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BATERISTAS EN LA SOMBRA XXXV: Antolín Olea Barriga

 El ilustre músico vallisoletano acumula más de treinta años de experiencia como baterista. Antolín fue aducido en la fase media y la recta final de la década de los ochenta por el elenco de sucedáneos del Air Metal, lo que supuso para el castellano leonés una inyección de adrenalina cautivadora que a modo de impulso, le conduce pocos años más tarde a Madrid para formarse en la disciplina de la batería y la percusión con Pedro López, un baterista que deambulaba por la escena del Jazz de la capital durante los años setenta, hasta llegar a desembocar en otros horizontes sonoros más vanguardistas y arriesgados con los que Pedro López, llegó paulatinamente a ir esfumándose de la escena profesional. 



A lo largo de la trayectoria de Antolín como profesional, su férrea apuesta por especializarse en la defensa y la práctica de un género concreto le han convertido en un músico versátil cuyas devociones se engloban en el Jazz clásico y contemporáneo, el Rock expansivo y ¿Cómo no?. ese riesgo del que hay que mamar para derramar lágrimas de elucubración satisfactoria. Seducido por bateristas como Nicko McBrain, Dave Weckl o Horacio el Negro entre otros, a los que se suman otras ineludibles influencias clásicas del Jazz y el Rock que van desde Gene Krupa a Ian Paice o desde Cozy Powell a Stewart Copeland. Antolín ha ido curtiendo su trayectoria como profesional tanto como músico como en la parcela de la docencia. Un hecho que se ha contrastado en las múltiples bandas en las que ha participado siendo Neverness y Odradrec Trío los grupos más distinguidos de toda su singladura hasta la fecha. 



Antolín Olea siempre se ha caracterizado por una explosiva combinación de técnica, investigación y fuerza. Todo ello aplicado acertadamente en cada contexto musical en el que se ha visto involucrado, donde Antonin ha impreso un espíritu propio, un carácter único que le hace distinguirse en tiempos actuales de otros de sus contemporáneos e indudablemente del gélido perfeccionismo de los neo cracks. 

Como profesor de batería, Anrolin reúne las cualidades perfectas para contribuir a la evolución progresiva de quienes se adentran en el campo del aprendizaje del instrumento o quienes quieren perfeccionar, explorar y dar un paso más allá de sus conocimientos. Su característica paciencia y su minuciosa y precisa metodología de enseñanza, hacen de Antonin un distinguido caballero que antepone sensatez, coherencia y musicalidad en sus alumnos a otras turbias pretensiones que se mantienen en vigor en este avanzado siglo XXI.

Desde hace años, conservo con mucho cariño un plato China Sabian Prosonix de 18’’, del que el propio Antonin me hizo entrega en Madrid en el año 2006, y que todavía conserva ese sonido estridentemente ‘’guarro’’ definición coloquial entre bateristas) y roña a mansalva. Y por supuesto, que sigo disfrutando de su obra con Neverness y los no menos sensacionales Odradrec Trío. 



Antolín Olea es un gran músico, un personaje poliédrico y virtuoso que inclusive canta en tonalidades sorprendentes 8una faceta que pocos conocen de él), y a su vez, es una persona bañada en buen humor, nobleza y lealtad hacia la amistad. Un hombre que no suele fallar detrás de un kit de batería ni cuando aprieta con fuerza cada vez tiende su mano derecha en señal de amistad.
Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente








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