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ALTAIR - Fantasías y Danzas (1990 / 2026 - 5 Lunas)

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 Los dúos entre electrónica y percusión siempre han funcionado bien en el prog rock. La historia está llena de ejemplos. Hasta yo mismo en mi último Pluralis, preferí ese formato para "B4". Pero hacerlo en 1986 en Manresa, suponía un reto considerable, porque el tiempo y las modas no acompañaban lo más mínimo. En absoluto.  Así fue como Isabel Muniente (teclados) y Alfredo G. Arcusa (batería), tuvieron la osadía/ valentía de formar Altair. En 1989 editan su debut, el ya recomendable, "Altair". Pero como digo, no eran tiempos para éstas sutilezas. Y aunque el segundo lo grabarán al año siguiente,  "Fantasías y Danzas" no saldría hasta 10 años después.  En 1999, en el sello de México,  Luna Negra. Ahora lo hacen desde Andalucía,  5 Lunas (va de Lunas,  por lo visto!), con alguna remasterización y mejorado acabado en presentación.  Se advierte desde "Obertura Celta" (5'21) un amor emersoniano que forma parte (no íntegra) del estilo Altair. ...

CHICK COREA -The Leprechaun (1976/ Polydor)

 Curioso que todavía no hubiéramos traído a nuestra sección de sintetizadores al gran Chick Corea (se le hizo obituario). Durante una época,  su característico toque al MiniMoog creó escuela junto a grandes del rock progresivo. Pero él venía del jazz. Ayudó a establecer el jazz rock con sus Return To Forever, y todavía andaba con ellos cuando editó el fabuloso "The Leprechaun", noveno en solitario de su carrera.



Su esposa Gayle Moran (voz), Eddie Gómez (bajo acústico), Joe Farrell (saxo, flauta), Steve Gadd (batería) o Anthony Jackson (bajo) como algunos de los colaboradores destacados. Había más al violín,  viola, brass section u orquesta de cámara. Pero los protagonistas absolutos son los teclados : Fender Rhodes obligado, Hohner Clavinet, ARP Odyssey, Yamaha Organ, MicrominiMoog, Moog Model 15 Modular synth....... Todo al servicio de un conceptual álbum donde las hadas, gnomos y demás fauna friki del bosque compartían fantasía musical desorbitada.

"Imp's Welcome" (2'55) se inicia con sinte puro Corea, de irreal tonalidad y enriquecido por sutiles percusiones, describiendo el frondoso y mágico paraje encantado. Borbotean los moogs y es un paraíso para cualquier enamorado del sintetizador analógico. El piano acústico,  otra virtud enorme en Corea, surge para "Lenore" (3'25), con todo su aroma Bill Evans pasado por el filtro precioso de la innata sensibilidad Corea. Pronto le responde el miniMoog con calidez y efusividad. Suenan mágicos y mediterráneos,  con ésa sección de ritmo de auténtico lujo, por entonces de las mejores del mundo. Todo muy en nuestra onda laietana. Aparecen los primeros gorgoritos de la Moran, dándole un aspecto muy Canterbury.

La corta "Reverie" (1'56) es una reflexión al piano/voz de bella cadencia romántica. 

En "Looking at the World" (5'29) las hadas cantan al Leprechaun en lo profundo del bosque. Cada pieza lleva una pequeña explicación como guía. Gayle Moran está acertada en su frágil voz, que suena perfecta para éste cometido. Los cambios prog en el entorno jazzístico se suceden con espectacularidad colosal. Otra andanada de sintes con rabioso bajo funk trae "Nite Sprite" (4'31), en potencia de desarrollo instrumental extraordinaria. Esto parece Iceberg con Kitflus en plena posesión infernal.

Con romántico juego de cuerdas se inicia el lado B con "Soft and Gentle" (5'08), un canto de amor de la Reina Hada hacia el Leprechaun. Gayle Moran reparte ternura y la música de cámara ayuda a ésa sensación. 



Torna en alegría el "Pixieland Rag" (1'10), un actualizado ragtime que es intro al enorme "Leprechaun's Dream" (13'03). Música camerística de corte contemporáneo,  brass section y ronquidos Moog como paso previo. Agilísimo piano acústico y voces de fondo a lo Hatfield/National. Onirismo de total credibilidad. Rhodes ensoñador, necesario aquí.  Como el electric be-bop con dominante flauta travesera de progresivo liderazgo. El sonido Canterbury nunca estuvo tan reflejado en una obra de Corea. Y ésta pieza estrella es un fabuloso catálogo de su genio inmenso en los mediados 70. Una obra excepcional, de mis favoritas en su extensa y aprovechable discografía. Reivindicable ad infinitum y más allá. 

J.J. IGLESIAS



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