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Cucharada – El Limpiabotas Que Queria Ser Torero (1979/ Chapa)

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 Metro de Madrid. Catacumbas del underground, mediados 70. Hábitat de futuras bandas y músicos luego de renombre. Nada más descriptivo. Nada más apropiado.  Cucharada eran un grupo de rock teatral contracultural, (como en Zaragoza El Grifo y El Patito Feo, con la banda Micky Mouse). Cabía de todo en sus delirantes shows y puestas en escena, improvisadas en un tanto por ciento elevado. Algo que molestaba al post-franquismo, mal llamado, "transición".  Manolo Tena (sí,  el mismo), era el bajo y voz solista. Antonio Molina y Jesús Vidal los guitarras. Y José Manuel Díez, el batería. Pasó mucha gente por Cucharada, no creas.  Gracias a "Laboratorios Colectivos Chueca", más conocidos como "La Cochu", una anárquica agencia de management imposible y edición de comix alucinados, tocan por donde pueden. Y les consiguen un hueco en el "Viva el Rollo 2" de Chapa, el mejor de la serie. Eso les dará opción a sacar un single con sus dos temas y un único álbum

PACIFIC SOUND- Forget your dream (1972)

 A mitad de los años 60 la "British invasion" alcanzó las cimas de los Alpes suizos y bajó por sus laderas impregnando de su esencia a toda la escena musical juvenil. Muchas de las bandas que empezaron a brotar allí, se forjaron en las escuelas y clubs de juventud queriendo imitar a sus héroes. Sin tener raíces propias en Blues o rock'n'roll fue realmente difícil para aquellos emprendedores desarrollar originalidad. La mayoría de las bandas tocaban versiones de sus ídolos internacionales en muchos eventos que consistían sobre todo, en  sesiones dentro de locales preparados para el baile de jóvenes.

 

Así es como comenzaron su breve existencia PACIFIC SOUND. Cuatro amigos del Cantón de Neuchatel, deciden unir fuerzas y se inician como la mayoría, realizando sesiones en salas de baile versionando a los grandes surgidos en las islas británicas. Un buen amigo, que llegaría a convertirse en el manager, les recomendó que en lugar de seguir haciendo mover el esqueleto al público juvenil, se internaran en un estudio en busca de composiciones originales. Funcionó, y el cuarteto se puso a generar sus propias ideas.

Empezaron a realizar contactos con su amigo representante y se organizaron conciertos en los que demostrar su valía. Su reconocimiento como grupo irrumpió en ellos y la grabación de singles fue el siguiente paso. Después de circular un tiempo por los escenarios con estas piezas inéditas, llegó el momento de dar un salto y grabar un LP, este que suscribo. Como resultado fue un gran disco dotado de piezas interesantes, lo que los catapultó para una serie de conciertos de carácter internacional. Debían proveerse de material para estos eventos, pero no tenían capital para ello. Había que pedir un crédito al banco para hacer frente a los gastos. Este hecho supuso que tanto Yves Dubois, como el teclista Roger Page  entraran en pánico. La sola idea de la incertidumbre económica que se cernía fue suficiente para que Roger Page abandonara. Se hizo un esfuerzo por no entrar en barrena y consideraron que la incorporación de un nuevo teclista arreglaría los problemas. Pero Page (que no era el primo suizo de Jimi), era una pieza fundamental con enorme creatividad a la hora de componer, por lo que el proyecto no aguantó y se vino abajo. Ese fue el final de una bonita amistad y una formación que podía haber dado mucho de sí.

Una vez hecho el repaso de su escueta biografía, ciñéndonos al análisis de su única obra de título premonitorio, debemos decir que es un claro exponente de influencia por parte del rock que se venía haciendo en Inglaterra, Alemania y Francia principalmente con tendencias como la psicodelia muy palpable, blues, garaje, pop, jazz o progresivo, todo un paisaje cromático. Ejemplo conciso de hasta qué punto habían bebido de distintas fuentes de estilísticas.

En los dos primeros cortes el órgano se pone 'vibrato' y fuzz sonando cristalino y potente, pura psicodelia, dominante de principio a fin conduciendo y construyendo la melodía principal donde la rítmica se deja llevar, el bajo hace un trabajo encomiable y la guitarra, acompaña la línea del teclado que incisivo se ceba en ataques de un solo acorde o nota. La voz de Chris Meyer, cantando en inglés, es algo anárquica e impredecible sorprendiéndonos a lo largo de todo el lote (Erotic blues, Gyli Gyli), teatral, dejando patente en algunas ocasiones que no se le puede exigir mucho,  no estaría a la altura. Algo singular que no había apreciado nunca es el diálogo órgano-voz que se produce en Erotic blues.

La guitarra toma la iniciativa emergiendo con un fuzz potente a partir del 3º tema, Drive my car, junto a un órgano que sigue afilado y comandando las melodías (Page aparece en la firma de todas las composiciones), pero el protagonismo de las 6 cuerdas está equilibrado. Mucho ácido en Thick fog a cargo de guitarra y órgano nuevamente, llevado a extremos. Se cierran los surcos de la 1ª cara con Ballad to jimi, uno de los primeros en escribir, mucho antes de que apareciera el Lp, por tanto no se incluía en la grabación original.

Comienza la 2ª parte con Gyli Gyli, de aire festivo y estrafalario en la voz de Chris (Se pega toda la canción riendo) junto a una melodía pop sencilla a base de órgano ambiental, suaves percusiones, teclas de ¿piano eléctrico? o sintetizador y ritmo shuffle. En Ceremony for a dead e If your soul......la guitarra se muestra muy aguda pero ordenada sin fuegos artificiales, Gates to hell rinde homenaje al blues con una pieza extensa conteniendo los pilares básicos del Rythm'n' blues, acabando con The drug just told me y The green eyed girl, que tampoco fueron integrados en la edición original por tratarse de singles ya publicados anteriormente.

En resumen un trabajo primitivo atractivo que muestra unas partituras de concepción sencilla es su elaboración, sin arreglos ni refuerzos, donde se intuye cierta improvisación inserta en el interior de la estructura, la cual se muestra algo ambigua, que ha crecido sin un orden definido y sin finales preconcebidos, saliendo con descenso de volumen hasta desaparecer. La corta duración de la mayoría de los títulos, (salvo excepción no llegan a los 3 minutos), es una evidencia de esta dificultad inicial del grupo en la creación. Pero ahí estaba Roger Page, con su magia al poderoso y elegante órgano para salvar los muebles, demostrando su situación por encima del resto en cuanto a pericia e iniciativa a la hora de escribir. Un teclista que se perdería para siempre, con un estilo particular y un potencial alucinante. Sin embargo Diego Lecci, el batería no participó en la firma de ninguno de ellos.



En algunas fases su música se asemejan al primitivo progresivo sinfónico de PROCOL HARUM ó MOODY BLUES, pero en la mayoría, más ácidas, se acercan al chirriante sonido de IRON BUTTERFLY y otros grupos psicodélico-progresivos.

Juan Carlos Rustarazo


Temas
01. Forget your dream (2:27)
02. Erotic blues (8:00)
03. Drive my car (2:35)
04. Thick fog (2:33)
05. Gyli gyli (2:27)
06. Ceremony for a dead (5:21)
07. If your soul is uncultivated (3:38)
08. Gates of hell (5:45)
09. The drug just told me (2:51)
10. The green eyed girl (2:43)
11. Ballad to Jimi (1:55)

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