El cambio de década hacia los 80 y en adelante tan solo dejaría a una banda de la escena en los terrenos del rock-pop y esa sería Caravan con sus altibajos y discos bastante mediocres solo para fans (yo incluido). Lo que entendemos por “Sonido Canterbury” de base como una derivación británica del rock progresivo no pasaría de la década de los 70´s. Todas las bandas a excepción del señor Pye Hastings, Geoff Richardson y demás colegas desaparecerían de las formaciones originales para trabajar en diferentes proyectos individuales o bien con otros músicos de la misma línea, pero con una inclinación prácticamente y principalmente basada en el jazz. La excepción synth-pop Sería Dave Stewart y su señora Barbara Gaskin que ya nada quieren saber de complejidades con la excepción de alguna colaboración puntual en la banda de Phil Miller In Cahoots. Phil Miller (1949-2017) fue el guitarrista de la escena por excelencia. Lo podemos encontrar en el culebrón canterburiano en multitud de ocasion...
A mi juicio Solution fueron junto con Supersister, Focus y Finch una de las mejores bandas holandesas de los setentas y probablemente para nosotros la menos conocida.
Fundados en 1970 por el saxofonista Tom Barlage, el pianista Willem Ennes y el batería Hans Waterman principalmente, comienzan su andadura por los círculos más progres de Amsterdam. Estos jóvenes músicos venían todos ellos del mundo del jazz empapados de la música de John Coltrane y muy interesados tanto en Frank Zappa como en Soft Machine. Paradójicamente sus inicios y las idas y venidas de otros músicos los puso en la tesitura de realizar canciones destinadas al rock o meterse de lleno en el jazz. Ganó lo último al menos en sus primeros discos hasta que la cosa empezó a degenerar en los 80´s (para variar). En 1971 se les unió el bajista Peter Van Der Sande y con un pequeño sello local grabaron su primer auto-titulado trabajo “Solution”
Este primer LP es un trabajo agradable de principio a fin aunque con algunas lagunas poco definidas y desde los vericuetos del primer track “Koan” nos sumergimos en un original Canterbury-style a la holandesa con un órgano a todos familiar y una flauta que llevan todo el tema en un agradable tempo muy propicio a las formas de la improvisación por su libre estructura.
Tras un brevísimo corte pianístico “preview” la siguiente “Phases” comienza muy a lo Floyd primario con un lejano y misterioso órgano que parece no tener fin y muy próximo a las puertas de la psicodelia con una flauta que se va abriendo camino. Si exceptuamos la voz demasiado estandarizada hacia el rock casposo setentero, recuerda también a esos “limbos” caravaneros de sus dos primeros discos o al primer trabajo de Egg. La voz algo broncas, no pega mucho con el estilo, pero el teclista se las arregla para hermanarse con los keyboards made in Kent y la pieza mantiene el encanto.
“Trane Steps” comienza de manera similar a la anterior y Floyd sigue en nuestra memoria por ese sonido perezoso y lento, hasta que el bajo y el órgano se instalan en esa “académica monotonía” que parece esperar algo que no llega. Por fin el saxo hace su entrada a la Coltrane y empezamos a desperezarnos en unas líneas puramente jazz. Ya me había asustado por la abulia inicial pero mereció la pena la espera.
El Canterbury primario está por todos sitios aunque no saltemos del asiento en ningún momento. Se cierra el asunto con “Circus Circunstance” que está basado en una pieza del compositor francés de principio de siglo XX Jacques Ibert pero llevado al hard prog primario y a la fusión jazz machinera en una curiosa mezcla. Quizá la mejor pieza del disco. La próxima semana continuamos.
Alberto Torró
Temas
1. Koan (0:00)
2. Preview (7:50)
3. Phases (8:50)
4. Trane Steps (21:10)
5. Circus Circumstances (31:30)
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