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BATERISTAS EN LA SOMBRA XXXV: Antolín Olea Barriga

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 El ilustre músico vallisoletano acumula más de treinta años de experiencia como baterista. Antolín fue aducido en la fase media y la recta final de la década de los ochenta por el elenco de sucedáneos del Air Metal, lo que supuso para el castellano leonés una inyección de adrenalina cautivadora que a modo de impulso, le conduce pocos años más tarde a Madrid para formarse en la disciplina de la batería y la percusión con Pedro López, un baterista que deambulaba por la escena del Jazz de la capital durante los años setenta, hasta llegar a desembocar en otros horizontes sonoros más vanguardistas y arriesgados con los que Pedro López, llegó paulatinamente a ir esfumándose de la escena profesional.  A lo largo de la trayectoria de Antolín como profesional, su férrea apuesta por especializarse en la defensa y la práctica de un género concreto le han convertido en un músico versátil cuyas devociones se engloban en el Jazz clásico y contemporáneo, el Rock expansivo y ¿Cómo no?. ese r...

Lalo Huber – Lost In Kali Yuga (2009/ Record Runner)

 En los 90 apareció una banda argentina que nos alegró la vida a los pocos que por entonces sabíamos del Renacimiento Prog, Nexus. Su teclista, Lalo Huber, acompañado por el batería de la misma banda, Luis Nakamura, completaron el debut de Huber en solitario, "Lost in Kali Yuga".



Nuestro hombre tocaba además de generosos teclados y Hammond, bajo, guitarra acústica y voz solista. Nada de guitarras eléctricas aquí. El sagaz lector ya podrá intuir que con teclas y percusión en el tapete, el homenaje a ELP estaba servido. Más viniendo de una banda tan sinfo como Nexus.

Entramos en un vergel de sintes analógicos etéreos  para el inicio de "All Computers Die" (3'18)......No será verdad! Enseguida se aprecia que Huber es cosa seria. Domina la materia al estilo de los grandes. Y eso que no ha "calentado" todavía.  El Keith Emerson de "Trilogy" es invocado para "Universal Legion" (6'11). Nada como una andanada de analogía bruta sin restricciones, a pelo, a ritmo trotón de total sabor Palmer. Hammond en jazz-hard rock style, que cruje que da gusto. Instantánea gozadera por la vena proghead más recalcitrante. Pasajes de clasicismo inspirado no pueden faltar. Y "To Play and Die" (8'33), que ya incluye la agradable voz de Lalo, se podría comparar a un Par Lindh Project en su sesgo classic. Escuché éste álbum con cascos, durante una situación surrealista en una terraza de verano. Con un montón  de tías vestidas al uso y bailando sevillanas (lo juro). El efecto con lo que yo escuchaba era otro muy distinto. Como una danza tribal-aquelarre, realmente siniestra. Un secuenciador casi berlinés se fusiona con el classic prog de corte UK. Un tema sombrío, con sus luces y sombras, dramático y emocionante.

La super-suite de "Lost in Kali Yuga", que va por entregas, comienza ahora con su parte primera, "The Entangled World" (9'56). De nuevo muy Eddie Jobson en "Danger Money". Sección de ritmo atenta y construcción melódica intachable. Un parque temático de sintetizadores exhibicionistas, que no gratuitos (muchos confunden términos). Aquí está todo terriblemente pensado. Y claro, funciona como un Ferrari.

Sin embargo en "Still in Sense your hand" (6'35) se toma un momento de majestuosa calma. Acercándose a Don Airey en solitario, los primeros Glass Hammer o incluso un porteño Alan Parsons (sonidos de bandoneón inclusive). Excelente pieza, que demuestra otras tesituras pomp.

"Last Trip in Buenos Aires" (5'51) entra con piano eléctrico y jazz feel, como un corte de Spinetta-Jade. Casi esperas al Flaco con su lírica asesina. Bonito tema, de nuevo con sonido de bandoneón y miniMoog/Hammond emersoniano. Si juntas todas las cuatro partes de "Lost in Kali Yuga", que ahora ya vienen seguidas, nos pondríamos en unos 40 minutos de tema. O sea, un álbum por sí solo. Por ése orden, el segundo movimiento, "In the Labyrinth" (9'04) entra en sombríos parajes de órgano reinante y solidez percusiva. Como Gerard o Ars Nova por ésos días,  pero sin el histrionismo esquizoide de los japoneses. Elegancia y sentimiento desborda en cada pasaje ofrecido. "I Failed to Feel" (9'06) es una balada delicadamente cantada, de tratamiento teclístico parejo a Tony Banks, pero más cerca de Three (Emerson, Berry & Palmer). La parte final de la suite, "The Hecatomb" (11'31) recupera esencias "Tarkus" y UK para un imaginario score de cine de acción  en toda la extensión de la palabra. Incluyan en la comparación a Triumvirat y toda la Armada Inmortal Italiana en pleno.

En mi opinión,  Lalo Huber es más compositor que virtuoso (aunque el nivel lo da de sobra). Me interesan más sus salidas inesperadas, cambios climáticos y sólida escritura. Y el disco crece a cada escucha.



Aún tenemos un postre a tan opíparo menú,  con "Back to Dust" (8'05). Otra fílmica recreación digna de Goblin en su etapa musicando zombie partys.  No sin una cierta melancolía floydiana y algún dramatismo genesiano.

Completísimo, el ágape. Te deja bien saciado.

J.J. IGLESIAS



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