Tanto a John Wetton como a Bill Bruford se les achacó la idea de formar un super grupo de rock progresivo justo en el momento en que el estilo estaba en su mayor decadencia y vilipendiado a muerte por la crítica. Los años con King Crimson en ambos músicos no les habían dejado buen sabor de boca precisamente, aunque en el caso de Bruford como en un acto de puro sadomasoquismo volvió a los brazos del insoportable Robert Fripp en la reencarnación carmesí ochentera. Yo mismo me pongo en la piel de un músico que tiene que sufrir el rechazo de un día para otro del estilo que le gusta tocar y entiendo perfectamente que es difícil de gestionar a nivel personal. Los que te alabaron y besaron el culo de repente te dan una patada y te aíslan en el pabellón del desprecio. Sinceramente es difícil entender que en el año 1978 se apostase comercialmente por algo con una perspectiva casi segura de fracaso por mucho de que los integrantes de esta banda estuviesen en lo más alto del imaginario...
A mi juicio Solution fueron junto con Supersister, Focus y Finch una de las mejores bandas holandesas de los setentas y probablemente para nosotros la menos conocida.
Fundados en 1970 por el saxofonista Tom Barlage, el pianista Willem Ennes y el batería Hans Waterman principalmente, comienzan su andadura por los círculos más progres de Amsterdam. Estos jóvenes músicos venían todos ellos del mundo del jazz empapados de la música de John Coltrane y muy interesados tanto en Frank Zappa como en Soft Machine. Paradójicamente sus inicios y las idas y venidas de otros músicos los puso en la tesitura de realizar canciones destinadas al rock o meterse de lleno en el jazz. Ganó lo último al menos en sus primeros discos hasta que la cosa empezó a degenerar en los 80´s (para variar). En 1971 se les unió el bajista Peter Van Der Sande y con un pequeño sello local grabaron su primer auto-titulado trabajo “Solution”
Este primer LP es un trabajo agradable de principio a fin aunque con algunas lagunas poco definidas y desde los vericuetos del primer track “Koan” nos sumergimos en un original Canterbury-style a la holandesa con un órgano a todos familiar y una flauta que llevan todo el tema en un agradable tempo muy propicio a las formas de la improvisación por su libre estructura.
Tras un brevísimo corte pianístico “preview” la siguiente “Phases” comienza muy a lo Floyd primario con un lejano y misterioso órgano que parece no tener fin y muy próximo a las puertas de la psicodelia con una flauta que se va abriendo camino. Si exceptuamos la voz demasiado estandarizada hacia el rock casposo setentero, recuerda también a esos “limbos” caravaneros de sus dos primeros discos o al primer trabajo de Egg. La voz algo broncas, no pega mucho con el estilo, pero el teclista se las arregla para hermanarse con los keyboards made in Kent y la pieza mantiene el encanto.
“Trane Steps” comienza de manera similar a la anterior y Floyd sigue en nuestra memoria por ese sonido perezoso y lento, hasta que el bajo y el órgano se instalan en esa “académica monotonía” que parece esperar algo que no llega. Por fin el saxo hace su entrada a la Coltrane y empezamos a desperezarnos en unas líneas puramente jazz. Ya me había asustado por la abulia inicial pero mereció la pena la espera.
El Canterbury primario está por todos sitios aunque no saltemos del asiento en ningún momento. Se cierra el asunto con “Circus Circunstance” que está basado en una pieza del compositor francés de principio de siglo XX Jacques Ibert pero llevado al hard prog primario y a la fusión jazz machinera en una curiosa mezcla. Quizá la mejor pieza del disco. La próxima semana continuamos.
Alberto Torró
Temas
1. Koan (0:00)
2. Preview (7:50)
3. Phases (8:50)
4. Trane Steps (21:10)
5. Circus Circumstances (31:30)
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