi forma de escribir es menos agresiva que antaño y esto en los tiempos que vivimos es difícil de gestionar. En cuanto ves la tv o cualquier red social se te llevan los demonios y hay que controlar la ira. El mundo actual a los que tenemos cierta edad nos pone de muy mala hostia y mi recomendación si quieres preservar la salud mental es evitar en lo posible las noticias y barbaridades que día a día se sueltan sin ningún tipo de reparo. Evitar la tv y las redes sociales nos ahorraría a muchos un montón de patologías. 

Haciendo un poco de historia sobre este músico galés el mismo reconoce que el primer disco que tuvo y escuchó con tan solo nueve años fue el Tubular Bells. Yo reconozco que la obcecación por cualquier cosa en la vida es algo enfermizo. Conforme avanzamos hay que “soltar” y no “acumular”. Pero también entiendo que ofuscarse por algo que en esencia es algo bueno y además se trata con respeto es perdonable en cualquier caso. Dicho esto, el propio Mike Oldfield se quejaba de que su música no tuviese una continuidad estilística en otros músicos. La paradoja es que ni él mismo respetó su propio legado. En esencia podríamos decir que Robert Reed es el único músico que ha cogido el relevo de ese Oldfield de los 70´s hasta el cambio que supuso “Platinum”.

El componer música instrumental y ejecutar todos los instrumentos una sola persona es la esencia del verdadero músico. Yo envidio sanamente el que es capaz de dominar y tocar varios instrumentos a la vez. Es un reto que requiere mucha disciplina y estudio, pero también es cierto que hay personas con una facilidad y don natural para hacerlo. En cualquier caso esto es siempre una fuente de respeto y admiración. 

Hasta el momento Reed ha editado cuatro volúmenes de “Sanctuary” el primero de ellos en 2014 y en el mismo formato de largas Suites continuarían el segundo de 2016, el tercero en 2018 y finalmente el cuarto en 2025. De alguna forma consiguió que personajes que formaron parte del mundo Oldfield colaboraran con él como es el caso de Tom Newman, Troy Donockley, Leslie Penning o el batería Simon Phillips. Esto evidentemente asegura la calidad del producto. La bonita voz de la cantante céltica Angharad Brinn enriquece cada trabajo y realmente nos encontramos con una continuación de lo que el propio Mike Oldfield dejó plantado con aquel maravilloso “Incantations”.

En lo que a mí respecta no hay ninguna objeción en continuar un estilo que se gestó en los cuatro primeros trabajos que abarcan la discografía oldfiana y más si se hacen con respeto y no son una copia descarada. Hay que aclarar que la música y composición es original de Robert Reed. Sí que suena a Oldfield porque ese es su cometido: honrar la música de un músico que personalmente ha significado algo sin que sea un plagio descarado. Las melodías que Reed emplea son propias, aunque te suenen terriblemente familiares. ¿Acaso los compositores clásicos no se influenciaban unos a otros? Naturalmente que sí. Los modernistas de principios del siglo XX eran perfectamente compatibles en armonía, ritmos, disonancias y melodías muy similares a veces. El estilo de la época. Más diría, que los estilos de cada época y en cada momento en la historia de la música comparten parecidos argumentos.




Puedes escuchar de forma ininterrumpida los cuatro volúmenes que parecen una deliciosa sinfonía atemporal sin fin. La lista de instrumentos empleada entre acústicas, eléctricas, teclados, vientos, percusiones es realmente generosa. Reed lo toca todo con la misma maestría que lo haría el propio Oldfield y luego tiene a los músicos de folk céltico que rubrican el trabajo. Naturalmente Mike Oldfield no haría esta música hoy. Fue adsorbido por completo a las ventas millonarias de la soporífera new age tediosa comercial y vendible que la pela es la pela. Lo de Reed es un hermoso anacronismo. Estoy de acuerdo. Hacer música de forma tan artesanal y melódica en los tiempos actuales es casi un suicidio. Pero ahí está viendo pasar el tiempo como en un mundo alternativo lejos de la asquerosa realidad. A día de hoy es un regalo invaluable. Probablemente un capricho personal sin excesivas miras de negocio y desde luego para un tipo de gente muy concreta… y muy tranquila que no hay que confundir con aburrida.

Alberto Torró


 

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