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Light - The Story of Moses (1972)

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 Cuando se habla de rock progresivo holandés, ¿Qué bandas vienen a la mente? La respuesta es sencilla, breve y directa: ¡Focus! Es imposible ignorar la historia de esta banda en el rock holandés, una banda que conquistó el mundo con su música y su vasta y rica discografía, que, año tras año, sigue cosechando éxitos de gran relevancia. Y puedo afirmarlo con certeza, tras haber visto a esta banda tocar en Río de Janeiro hace unos años, y aunque ya no cuentan con la formación clásica que grabó sus magníficos álbumes de los 70, conservan la misma pasión y la misma fuerza de antaño. Sin mencionar que Brasil es, sin duda, uno de los países con los fans más acérrimos de Focus. Pero claro, esto me da pie a decir que el rock and roll holandés, especialmente el buen rock progresivo de siempre, no se limita solo a Focus. También me acordé de Focus porque descubrí a la banda de la que voy a hablar, y lo recuerdo muy bien, unos días después de aquel inolvidable concierto de Focus que vi en el e...

ARAKONTIS - Live at the Quasimodo (1981 / Blackbird)

 El jazz rock instrumental de los 70 tenía un algo que lo distinguía claramente del de décadas posteriores. Iba a decir que un "je ne sais quoi", pero sí que lo sé. Estaba siendo creado bajo una capa temporal dominada por la prog music. Y así salían las perlas que salían. 



Los desconocidos Arakontis comenzaron en Berlín,  en 1975. Pero parece que éste único disco (que yo sepa), ya salió un poco a desmano del boom jazz prog. Aunque a ellos les da igual. Fue grabado en vivo en la Sala Quasimodo, una Nochevieja berlinesa de 1981. Y estuvieron sembraos. O les metieron mandanga Premium en los turrones.

Gérard Batrya (bajo), Lutz Halfter (batería), Andreas Hommelsheim (teclados), Michael  (Willy) Wilke (guitarra solista) y Dieter Anker (guitarra rítmica). Aún con el importante apoyo percusivo de Michael Tybus y Tommy Goldschmidt. Éste último el único al que sitúo con destacado C. V. Ex-Release Music Orchestra, Karthago y Guru Guru.

Ésa circunstancia temporal que señalaba al comienzo, hizo que muchas de éstas excelentes bandas sonaran similares sin conocerse. Aún estando geográficamente muy alejadas.

Así, la inicial "Mr G. B." (4'37) podrían ser nuestros Pegasus sin problema. El nivel técnico va parejo. Y la fluidez mediterránea es parecida. Los "soleaos" de Wilke al mástil recuerdan a Max Suñé. O el bajista a Rafa Escoté. Ídem de ídem con Arisa o Kitflus. Éstos eran los primicos alemanes.

Ahora con la sección percusiva a pleno cohete, "Brasilia" (7'12) entra en otros vericuetos que a priori se antojan cuasi californianos, Larry Carlton en mente. Aunque una vez ya en materia, tornan mucho más rockeros. Janne Schaffer o la misma Tommy Bolin Band serían una buena orientación. Con un muro rítmico que ni el de "Apocalipsis Z".

"Dream On" (6'43) toma la elegancia melódica holandesa como estandarte. Y esto suena Focus que da gusto. Podría ser Scope, Solution, Bonfire, Finch....pero es que es una pieza Thijs Van Leer total. El bajista destaca sobremanera aquí,  contestado por una guitarra sabedora de que existe Jan Akkerman. Con ése feel nostálgico característico,  lleno de otoñal languidez. Maravilla. 

Damos la vuelta al vinilo para encontrarnos con "I don't know" (5'38), precioso teclado mediante. Podría estar en el "Babel" / "Jocs Privats" de Max Suñé. O en la última etapa de Iceberg. A ése nivel iban las apuestas.

"Piano Solo" (3'49) ya dice lo que hay. Momento reflexivo al Rhodes con reminiscencias Jarrett. Efectos percusivos adornan. Pronto muta hacia el estilo jazz de Patrick Moraz, y dirías que es el propio suizo.

Vuelve la exquisitez Akkerman en "Dear John" (4'57), melodía que no deja impasible al oyente sensible, en su emocionada escritura. Otra lindeza más para el cofre de joyas.

Fin de fiesta con "Short Cut" (5'09), más orientada al estilo jazz funk USA. Moldean sonidos negroides parejos a Billy Cobham, George Duke o Herbie Hancock.



Vaya Nochevieja guapa se montaron en la Quasimodo. Seguro que luego la jodieron con alguna horterada kitsch del momento, que es noche propicia para el cutre-lux. Pero para entonces, Arakontis ya habían inmortalizado en un máster lo acojonantes que eran. 

Podían sacar el matasuegras tranquilos.

J.J. IGLESIAS 




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