La música siempre ha servido a grandes rasgos generalmente para dos cosas y es importante captar la sutil diferencia en ambas. Por una parte, está principalmente “para llenar el tiempo” y por la otra “para usar ese tiempo” porque se supone que todos entendemos lo que es decorativo visual y aquello que abriendo sus puertas nos ofrece un mundo dentro de sí mismo. Por lo general toda la música y el arte en concreto ha ido perdiendo ese “mundo interior” para cambiarlo por ese objeto funcional “que está ahí” pero no tiene ninguna función aparte de llenar un espacio vacío. Al igual ocurre con la música actual que solo tiene el propósito de romper el silencio y molestar lo más posible para evitar toda respiración y calma. Porque un mundo sin ansiedad ni estrés no es bueno para ningún negocio. A poco que uno use la “atalaya” que llevamos encima de los hombros se habrá dado cuenta que todo está pensado y orientado para “no pensar” “no sentir” y por supuesto no “cuestionar” porq...
Obtener enlace
Facebook
X
Pinterest
Correo electrónico
Otras aplicaciones
Ensayos sobre un sonido (EM): Clearlight – Symphony 1.975 (colaboración J.J. Iglesias)
Obtener enlace
Facebook
X
Pinterest
Correo electrónico
Otras aplicaciones
La rica escena sintetista francesa vio florecer en los 70 a uno de sus grandes exponentes, Cyrille Verdeaux. Pero lo hizo desde Londres, y bajo los auspicios del sello de vanguardia de moda, Virgin. El viejo zorro de Richard Branson, jefe de la compañía, quiso repetir la jugada que le había salido redonda dos años antes con "Tubular Bells". Una jugada improbable y arriesgada, cuando se trata de música progresiva de vanguardia. Pero así es Branson.
Clearlight sería el alter-ego de Verdeaux. Y una sinfonía cósmica instrumental compuesta de dos partes de 20 minutos sería el cuerpo de trabajo. Para la primera cara, contó con Tim Blake al VCS3 y percusiones. Steve Hillage en las guitarras. Y Didier Malherbe al saxo tenor. Es decir, prácticamente a Gong sin Daevid Allen. Por su parte Cyrille Verdeaux destacaba brillantemente al grand piano. Orientando la obra hacia territorios de clásica contemporánea. Ademas de agregar órgano, mellotron y sintetizador de bajos.
La parte primera, o cara A, es un sueño pesadillesco en aquelarre frenético. Música goyesca donde las guitarras de Hillage planean en escobas a la luz de una hoguera. De llameantes órganos, sintes de LSD, mellotron en espiral y alaridos esquizofrénicos de un saxo en trance. El piano se muestra más cuerdo, y guía a tal maremagnum sonico con la certeza de la llegada a buen puerto. Un viaje lleno de vicisitudes, pero con final feliz. Muy Julio Verne.
El resultado está en algún lugar indefinido entre Pink Floyd, Soft Machine, Gong, Philliph Glass y Steve Reich.
Tim Blake y David Vorhaus (el alquimista de White Noise) están tras los controles en la consola de sonido.
La "Symphony Part 2" cambia de equipo. Aquí acompañan a Verdeaux Christian Boule (luego músico de Hillage) en las guitarras. Gilbert Artman en batería, vibráfono y percusiones varias. Y Martín Isaacs al bajo. Si bien no lo pone en los créditos, imagino que también repite Didier Malherbe, pues el saxo continúa en esta cara.
Aquí el progresivo electrónico, space psychedelia y teutonismos influyentes ganan la partida al minimalismo y contemporánea. Es una suite más reposada, de agradable escucha. Con pasajes líricos sintetizados de parecido a Schulze o, más acertadamente, a Peter-Michael Hamel por el predominio pianístico, en conjunción con poético mellotron y bellos solos de guitarra eléctrica.
Paradójicamente, la "suite francesa", es mi favorita frente al "dream-team" de la cara A.
Indagando más en la historia de este disco, ,me enteró de que inicialmente la cara B iba a ser la A, y viceversa. Pero visto el incremento de éxito que por entonces disfrutaba Gong, decidieron hacerlo a la inversa. Sin embargo, y así sí que cuadra, se puede entender el frenetismo de esta "primera parte" como el clímax y conclusión final de la sinfonía. Embrollos y ñapas de Virgin aparte, éste es un discazo que se puede disfrutar por cualquier lado. Eso sí, a Richard Branson no le salió esta vez la jugada. Aunque sí que editó un disco de triunfal creatividad electrónica.
P.D.-"Suena increíble, pero incluso un grupo de música electrónica como nosotros era perseguido a menudo por admiradoras". WOLFGANG FLUR (KRAFTWERK)
Temas
01 First Movement
02 Second Movement
Nota: si te gusta el artículo compártelo (Facebook, Twitter, g+, etc) pulsando en
que está al final del artículo, de esta forma contribuirás a la continuidad del blog. Gracias
Comentarios
Publicar un comentario