La historia del RPI o rock progresivo italiano corrió la misma suerte que el resto del movimiento en Europa. Un rápido ascenso y una caída estrepitosa para luego crear una leyenda que aguante la mitología en las siguientes décadas hasta llegar al presente. Reconozco no obstante que la revitalización del RPI en los noventa, al igual que ocurrió con el Reino Unido unos años antes con el neo prog, dio lugar a un hervidero interminable de nuevos nombres y que incluso a los padres de la primera generación les animase a sacar nuevo material con reunificaciones de antiguos miembros. Los noventa y gracias al neo progresivo británico que poco antes pretendió insuflar nueva vida en los primeros 80´s prendió una nueva ilusión en los buscadores de músicas que queríamos escapar de los insulsos sonidos idiotas del tecno pop, la new age ambient y de la bronca metalera que ya acaparaba los primeros puestos para infiltrarse. Algunos montamos fanzines, apoyamos pequeñas tiendas especia...
A mi juicio Solution fueron junto con Supersister, Focus y Finch una de las mejores bandas holandesas de los setentas y probablemente para nosotros la menos conocida.
Fundados en 1970 por el saxofonista Tom Barlage, el pianista Willem Ennes y el batería Hans Waterman principalmente, comienzan su andadura por los círculos más progres de Amsterdam. Estos jóvenes músicos venían todos ellos del mundo del jazz empapados de la música de John Coltrane y muy interesados tanto en Frank Zappa como en Soft Machine. Paradójicamente sus inicios y las idas y venidas de otros músicos los puso en la tesitura de realizar canciones destinadas al rock o meterse de lleno en el jazz. Ganó lo último al menos en sus primeros discos hasta que la cosa empezó a degenerar en los 80´s (para variar). En 1971 se les unió el bajista Peter Van Der Sande y con un pequeño sello local grabaron su primer auto-titulado trabajo “Solution”
Este primer LP es un trabajo agradable de principio a fin aunque con algunas lagunas poco definidas y desde los vericuetos del primer track “Koan” nos sumergimos en un original Canterbury-style a la holandesa con un órgano a todos familiar y una flauta que llevan todo el tema en un agradable tempo muy propicio a las formas de la improvisación por su libre estructura.
Tras un brevísimo corte pianístico “preview” la siguiente “Phases” comienza muy a lo Floyd primario con un lejano y misterioso órgano que parece no tener fin y muy próximo a las puertas de la psicodelia con una flauta que se va abriendo camino. Si exceptuamos la voz demasiado estandarizada hacia el rock casposo setentero, recuerda también a esos “limbos” caravaneros de sus dos primeros discos o al primer trabajo de Egg. La voz algo broncas, no pega mucho con el estilo, pero el teclista se las arregla para hermanarse con los keyboards made in Kent y la pieza mantiene el encanto.
“Trane Steps” comienza de manera similar a la anterior y Floyd sigue en nuestra memoria por ese sonido perezoso y lento, hasta que el bajo y el órgano se instalan en esa “académica monotonía” que parece esperar algo que no llega. Por fin el saxo hace su entrada a la Coltrane y empezamos a desperezarnos en unas líneas puramente jazz. Ya me había asustado por la abulia inicial pero mereció la pena la espera.
El Canterbury primario está por todos sitios aunque no saltemos del asiento en ningún momento. Se cierra el asunto con “Circus Circunstance” que está basado en una pieza del compositor francés de principio de siglo XX Jacques Ibert pero llevado al hard prog primario y a la fusión jazz machinera en una curiosa mezcla. Quizá la mejor pieza del disco. La próxima semana continuamos.
Alberto Torró
Temas
1. Koan (0:00)
2. Preview (7:50)
3. Phases (8:50)
4. Trane Steps (21:10)
5. Circus Circumstances (31:30)
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