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BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 54: Harald Grosskopf: el baterista que hizo respirar a la Escuela de Berlín

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 Dentro de la inmensa historia del rock progresivo europeo existen músicos cuya influencia resulta desproporcionadamente mayor que su popularidad. Son artistas que no ocuparon portadas de revistas, no llenaron estadios ni se convirtieron en iconos mediáticos, pero cuya aportación cambió silenciosamente la forma de entender la música contemporánea. Uno de esos nombres es Harald Grosskopf. Para muchos aficionados al rock progresivo, su nombre está inevitablemente asociado a la escena berlinesa de los años setenta, a Ash Ra Tempel y a sus colaboraciones con Klaus Schulze. Sin embargo, reducir su carrera a esos proyectos sería simplificar enormemente la trayectoria de uno de los bateristas más personales surgidos en Europa. Harald Grosskopf nació el 23 de octubre de 1949 en Hildesheim, Baja Sajonia (Alemania). Creció en una Alemania todavía marcada por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, en un contexto social que favorecía la aparición de una nueva generación de artistas de...

ISILDURS BANE - Sagan om den Irländska Algen (1984)

Este fue siguiente paso y en realidad se considera su primer LP oficial ya que la edición del anterior solo existía en casete y solo con la llegada del cd ambos compartieron edición.


 Musicalmente es una continuación del anterior, aunque lógicamente gana en cuerpo y algo más de fuerza. Por ahí aparecen guiños a Camel, Genesis, incluso Jethro Tull y al igual que en el otro aparecen lindas partes cantadas pero solo hasta aquí, ya que a partir del siguiente álbum, Isildurs se convertirán en una banda completamente instrumental. En este  “Irländska Algen” los vuelos melódicos serán constantes entre la flauta, la guitarra y los teclados variados de Mats Johansson. Aparecen el vibes, el xilófono y el glockenspiel que  van a enriquecer notablemente las composiciones y a tal efecto las percusiones afinadas tomaran preponderancia en muchos de sus trabajos como veremos más adelante.


 El disco sigue en esa línea “bonita” con pasajes que me recuerdan un poco a los noruegos Kerrs Pink. Piezas como “Overtyr” con su sinfónico comienzo camelero y gentil disposición de teclados juguetones. “Saga  Eller Verklighet” con su pastoral e inocente transcurrir y chica vaporosa a las voces lejanas, flotando entre musgos verdes. “Ove P” deshaciéndose en detalles y delicadezas a la génesis voz incluida, “Sex Minuter” con descriptivas situaciones sigue en la misma línea instrumental y ya empiezan a aparecer variaciones estupendas que iremos descubriendo en el camino de su discografía.  “Vilja Art Leva” vuelve a los caminos pastoriles folkies y “Evighetens Visdom”  recopila el sentimiento expuesto a lo largo de todo este trayecto en un emotivo final sinfónico. Los seis cortes forman un todo a modo de suite en torno a 28 mtos.


 Las piezas restantes “Marlboro Blues” (es lo que debían fumar mientras tanto) y “Fredik” ya prefiguran los siguientes discos en una música placenteramente sorda a una época como los 80´s a la que ellos fueron absolutamente inmunes afortunadamente para nosotros.  Hasta ahora son discos relativamente cortos. Pero más vale poco y bueno que largas y aburridas épicas “transatlánticas” y a buen entendedor…pues eso.
Alberto Torró






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