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LA ESCENA DE CANTERBURY 5 (Caravan 2)

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 Es muy probable que la pieza musical que más veces he escuchado en mi vida sean esos 22 mtos de “Nine Feet Underground” del teclista Dave Sinclair. A la par irían “The Cinema Show” de Genesis, “Song Of Scheherezade” de Renaissance o la suite de “Tarkus” de ELP. Hay muchísimas más claro y más concretamente en la clásica porque no puedo imaginarme un mundo sin “The Lark Ascending” de Vaughan Williams o “El Jardín Mágico” de Maurice Ravel, en definitiva, hay músicas que se pegan a ti de tal manera que ya resultan indivisibles de uno mismo. Todo aquello que nos hace individualmente mejores y nos recarga las pilas para continuar “a salvo” en un mundo adaptado a la “medida” de uno menos contaminado y más lúcido. Que además no nos deprima y estrese más de lo normal y a ser posible que esté completamente aislado del exterior y de la opinión ajena. Casi nada. Hay muchas otras músicas que son un camino estrecho, angosto, pesado y agresivo lleno de gente apretujada. Eso pasa con la mayoría d...

JORDAN PEACOCK - A Different Kind of Strange (2023/ JP)

Vuelvo a visitar ése curioso mundo-fenómeno que se da en éstos extraños días, el de los "discos no-discos". Que no tienen formato físico,  para entendernos. Preocupante reflejo de unos tiempos cada vez más difíciles para la creación,  el buen gusto, el criterio......el Arte. Absolutamente sepultado en mierda. Vale, siempre existieron las demos. Y me dirás que es más fácil darse a conocer ahora, ser más visible y audible y blablabla. Más al alcance de cualquiera. Quizá por éso la injusticia con los buenos álbumes se hace más flagrante.



En el caso del desconocido Jordan Peacock, sabemos que es un guitarrista y programador MIDI de Nashua, New Hampshire. Y que éste es posiblemente su segundo trabajo en estudio, aparte de un directo. Con lo que, aún en su formato solo, significa que toca en vivo. Que no es un proyecto de estudio. Aquí cuenta con colaboradores. Y lo más sorprendente es que cuando lo escuché  por primera vez, creí  que llevaba toda una banda. Tal es el efecto, desde el comienzo con "Brainstorm" (11'53). Que puede parecer space rock en su intro, pero pronto torna a classic prog jazzificado. En el que escuchamos órgano,  sección rítmica perfecta o un saxo en la onda de Mel Collins o Theo Travis. En un raíl estilístico cercano a Ensemble Nimbus o Maneige. Es que si todos los sonidos aquí expuestos son MIDI, éste tío es un brujo en ésas materias. Cuela total. Y en la guitarra se reafirma su condición de músico absoluto. Sabe lo que hace en cada segundo y en cada "instrumento" que aparece. Y suena extraño, enigmático, pero nada enrevesado. Prog-cine noir, de noche oscura, callejón amenazante y fina lluvia que lo cala todo. La tormenta pone fin al tema.

Suenan sintes (o éso parece) al comienzo de "Pegasus" (6'38), al igual que bongos, batería y bajo protagonista. El "saxo", (a partir de ahora entrecomillo con todo sentido), le hace parecer la sintonía de una serie policiaca de los 80. Sin embargo conserva una tenue aura zeuhl/ RIO, sin volvernos locos en desmadres arreglísticos. Su guitarra solista muestra poderío Satriani/Vai, quizá Glenn Phillips, más apropiadamente. El entorno es prog que trata de escapar de los clichés habituales. Y además con éxito. 

Sonido de "flauta" protagonista ahora en "A Fairy's Tale" (6'47), una bella melodía sustentada por "rítmica" compleja y precisa. Casi Caravan mid-70s, en modo instrumental,  como todo el (extenso) álbum. 

Con ése "sonido Rhodes" inicial, "Midnight Rainbows" (7'30) casi parece un oasis smooth californiano. Hasta que entran "los vientos" y tiende a ése sonido Cuneiform/Moonjune, de un prog jazzy que evidencia inteligencia en su escritura y planificación. Y no digamos en su ejecución. Jordan Peacock se basta él sólo para vendernos una ilusoria imagen de banda bien empastada, absolutamente creíble. Escuchar para creer. Camel de "Rain Dances" sería orientativo. En "Runaway Train" (11'58) aparecen los primeros invitados. Dan Boughton al synth solo  y Craig Simas como guitarra solista. Es otra excelente sintonía para programa de radio o serie de acción. Nos lleva de Miles Davis a RTF, Jeff Beck o Ray Gómez. 

Cambio de tesitura, ambiente bucólico y pastoral, de bosque encantado, para la muy bien titulada "Dance of the Hobbits" (3'12). Lo acústico procede, siempre en la diana. "Shapeshifter" (11'05) despliega "rítmica" impresionante y desarrolla magníficamente  en una línea Happy the Man/ Boud Deun/ However. Destaca como un exquisito manjar.

"A Different Kind of Strange" (13'05) trae como invitados a Jersey Meg en su inquietante spoken word  y Larry Meinick al piano solo. Es una recreación surrealista-cinematográfica , de desbordante musicalidad e ideas. Muy orquestal en su contexto prog. Imagina una banda sonora de Keith Emerson. Otro estupendo muestrario de lucidez creativa. "Mermaids in the Sky" (7'44) pone fin con más elegancia y calidad en la composición. Incluyendo sonidos similares a Mellotron y travesera. Gozadera entusiasmante para un álbum que "no existe". Tiempos confusos. El título de la obra la define por sí misma.

J.J. IGLESIAS 



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