Existen bateristas capaces de marcar el tempo. Otros poseen una técnica tan deslumbrante que convierten cada interpretación en una exhibición de virtuosismo. Y luego están aquellos músicos que consiguen algo mucho más difícil: transformar la batería en un instrumento narrativo. Barriemore Barlow pertenece a esta última categoría. Nacido como Barrie Barlow el 10 de septiembre de 1949, en Birmingham (Inglaterra), fue rebautizado por Ian Anderson como "Barriemore", un nombre que encajaba con el humor surrealista y la estética teatral de Jethro Tull. Aquel pequeño cambio de nombre acabaría formando parte de la mitología del grupo. Aunque nació en Birmingham, pasó buena parte de su juventud en Blackpool, donde conoció a quienes acabarían siendo compañeros fundamentales de su carrera: Ian Anderson, John Evan y Jeffrey Hammond. Aquellos años estuvieron marcados por la explosión del beat británico y el nacimiento de la llamada British Invasion. Como muchos jóvenes de su generación, ...
A mi juicio Solution fueron junto con Supersister, Focus y Finch una de las mejores bandas holandesas de los setentas y probablemente para nosotros la menos conocida.
Fundados en 1970 por el saxofonista Tom Barlage, el pianista Willem Ennes y el batería Hans Waterman principalmente, comienzan su andadura por los círculos más progres de Amsterdam. Estos jóvenes músicos venían todos ellos del mundo del jazz empapados de la música de John Coltrane y muy interesados tanto en Frank Zappa como en Soft Machine. Paradójicamente sus inicios y las idas y venidas de otros músicos los puso en la tesitura de realizar canciones destinadas al rock o meterse de lleno en el jazz. Ganó lo último al menos en sus primeros discos hasta que la cosa empezó a degenerar en los 80´s (para variar). En 1971 se les unió el bajista Peter Van Der Sande y con un pequeño sello local grabaron su primer auto-titulado trabajo “Solution”
Este primer LP es un trabajo agradable de principio a fin aunque con algunas lagunas poco definidas y desde los vericuetos del primer track “Koan” nos sumergimos en un original Canterbury-style a la holandesa con un órgano a todos familiar y una flauta que llevan todo el tema en un agradable tempo muy propicio a las formas de la improvisación por su libre estructura.
Tras un brevísimo corte pianístico “preview” la siguiente “Phases” comienza muy a lo Floyd primario con un lejano y misterioso órgano que parece no tener fin y muy próximo a las puertas de la psicodelia con una flauta que se va abriendo camino. Si exceptuamos la voz demasiado estandarizada hacia el rock casposo setentero, recuerda también a esos “limbos” caravaneros de sus dos primeros discos o al primer trabajo de Egg. La voz algo broncas, no pega mucho con el estilo, pero el teclista se las arregla para hermanarse con los keyboards made in Kent y la pieza mantiene el encanto.
“Trane Steps” comienza de manera similar a la anterior y Floyd sigue en nuestra memoria por ese sonido perezoso y lento, hasta que el bajo y el órgano se instalan en esa “académica monotonía” que parece esperar algo que no llega. Por fin el saxo hace su entrada a la Coltrane y empezamos a desperezarnos en unas líneas puramente jazz. Ya me había asustado por la abulia inicial pero mereció la pena la espera.
El Canterbury primario está por todos sitios aunque no saltemos del asiento en ningún momento. Se cierra el asunto con “Circus Circunstance” que está basado en una pieza del compositor francés de principio de siglo XX Jacques Ibert pero llevado al hard prog primario y a la fusión jazz machinera en una curiosa mezcla. Quizá la mejor pieza del disco. La próxima semana continuamos.
Alberto Torró
Temas
1. Koan (0:00)
2. Preview (7:50)
3. Phases (8:50)
4. Trane Steps (21:10)
5. Circus Circumstances (31:30)
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