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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Camel Live Royal Albert Hall 2018

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 La música siempre ha servido a grandes rasgos generalmente para dos cosas y es importante captar la sutil diferencia en ambas.  Por una parte, está principalmente “para llenar el tiempo” y por la otra “para usar ese tiempo” porque se supone que todos entendemos lo que es decorativo visual y aquello que abriendo sus puertas nos ofrece un mundo dentro de sí mismo. Por lo general toda la música y el arte en concreto ha ido perdiendo ese “mundo interior” para cambiarlo por ese objeto funcional “que está ahí” pero no tiene ninguna función aparte de llenar un espacio vacío. Al igual ocurre con la música actual que solo tiene el propósito de romper el silencio y molestar lo más posible para evitar toda respiración y calma. Porque un mundo sin ansiedad ni estrés no es bueno para ningún negocio.  A poco que uno use la “atalaya” que llevamos encima de los hombros se habrá dado cuenta que todo está pensado y orientado para “no pensar” “no sentir” y por supuesto no “cuestionar” porq...

THE BAND - Moondog Matinee (1973, Capitol)

 En la década de los 50 sólo un locutor radiofónico podía ser reconocido por su audiencia como “The King of the Moondoggers”, el único que se atrevió a romper con la pegatina de “música racial” llevando dicha corriente, el caliente rock & roll, a los transistores de un incontable número de hogares norteamericanos: Alan Freed. Desde aquel primario r&b que consiguió meter con calzador en la WJW de Cleveland hasta ser reconocido en Europa gracias a sus cameos en la pantalla grande, o aterrizar en la neoyorquina WBAC 770 AM para al poco revolucionar la Big Apple. Sus espectáculos en directo reuniendo a la flor y nata del cotarro llevarían el nombre de The Moondog Coronation Ball y su arrojo como promotor de la disciplina guitarrera le llevaría a declarar en la radio que la policía no quería que los jóvenes se divirtieran –afirmación rebelde que le lleva a ser detenido en 1958 por incitar disturbios–. 


 The Band, formación canadiense-americana que en escasos cuatro álbumes concentran el latir del terruño, del corazón de Estados Unidos de América, son para 1973 reverenciados cual quinteto de referencia. Su labor junto a Ronnie “The Hawk” Hawkins o Bob Dylan, para los cuales trabajaron como banda de apoyo, tampoco cayeron en saco roto. Llegaba por tanto el momento de editar un punto de inflexión, esa hora en la carrera de todo grupo de la época en la que una grabación en directo siempre es bien acogida.

Pero Levon Helm, Rick Danko, Richard Manuel, Garth Hudson y Robbie Robertson no eran un combo del montón, por lo que su respuesta fue grabar nuevamente en estudio algunas de esas piezas de rock & roll con las que habían crecido mientras bajo las sábanas apoyaban su infantil oreja sobre sus radios caseras. Y qué mejor que homenajear al hombre que había puesto en boca de tanto adolescente blanco nombres como Chuck Berry o Fats Domino. 




Por ello, y a excepción de “Third Man Theme”, en el que visita la banda sonora del largometraje de Carol Reed, The Band construye una lista encomiable en la que dar nuevos soplos de vida a canciones cual “I’m Ready”, “Promise Land”, “The Great Pretender” –imborrable acierto de Buck Ram que encandiló a las listas en las voces de The Platters– o el “Saved” de Leiber/Stoller. Tres años antes de que The Band publicase su debut Music From Big Pink (1968), Alan Freed fallecía de una cirrosis hepática hundido en el desprestigio al que le había llevado el escándalo Payola, caza de brujas en pos de dar con todos los locutores que cobraban por pinchar en sus programas a los artistas del momento.  

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com



 








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