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VANILLA FUDGE - Renaissance (1968, ATCO Records)

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 Mark Stein And The Pigeons, o lo que es lo mismo, Mark Stein, Tim Bogert, Vince Martell y Joey Brennan, poseían un elepé psicotrópico conocido como While The Whole World Was Eating Vanilla Fudge. Cuando toman las dos últimas palabras del título para nombrar a su futuro proyecto, otro cuarteto en el que mueven ficha contratando al explosivo baterista Carmine Appice en sustitución de Brennan, el caldero de ideas se transforma en un guiso psicodélico de enjundia.  Tras revisar éxitos de aquella década sesentera en decenas de institutos, pubes y variopintos bares, estos instrumentistas con más recursos que una navaja suiza toman canciones de The Supremes, Sonny Bono o The Beatles, entre otros, para extenderlas y reinventarlas en el apabullante álbum homónimo que les haría debutar en oficialidad. Cuando abandonan 1967 y se visten de 68, el productor Shadow Morton les mete en The Beat Goes On, un vinilo tan delirante como desafortunado. Pero esto no hunde el talento ahora herido de Vanilla

CAPHARNAÜM - Lesoleilestunebombeatomique (2007, Unicorn Digital)

Capharnaüm es uno de esos proyectos con los que rara vez te cruzas, y que, cuando lo haces, quedas prendado por su ilimitado conocimiento de las posturas estilísticas. La capacidad de mutar dentro de un mismo álbum sin que suene a forzado o fuera de lugar hace de un conjunto como el compuesto por Francois Blanchard, Maxime Brisebois, Philippe-Antoine Bernard y Marc-André Blanchard la necesaria esperanza de nuevas generaciones en comunión con cánones todavía por digerir para la masa de oyentes o compradores. 



En Lesoleilestunebombeatomique confluye todo lo aprendido en diez años de crecer como un núcleo de originalidad en busca de parámetros por los que generar sensaciones más allá de la simple escucha. La música pergeñada por estos canadienses evoca momentos e imágenes, al igual que colma la más simple de las escuchas. La sencillez con la que tornan del jazz fusión a las corrientes de metalizado heavy instrumental o al progresivo reconocido pero con lavado de cara, en fin, no suele ser harina de común costal.  

La modernidad de su visión les pone en pura velocidad de crucero creando las ondas que separarán a todos aquellos que no anden igual de bien provistos en cuanto a motores creativos se refiere. El punto base del que parte y sobre el que se apoya el sonido de este cuarteto es el trabajo frente a las seis cuerdas de los hermanos Blanchard, unos instrumentistas que pueden llegar a incluir instantáneas de Steve Hackett, Steve Vai o Johnny 5 en un mismo corte de audio. 



Su impronta es tal que no han tardaron en ser requeridos para aparecer en la brillante compilación de corrientes experimentales Lezarder, edición promovida desde Francia y Quebec. Todo un honor para unos músicos que están lejos de ser catalogados con una simplona palabra. Agarrarse a un término como el que preconiza la libertad únicamente valdría para dar pistas a aquel que quiera escuchar, el resto son conjeturas absurdas que desaparecen frente al colorido magnificente de este bullicioso mundo en miniatura condensado en cincuenta minutos. 

por Sergio Guillén 

sguillenbarrantes.wordpress.com


Para oír su música de forma gratuita entrar en: https://www.capharnaum.biz/fr/musique








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